Llegan las primeras denuncias de familiares de muertos por Covid-19 en Italia

Los miembros del comité "Noi Denunceremo" (Denuciaremos) presentaron una queja ante los fiscales de Bérgamo, Italia, el miércoles 10 de junio para exigir respuestas sobre las acciones que tomaron las autoridades sobre la pandemia.
Los miembros del comité "Noi Denunceremo" (Denuciaremos) presentaron una queja ante los fiscales de Bérgamo, Italia, el miércoles 10 de junio para exigir respuestas sobre las acciones que tomaron las autoridades sobre la pandemia. © Miguel Medina / AFP

Alguien tiene la culpa. Es lo que sostienen algunos familiares de las víctimas mortales por el Covid-19 en Italia, que hoy se organizan y exigen claridad sobre la respuesta y gestión que los líderes políticos hicieron sobre la pandemia. La Fiscalía italiana anunció que interrogará a algunos miembros del Gobierno.

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“Mi papá murió el 27 de marzo; lo volví a ver ya cremado el 21 de abril. Sin decírmelo, se lo llevaron en camiones militares de Bérgamo hasta Florencia porque los hornos crematorios de mi ciudad estaban repletos, y luego me enviaron una factura de 4.800 euros para la cremación y un funeral que nunca hubo”.

A Consuelo Locati aún se le estruja la voz cuando habla. Tiene 49 años y es la abogada que asesora al comité 'Noi Denunceremo' (Denunciaremos), un grupo de familiares que reclaman Justicia y verdad para sus allegados fallecidos por la pandemia del Covid-19 en Italia. “Queremos que la Justicia investigue y encuentre los responsables. Hubo demasiados fallos, demasiados errores”, dice Locati, cuyo padre tenía 74 años y apenas un pequeño problema de salud en la próstata cuando enfermó y murió.

El tema es explosivo. El de Locati es el primer grupo de ciudadanos que se han organizado para denunciar judicialmente los fallos en la gestión de la pandemia en Italia. A finales de marzo, nacieron primero como un grupo de Facebook -que al día de hoy tiene más de 56.000 simpatizantes-, y luego en abril se constituyeron como comité, algo a lo que le siguió la decisión de la Fiscalía de Bérgamo de abrir una investigación -aún en curso- por “epidemia dolosa”.

Sin embargo, ha sido este miércoles 10 de junio cuando, ante el tribunal de Bérgamo, se han presentado oficialmente las primeras denuncias del comité, unas 50, a las que le seguirán otras 150 que están en preparación. La documentación aportada incluye registros médicos de los fallecidos, llamadas telefónicas y mensajes enviados a los servicios sanitarios, y otros materiales que, según estas familias, prueban los errores que se cometieron durante la pandemia.  

"Lo que queremos es que nos expliquen qué pasó y por qué esta crisis fue subestimada"

El objetivo es aportar evidencias a la investigación de la Fiscalía y, en la eventualidad de que los responsables sean identificados y se abra un juicio penal, algunos incluso están planteándose de constituirse parte civil, explica Locati. “A pesar de todo, confiamos en la Justicia y en su buen hacer y rigor, para aclarar qué aconteció y quiénes son los responsables”, puntualiza, en entrevista con France 24.

Stefano Fusco, que -junto a su padre Luca- fue quien materialmente abrió la página 'Denunciaremos', también manifiesta esta voluntad. “Sabemos que muchos creen que esto es inútil, pero no es así. Ni es una vendetta, ni queremos resarcimientos económicos. Todo el oro del mundo no nos puede devolver lo que perdimos”, explicó este joven de 31 años, cuyo abuelo falleció en una residencia para ancianos en la que se encontraba de manera temporal para una rehabilitación. 

“Lo que queremos es que nos expliquen qué pasó y por qué esta crisis fue subestimada y gestionada de una manera superficial”, añadió Fusco, en una conferencia telemática con periodistas de medios extranjeros acreditados en Roma. En lo que va de la pandemia en Italia, “han muerto más de 33.000 personas”, subrayó. 

“Y todavía no sabemos quiénes son los responsables, si la región de Lombardía, si el Estado central, si las autoridades sanitarias, si el alcalde. Y lo peor es precisamente esto: no saber nada”, coincidió la farmacéutica Cristina Longhini, otra familiar, al sostener que su padre fue atendido tardíamente y no pudo ser ingresado en la terapia intensiva del hospital Giovanni XXIII de Bérgamo al estar la estructura ya colapsada por el elevado número de pacientes.  

Archivo: Oficiales de carabineros italianos, junto a miembros del Ejército y Protección Civil, cargan los ataúdes de personas fallecidas a causa del coronavirus en autos funerarios militares, en Ponte San Pietro, norte de Italia, el 28 de marzo de 2020.
Archivo: Oficiales de carabineros italianos, junto a miembros del Ejército y Protección Civil, cargan los ataúdes de personas fallecidas a causa del coronavirus en autos funerarios militares, en Ponte San Pietro, norte de Italia, el 28 de marzo de 2020. © EFE

“Personalmente me siento como si viviese en un largo invierno, un invierno que continúa desde el día en que mi papá murió. Mis amigos salen, hablan de aperitivos y cenas, y yo sigo congelada, aquí”, afirma Longhini que, sin embargo, explicó que no considera que haya que buscar responsabilidades en los médicos y sanitarios que estuvieron en primera línea sin saber a qué se enfrentaban. 

