Muerte de George Floyd: la movilización africana contra las violencias policiales

El lunes 8 de mayo de 2020 tuvo lugar una manifestación contra la violencia policial en Nairobi, Kenia.
El lunes 8 de mayo de 2020 tuvo lugar una manifestación contra la violencia policial en Nairobi, Kenia. © Patrick Meinhardt, AFP

El fallecimiento de Floyd despertó un movimiento de protesta mundial y África no se quedó atrás. En Kenia, Ghana y Sudáfrica, los manifestantes han salido a las calles para expresar que les gustaría ver a sus dirigentes ocuparse con más firmeza de este tema, en solidaridad con sus “hermanos afroamericanos”.

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La muerte de George Floyd, el afroamericano asfixiado por un policía el 25 de mayo en Minneapolis, Estados Unidos, se convirtió en un símbolo mundial. El tema de la violencia policial provocó una ola de manifestaciones antirracistas en las que se entona el eslogan “I can’t breathe” - “No puedo respirar”, las últimas palabras del hombre de 46 años. En África también estallaron las manifestaciones, durante las que se le hizo un llamado a los dirigentes para que se ocuparan de sus propios problemas de abuso policial, con frecuencia, impunes. 

Una resonancia particular en Sudáfrica

En Sudáfrica, el otro gran eslogan del movimiento, “Black Lives Matter” - “Las vidas negras importan”-, ha tenido una resonancia particular, en un país todavía marcado por el apartheid y fracturado por fuertes desigualdades raciales. 

El lunes 8 de junio, tras el llamado del partido de izquierda radical, Luchadores por la Libertad Económica (EFF, por sus siglas en inglés), más de una centena de personas se reunieron ante la embajada de Estados Unidos en Pretoria para protestar contra el racismo, las violencias policiales y el presidente estadounidense, Donald Trump. 

Los seguidores del EFF rindieron homenaje a la víctima arrodillándose en silencio durante 8 minutos y 46 segundos, el tiempo que duró George Floyd inmovilizado y que culminó con su muerte. “Ha sido suficiente brutalidad policial ejercida sobre nuestros cuerpos negros”, declaró Julius Malema, líder del EFF, ante un gran grupo, acompañado por la esposa de un hombre recientemente asesinado por el Ejército Sudafricano, encargado de hacer respetar el confinamiento por el Covid-19.

Kenia contra las violencias policiales

En Kenia, los retratos de Floyd se dispersaron por los muros de Nairobi. Y, el mismo día que en Sudáfrica, unas 200 personas se manifestaron contra las violencias policiales en el barrio marginal de Mathare, en la capital del país. Estas últimas le han costado la vida a unas 15 personas en Kenia desde que se implementó un toque de queda destinado a evitar la propagación del brote del nuevo coronavirus. 

El grupo estaba compuesto mayoritariamente por jóvenes y madres que llevaban pancartas con los nombres de sus amigos, vecinos o hijos asesinados en los últimos años, durante operaciones de la Policía. “No más policías asesinos” o “Salvemos nuestro futuro”, eran algunos de sus mensajes. 

La Policía keniana ha sido acusada con frecuencia por los grupos de defensa de Derechos Humanos por el uso excesivo de la fuerza y por ejecuciones extrajudiciales, en particular en los barrios pobres. En abril, Human Rights Watch (HRW) acusó a la institución de haber impuesto el toque de queda “de manera caótica y violenta, desde el comienzo”, a veces azotando, golpeando o utilizando gases lacrimógenos para obligar a las personas a abandonar las calles.

La organización citó particularmente el caso de un niño de 13 años, Yassin Hussein Moyo, fallecido en Nairobi el 31 de marzo. Fue blanco de un disparo, que recibió cuando estaba en el balcón de su casa, mientras en la calle los policías obligaban a unos habitantes a entrar a sus viviendas. 

Un nuevo escándalo estalló el 10 de junio, tras la difusión de un video que se volvió viral, en el que se ve a tres policías arrastrando a una mujer parcialmente desnuda y maltratada, amarrada a una moto. Los tres policías fueron arrestados. 

“Tres oficiales fueron detenidos ayer… tras la difusión de un video donde se ve a una mujer maltratada y arrastrada detrás de una moto, en el subcondado de Kuresoi South”, declaró en un comunicado la Dirección de investigaciones criminales. “Los sospechosos se encuentran bajo custodia policial, siendo parte de las investigaciones sobre este asunto”. 

