Si Israel se anexiona Cisjordania, Palestina advierte que declarará su propio Estado

El primer ministro palestino, Mohamed Shtayyeh, habla con los periodistas durante una conferencia de prensa en Ramala, el 5 de mayo de 2020.
El primer ministro palestino, Mohamed Shtayyeh, habla con los periodistas durante una conferencia de prensa en Ramala, el 5 de mayo de 2020. © Abbas Momani / AFP

La Autoridad Nacional Palestina reveló una "contrapropuesta" al plan de paz de Donald Trump sobre Medio Oriente, que a día de hoy daría carta blanca a Israel para absorber en julio un 30% de tierras de Cisjordania. De no recibir ninguna ayuda internacional, la ANP declararía su Estado con capital Jerusalén Este y dentro de las fronteras anteriores a 1967.

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La contra amenaza de la amenaza. Así podríamos denominar al más reciente episodio entre Israel y Palestina, cuyo libro de conflictos ya pesa y se remonta a 1948. La trama no es nueva, pero aquí la última: si el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu se anexiona partes de Cisjordania ocupada, la Autoridad Nacional Palestina declarará unilateralmente su independencia como Estado propio.

Desglosado, el anuncio del primer ministro palestino Mohamed Shtayyeh no es solo una alerta. Es una petición de ayuda, un reclamo internacional para frenar la "amenaza existencial" que tiene en sus planes Israel. Y es la extensión parcial de su soberanía en los asentamientos de colonos y el Valle del Jordán para el próximo mes de julio, es decir, en apenas tres semanas.

Aunque la apropiación israelí de facto no ha sido apoyada aún por Estados Unidos, su principal y poderoso aliado, esta se ampara en el último plan de paz de la Casa Blanca, que sirve en bandeja a Israel la anexión territorial de un 30% de Cisjordania. De ahí la gran aparición de Shtayyeh este 9 de junio, solicitando romper el "monopolio" estadounidense como mediador, para introducir un arbitraje multilateral en el que Israel "sienta el calor de la presión internacional".

Un plan de Estado palestino con reminiscencias a los 60

El primer ministro palestino consideró hoy que Israel, "por encima del derecho internacional", está rompiendo toda posibilidad de paz y de diálogo, en "una erosión total" del "consenso palestino, regional y mundial" sobre una solución de dos Estados, cuyas negociaciones llevan seis años en parálisis, desde los intentos del expresidente Barack Obama.

Los palestinos amenazan con retirarse del Acuerdo de Oslo si se aplica el plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump.
Los palestinos amenazan con retirarse del Acuerdo de Oslo si se aplica el plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump. © Archivo AFP

Y eso no solo lo cree la Autoridad Nacional Palestina, que ya ha roto los acuerdos bilaterales y la cooperación de seguridad con Israel. Según el dirigente, también se uniría la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que, si se consuma la anexión, retiraría su reconocimiento hacia Israel como Estado, volviendo al contexto previo de los Acuerdos de Paz de Oslo (1993-1995).

Por todo esto, y a sabiendas de que el presidente Mahmud Abbas debe reunir el apoyo de todos los palestinos, Shtayyeh reveló en Ramala que su Gobierno presentó hace unos días al Cuarteto para Medio Oriente su propia "contrapropuesta" de Estado soberano, en contra del plan de Trump.

Hoy por hoy, la Autoridad no goza de autonomía más que en zonas delimitadas de Cisjordania, rodeadas de áreas bajo control de los israelíes, mientras que el grupo islamista Hamás gobierna desde 2007 la Franja de Gaza. Con esta "contrapropuesta" hecha a la ONU, la Unión Europea, Rusia e inclusive Estados Unidos, irían más allá, con un Estado con capital Jerusalén Este, dentro de las fronteras anteriores a 1967, rechazadas por la mayoría de la población de Israel.

El presidente palestino Mahmud Abbas sostiene un cartel que muestra mapas de la Palestina histórica (de izquierda a derecha), el plan de partición de las Naciones Unidas de 1947 en Palestina, las fronteras de 1948-1967 entre los territorios palestinos e Israel, y un mapa actual de los territorios palestinos sin Israel, en El Cairo, Egipto, el 1 de febrero de 2020.
El presidente palestino Mahmud Abbas sostiene un cartel que muestra mapas de la Palestina histórica (de izquierda a derecha), el plan de partición de las Naciones Unidas de 1947 en Palestina, las fronteras de 1948-1967 entre los territorios palestinos e Israel, y un mapa actual de los territorios palestinos sin Israel, en El Cairo, Egipto, el 1 de febrero de 2020. © Khaled Desouki / AFP

"Se trata de un texto de cuatro páginas y media en el que planteamos, como punto de partida, una declaración constitucional para la creación de un Estado palestino soberano, independiente y desmilitarizado, con modificación de fronteras en caso de que se necesario", detalló Shtayyeh en rueda de prensa, advirtiendo antes que "la anexión destruye la esperanza de un Estado palestino, viola los acuerdos de paz y la ley internacional, y amenaza la seguridad regional, en particular la de Jordania".

Una amenaza más cerca del apoyo internacional que de un Estado real

Si el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu inicia en julio la anexión de tierras en Cisjordania, un Estado "sobre el terreno" sería el siguiente episodio de este conflicto árabe-judío. Pero la realidad está más cerca de una movilización internacional, que ya ha comenzado en dos hechos. 

El primero es que la Autoridad Palestina pedirá a la Unión Europa aplicar sanciones económicas a Israel, si llega a ejecutar su plan territorial. A su favor tiene que la mayoría de los países europeos ven los asentamientos de Israel como ilegales y que, como dijo un portavoz de la UE en Jerusalén, "si se implementa (la absorción), no podría pasar sin respuesta".

Una mujer palestina recoge aceitunas durante la cosecha en un campo adyacente a la controvertida barrera de separación de Israel que separa la aldea palestina de Dura, cerca de Hebrón, de un asentamiento israelí en el sur de la Cisjordania ocupada, el 19 de octubre de 2019.
Una mujer palestina recoge aceitunas durante la cosecha en un campo adyacente a la controvertida barrera de separación de Israel que separa la aldea palestina de Dura, cerca de Hebrón, de un asentamiento israelí en el sur de la Cisjordania ocupada, el 19 de octubre de 2019. © Hazem Bader / AFP

El segundo, más cercano en el tiempo, es la visita de este 10 de junio a Israel del ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, preocupado por la posible anexión, rechazada tajantemente por el Gobierno de Berlín ya que constituiría una "clara violación de la ley y dañaría las posibilidades de alcanzar una solución de dos estados". Shtayyeh pidió a Israel "no dictar la agenda política" de Maas, quien a priori se reunirá con Netanyahu, su ministro de Defensa y aliado de gobierno Benny Gantz, y su par Gabi Ashkenazi. De manera virtual, conversará con las autoridades palestinas.

Sin el apoyo palestino de Hamás en estos planes, otro peso para el primer ministro Shtayyeh es que este mes no podrá pagar los salarios de cerca de 130.000 trabajadores públicos, debido al corte en la transferencia de los impuestos, que Israel recauda en su nombre y que se han frenado por la pandemia. Un dinero que, según Shtayyeh, no les hará retroceder en sus contra planes.

Con Reuters, EFE y AFP

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