Al igual que el de la abogada Locati, el relato de Longhini es una sucesión de hechos escalofriantes, que refleja las situaciones límites de aquellos días de saturación de los hospitales de Lombardía, la región que concentra casi la mitad de los fallecidos totales en Italia y aún hoy tiene el más alto número de contagios diarios. “En los primeros días de marzo mi papá Claudio tuvo disentería, inapetencia y un poco de fiebre. Pero su médico de base le dijo que no se preocupara”, contó la mujer.  

Sin embargo, una semana después, “no solo seguía con disentería, sino que además le dolían los huesos, y no tenía casi fuerzas en el cuerpo, tanto que un día se desmayó. Entonces volvimos a llamar al médico de base, que se negó otra vez a visitarlo, y le prescribió antibióticos e hidratación. Por ello, mi mamá llamó desesperada a urgencias y al número especial para Covid-19 pero también ellos le dijeron que si, él no tenía problemas respiratorios, no podían verlo”, explicó.

“Solo unos días después finalmente logramos contactar con otro médico, que vino a casa, lo visitó y enseguida llamó la ambulancia para que lo llevara hospital Giovanni XXIII de Bérgamo (el más grande de la ciudad)”, detalló al añadir que, una vez allí, le hicieron el test del hisopado y descubrieron que se había infectado de coronavirus y tenía pulmonía bilateral intersticial.

“En el hospital, sin embargo, no había lugar en el sector de la terapia intensiva, por lo que no pudo ser entubado. Siguió así hasta que un día me llamaron para decirme que había empeorado y se estaba muriendo. El día después, al no haber tenido noticias, volví a llamar y me dijeron que había muerto… así descubrí que se les había olvidado avisarme”, afirmó Longhini, al añadir que, como si no fuera suficiente, las pertenencias de su padre le fueron devueltas “en una bolsa para la basura, en la que también había manchas de sangre”.

Sospechas de presiones para evitar un cierre vertical e inmediato

Por ello, las preguntas pendientes que el comité de familias se hace son, por ejemplo, por qué en algunas zonas afectadas del país se impuso desde el primer momento un rígido confinamiento y, en otras, no.  

Un debate, este, que continúa en Italia ya desde hace semanas, sobre todo por la sospecha de que pudieron haber sido algunos sectores del empresariado italiano los que presionaron para evitar un cierre drástico e inmediato de las lucrativas fábricas de Lombardía, una de las región más ricas e industrializadas de Italia. 

“En los pueblos de Alzano y Nembro (en la periferia de Bérgamo, ambos muy afectados por la pandemia) hay más de 300 empresas que facturan 700 millones de euros al año, con miles de puestos de trabajo, es uno de los motores de Lombardía. ¿Por qué no clausuraron esta zona? Algo no cuadra”, dijo al respecto Fusco.

Preguntas que aún no tienen un desenlance previsible y que tal vez expliquen por qué el mundo de la política aún mantiene cierta distancia del grupo. “Nadie nos ha contactado”, ha criticado Longhini. Así y todo, preguntado sobre la cuestión, el alcalde de Bérgamo Giorgio Gori aseguró que, si bien el comité de familias aún no había pedido aún un encuentro formal con él, intentará organizar un reunión.

“Me interesa también desde un punto de vista humano”, dijo Gori. “Todos hemos cometido errores. Los virólogos, los periodistas, los administradores, y yo también. Pero (antes que la pandemia explotara) no teníamos la información y nos decían de estar tranquilos”, añadió.

Una mujer visita la tumba de un familiar en el cementerio de Bérgamo, Italia, el 18 de mayo de 2020, durante la pandemia del Covid-19.
Una mujer visita la tumba de un familiar en el cementerio de Bérgamo, Italia, el 18 de mayo de 2020, durante la pandemia del Covid-19. © EFE/ Tiziano Manzoni

Además Gori también explicó que se había propuesto la apertura de una investigación interna a la Administración regional de Lombardía, pero que esta iniciativa está siendo bloqueada por el partido que gobierna en esta región italiana, la ultraderechista Liga de Matteo Salvini.

En tanto, la Fiscalía de Bérgamo sigue investigando y este mismo miércoles informó que ha citado a testificar como “persona informada” al propio primer ministro italiano, Giuseppe Conte, junto con el ministro de Sanidad, Roberto Speranza y la ministra de Interior, Luciana Lamorgese, por su gestión de la pandemia. 

Los fiscales de Bérgamo quieren saber por qué Alzano Lombardo y Nembro, focos de la epidemia en Lombardía, nunca fueron declarados ‘zonas rojas’. Sus testimonio se sumará al del presidente regional de Lombardía, el leguista Attilio Fontana, y del consejero de Sanidad de esta región, Giulio Gallera.

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