Ghana y Senegal le rinden homenaje a George Floyd

En la punta de las Almadies en Dakar, frente al océano que separa a África de Estados Unidos, se reunieron unas 50 personas -la cantidad límite permitida a causa del Covid-19-. Representantes de diversas asociaciones de la sociedad civil senegalesa se encontraron para rendirle homenaje a George Floyd en este lugar simbólico: en la punta de las Almadies pronto estará situado el Monumento de la esclavitud. 

El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, fue uno de los primeros jefes de Estado en reaccionar ante el asesinato de George Floyd. 

“Los negros están sorprendidos y preocupados por el asesinato de un hombre negro, no armado, a manos de un policía blanco en Estados Unidos […]. No es posible que, en el siglo XXI, Estados Unidos, este gran bastión de la democracia, siga enfrentando el problema del racismo sistémico”, escribió en un comunicado publicado el primero de junio en Twitter, donde se ve el rostro del difunto sobre un fondo negro. “Esperamos que la desafortunada y trágica muerte de George Floyd inspire un cambio duradero en la manera en la que Estados Unidos enfrenta los problemas de odio y racismo”. 

El presidente de Níger, Mahamadou Issoufou, consideró el jueves que la muerte de George Floyd era “el símbolo del viejo mundo que hay que cambiar”, durante una videoconferencia con sus pares de la Unión Africana. 

“El símbolo del viejo mundo que hay que cambiar y que viola de manera constante estos valores (solidaridad, igualdad, justicia, dignidad) es el asesinato de George Floyd”, declaró el presidente nigeriano en su discurso. “Nuestra conferencia debe condenar sin reservas este acto de odio”. 

La Unión Africana se ocupa del problema

El presidente chadiano de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, reaccionó rápidamente a la muerte de Floyd, calificándola de “asesinato” desde el 29 de mayo. En un comunicado, Mahamat “condena con fuerza el asesinato de Floyd a manos de agentes de las fuerzas del orden”. 

“Recordando la resolución histórica de la Organización para la Unidad Africana (OUA) sobre la discriminación racial en los Estados Unidos de América (…) durante la primera conferencia de la OUA, realizada en El Cairo (Egipto), entre el 17 y el 24 de julio de 1964,”, el presidente de la Comisión de la UA reiteró “el rechazo” por parte de la organización “de las prácticas discriminatorias persistentes contra los ciudadanos negros de los Estados Unidos”.

El diplomático chadiano se refirió a la primera conferencia de la OUA en julio de 1964, en El Cairo, donde participó en calidad de observador el emblemático líder de Nation of Islam, Malcolm X. Este último pronunció un discurso panamericano ante “sus hermanas y hermanos africanos” sobre las discriminaciones de las que entonces eran víctimas los afroamericanos, en la otra orilla del Atlántico. 

Sin embargo, para algunos intelectuales, el hecho de que los dirigentes del continente se ocupen de esa manera del problema, es muestra de oportunismo. Así lo considera el economista camerunés Celestin Monga, quien le hace un llamado a los políticos africanos para que se ocupen primero de su propia casa. 

A pesar de aplaudir en un tweet “(la) rabia y (la) indignación de los líderes políticos africanos en relación al asesinato de Floyd y a las brutalidades policiales en (Estados Unidos)”, le gustaría “que reaccionaran con la misma avidez emitiendo condenas cuando nuestros policías y soldados martirizan de manera cotidiana a nuestros ciudadanos”. 

Reactivar el sueño panafricano

Una centena de escritores africanos esperan que la resonancia por el asesinato de Floyd permita el regreso del sueño panafricano. En una carta abierta, piden que África pueda ser un “refugio” para su diáspora. 

“Le pedimos a los gobiernos africanos que reconozcan nuestra alianza y nuestros vínculos con nuestros hermanos y hermanas, más allá de las fronteras, desde Estados Unidos hasta Brasil y en todo el resto de la diáspora. Que le ofrezcan a quienes lo deseen un refugio, un hogar y una ciudadanía en nombre del panafricanismo”, declaran los autores africanos. 

“Vemos con preocupación que lo que Malcolm X dijo en Ghana en 1964, que ‘para los 20 millones de nosotros en Estados Unidos que somos de origen africano, no es un sueño americano, es una pesadilla americana’, sigue siendo cierto para los 37 millones (de afroamericanos) en 2020”.

Este texto fue adaptado de su original en francés

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