La historia detrás del esclavista británico Edward Colston

Fotograma de un video que muestra una estatua del traficante de esclavos Edward Colston a punto de ser lanzada al río por manifestantes en contra del racismo. Bristol, Reino Unido, el 7 de junio de 2020.
Fotograma de un video que muestra una estatua del traficante de esclavos Edward Colston a punto de ser lanzada al río por manifestantes en contra del racismo. Bristol, Reino Unido, el 7 de junio de 2020. © Reuters

El descontento mundial que ha suscitado la muerte de George Floyd llegó a Bristol, en Reino Unido, ciudad cuya riqueza surgió principalmente de los traficantes de esclavos africanos. Uno de ellos fue Edward Colston, a quien la ciudad aún rinde homenaje a pesar de haber sido uno de los mayores traficantes de esclavos de la historia.

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Cientos de personas aplaudieron la caída de la estatua que representa el legado Edward Colston. Fue una multitud unida al rechazo global que ha tenido la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía en Estados Unidos.

Bristol, situada al sur de Inglaterra, es una de las ciudades más ricas de Reino Unido. Gran parte de su bonanza proviene de las épocas coloniales, en las que ciudadanos británicos hicieron auténticas fortunas comprando, vendiendo y transportando esclavos desde África hacia las colonias europeas en América. 

Edward Colston fue uno de ellos. Se estima que entre 1672 y 1689 compró, vendió y transportó a unos 80.000 hombres, mujeres y niños. En cada barco de su propiedad viajaban cientos de africanos apilados, con poco aire para respirar, casi sin comida ni agua y sin ningún lugar donde hacer sus necesidades más que sobre sus propios cuerpos. 

En esa situación viajaban los esclavos africanos entre seis y ocho semanas, por lo que habitualmente entre 10 y 20 de cada 100 de ellos morían durante la travesía. Los que lograban sobrevivir trabajarían sin remuneración alguna el resto de su vida y en medio de toda clase de torturas.

Sin embargo, cuando murió, Colston este dejó su fortuna a organizaciones benéficas de Bristol y la ciudad le ha rendido homenaje desde entonces. Calles, monumentos y grandes edificios llevan aún su nombre. Incluso la estatua derribada hace pocos días fue erigida en 1895 para conmemorar su "gran filantropía".

Sin embargo, cada vez más voces piden a las autoridades cambiar la simbología de la ciudad. Por presión de grupos culturales, algunos edificios han abandonado el nombre de Edward Colston. Sin embargo, ha sido el 7 de junio cuando ha tenido lugar el mayor rechazo a su figura.

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