Santorini espera el regreso de turistas con miedo e impaciencia

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Fira (Grecia) (AFP)

La isla Santorini, una de las más turísticas de Grecia, espera la vuelta de visitantes el lunes, dividida entre la impaciencia por recuperar su ajetreo y el miedo al nuevo coronavirus, que hasta ahora no la afectó.

En las tranquilas callejuelas de Fira, la capital de la isla, el tiempo avanza al ritmo de la campana de la iglesia Aghia Eleftherios. Como un recordatorio de las horas que la separan ahora de la irrupción de turistas.

"Les esperamos desesperadamente. Los necesitamos. Si no vienen, ¿cómo vamos a sobrevivir?", declara con impaciencia Michalis Drosos, que trabaja en una tienda de recuerdos del centro de Fira.

La temporada turística comienza oficialmente el lunes en Grecia, después de tres meses de confinamiento que pusieron en paréntesis el turismo, un sector económico crucial en Grecia, que representa 25% del PIB.

El primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis eligió Santorini para inaugurar por todo lo alto la temporada el sábado e invitar a los turistas a venir a contemplar la "deslumbrante puesta de sol" que hizo famosa a la isla.

"Tenemos una suerte increíble de venir sin ningún turista", reconoce Cédric Delourme, un francés de visita con su familia, uno de los escasos viajeros que recorre la isla cíclada.

El hotel Gallini espera a estadounidenses el lunes pero "hasta el último minuto nunca es seguro", señala su gerente, George Roussos. Llegan vía Atenas tras una escala en Alemania.

El aeropuerto de Santorini reabrirá a los vuelos internacionales el 1 de julio, como todos los aeropuertos regionales de Grecia.

Pero aviones procedentes de París, Ámsterdam, Londres o Roma deben aterrizar el lunes en Atenas. En total, los viajeros de una treintena de países son de nuevo recibidos en los aeropuertos de Tesalónica y Atenas.

"Volvemos a arrancar el motor de producción más importante del país y ponemos fin a la angustia de 700.000 trabajadores del sector turístico", celebró en Santorini el ministro de Turismo, Harry Theoharis.

Pero los hosteleros y otros restauradores están preocupados frente al riesgo de un rebrote de la pandemia, que hasta ahora afectó relativamente a Grecia, con solo 183 muertos.

- "Al límite" -

"Todo el mundo tiene miedo, quizás vamos a contagiarnos del coronavirus", cuenta preocupado Orestis Papoulias, director de un bar de la playa de arena negra de Perissa.

"A partir del momento en el que lleguen los turistas, vamos a tener nuevos casos", insiste Stéphane Saat, guía turístico en Santorini desde hace 12 años.

Y "si nos dicen que hay demasiados casos, vamos a tener que cerrar de nuevo, pero nosotros, ¿qué hacemos? No tenemos más dinero y estamos al límite", critica este canadiense residente en Grecia.

Por las mismas razones, Panos Kontoulis, gerente del hotel Mylos, duda en reabrir a finales de junio. La pandemia "ha cambiado todo, no es que sintamos miedo sino inseguridad", confiesa. Pues "debemos proteger a nuestros clientes y a nuestros empleados [...] y no disfrutamos de cada momento", lamenta.

Las normas de protección contra el coronavirus "son pesadas", admite George Roussos. Pero todo está previsto, dice: un médico por cada hotel, una habitación para posibles cuarentenas y el hospital local con capacidad para hacer tests.

- "En seguridad" en Grecia -

Con tan pocos casos de coronavirus en el país, el restaurador Evangelos Gidaropoulos "cree que la gente de todo el mundo preferirá venir a Grecia".

Entre las casas blancas y las cúpulas azules de Oia, en el otro extremo de la isla, Max Han, un joven turista chino se siente "realmente en seguridad" en medio de los turistas griegos.

"Muy pocas personas han resultado contagiadas [...] Es por eso que escogí viajar a Santorini, la semana que viene voy a Creta", dice admirando la puesta de sol. "No me preocupo por el virus", concluye.