En el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, la pandemia amenaza el progreso de los últimos 20 años

Un niño realiza malabares entre las filas de vehículos en Ciudad de México, México. 10 de junio de 2020.
Un niño realiza malabares entre las filas de vehículos en Ciudad de México, México. 10 de junio de 2020. © Sáshenka Gutiérrez / EFE

Un informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia revela que 152 millones de menores de edad se ven obligados a trabajar a nivel mundial y que la crisis económica generada por la propagación del coronavirus podría revertir el progreso conseguido para controlar este flagelo en los últimos 20 años.

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“En tiempos de crisis, el trabajo infantil se convierte en un mecanismo de supervivencia para muchas familias”, con estas palabras, la directora ejecutiva de Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Henrietta Fore, advirtió sobre este fenómeno, producto de factores como la pobreza, la falta de oportunidades para adultos y adolescentes, la migración, la discriminación y, ahora, la crisis sanitaria mundial a raíz de la propagación del Covid-19.

Este año, el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, conmemorado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cada 12 de junio desde 2002, se centra en el impacto económico y laboral que tiene la pandemia en la vida de millones personas y, en consecuencia, en el aumento del número de menores de edad que se ven obligados a trabajar.

Según cifras de la OIT, 152 millones de menores trabajan en el mundo, de los cuales, 64 millones son niñas y 88 millones son niños. Además, el 71% lo hace en el sector de la agricultura y el 69% sin recibir remuneración dentro del núcleo familiar.

En esta oportunidad, la campaña sobe la fecha será virtual y fue organizada junto a la organización Marcha Mundial Contra el Trabajo Infantil y la Alianza internacional de cooperación sobre el trabajo infantil y la agricultura (IPCCLA por su siglas en inglés).

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El Covid-19 paralizó la asistencia a clases de 1.600 millones menores de edad

Mientras que algunos niños cuentan con las condiciones necesarias para poder continuar con sus clases de manera virtual en medio de la pandemia, otros deben apoyar a su núcleo familiar, ya sea trabajando u ocupándose de las tareas del hogar.

De acuerdo con las cifras entregadas por Unicef, 1.600 millones de niños se han visto afectados por el cierre de escuelas a causa de la crisis sanitaria y, cuando las aulas reabran, la organización asegura que “es posible que algunos padres ya no puedan enviar a sus hijos a la escuela”.

“Muchas familias, al no tener apoyo alguno, podrían recurrir al trabajo infantil”, afirmó Guy Ryder, director general de la OIT, quien agregó que “la protección social es fundamental en épocas de crisis, puesto que permite brindar asistencia a los más vulnerables”.

Pero, si las cifras de este flagelo en el mundo ya eran alarmantes antes de la pandemia, ahora, los efectos del coronavirus en la economía mundial empiezan a ser devastadores, especialmente en los países más pobres, en los que la tasa de trabajo infantil es más elevada.

La recesión hará que los menores de edad sean más explotados como mano de obra y, en el caso de las niñas, que cumplan más funciones domésticas. Además, habrá un aumento tanto del desempleo como del trabajo informal, así como deficiencias en los sistemas de protección social, entre otras consecuencias.

En América Latina, el trabajo infantil es la consecuencia de un elevado índice de informalidad en la economía. Además, el alto flujo migratorio que existe en la región, especialmente en Centroamérica y Venezuela, elevará muy seguramente el porcentaje de niños y niñas trabajadores.

Con EFE, Reuters y fuentes oficiales

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