El último día de Edén Pastora, el 'Comandante Cero' de la revolución sandinista

Edén Pastora, también conocido como 'Comandante Cero', el 18 de julio de 2019 en Managua, Nicaragua.
Edén Pastora, también conocido como 'Comandante Cero', el 18 de julio de 2019 en Managua, Nicaragua. © Jorge Torres / EFE

El legendario guerrillero sandinista murió en una sala de cuidados intensivos para pacientes con Covid-19 en la capital de Nicaragua, tras haber presentado complicaciones respiratorias. El Gobierno de Daniel Ortega dice que falleció por un infarto, mientras versiones clínicas apuntan a que fue por el virus y la ciudadanía no para de cuestionar el manejo de la crisis sanitaria por parte de las autoridades. 

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El último día de Edén Atanacio Pastora Gómez fue lejos de las batallas que libró desde joven. Fue a los 83 años, este 16 de junio, recostado en una cama y a merced de la atención médica.

El 'Comandante Cero', como lo llamaban, cerró sus ojos en el Hospital Militar de Managua y se convirtió en leyenda, recordado por su papel como guerrillero sandinista líder de la insurrección que logró derrocar en 1979 a la familia Somoza. 

Pero, aún después de su muerte, sigue generando controversia. Ahora no por sus hazañas y cambios de bando, sino por las causas que acabaron con su vida. Mientras que el Gobierno de Daniel Ortega, al que se unió en 2008 como delegado de la Comisión de Desarrollo Del Río San Juan, en la frontera con Costa Rica, asegura que fue producto de un infarto, versiones clínicas apuntan a que fue por Covid-19. 

Aunque, desde el inicio de la pandemia, se viralizaron rumores sobre la falta de apariciones públicas por parte del mandatario Ortega y cuestionamientos por la carencia de medidas para evitar la propagación del brote en el país que, según el rastreador de la Universidad Johns Hopkins, acumula 1.823 contagios, la muerte de Pastora reavivó las dudas sobre el manejo de la emergencia y los datos sobre casos y víctimas. 

La historia de un comandante de "pros" y "contras"

Padre de 21 hijos, nacido en noviembre de 1937 en el norte del territorio nicaragüense, en la Ciudad Darío, Matagalpa, Edén marcó la historia de su nación. Cuando tenía ocho años vio morir a su padre bajo la dictadura de Somoza, se unió al sandinismo para derrocarlo, lo logró y luego se apartó de las filas que le dieron la victoria, al criticar la traición a la pureza de la filosofía revolucionaria, por el aprovechamiento de propiedades decomisadas a los oligarcas y destinadas convenientemente al uso de familiares y amigos de los líderes de la guerrilla.

Edén Pastora junto a Daniel Ortega frente al Consejo Supremo Electoral de Managua, Nicaragua, el 21 de septiembre de 1998.
Edén Pastora junto a Daniel Ortega frente al Consejo Supremo Electoral de Managua, Nicaragua, el 21 de septiembre de 1998. © Rodrigo Arangua / AFP

Llevado por la ira, combatió entonces al sandinismo del que una vez hizo parte, se transformó en un guerrillero de "pros" y "contras". Con la fundación de la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE), en el año 1982, inició su camino como líder de las facciones antisandinistas, pero, poco más de dos décadas después, retornó a sus raíces y se presentó como candidato presidencial en una contienda que, finalmente, ganó Ortega, de quien se convirtió en un defensor fiel.

Las ejecuciones extrajudiciales y el dragado del río que lo pusieron en jaque

En la última década, se convirtió en un veterano reclutador que, en su afán por respaldar a Ortega de los manifestantes que reactivaron las protestas contra su Gobierno en 2018, fue capaz de, a pesar de su avanzada edad, viajar hasta los territorios más apartados para reclutar a las antiguas filas sandinistas a fin de formar nuevos grupos en apoyo al presidente. 

A fuerza de balas y fuego, consiguió acallar cientos de voces opositoras y, así, devolverle por momentos la tranquilidad a Ortega y su círculo de poder a costa de ejecuciones extrajudiciales abiertamente reprochadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 

Tal fue su desafío a las normas internacionales que en 2010, en virtud de sus funciones como delegado para la Comisión Del Río, avanzó en el dragado de la corriente del San Juan, sin importar el impacto ambiental que provocaron las operaciones que, incluso, lo llevaron a ser cuestionado por el Alto Tribunal de las Naciones Unidas. 

Pastora, el quinto cercano al círculo de Ortega en morir en los últimos meses

Pero el 'Comandante Cero' no es el único de los cercanos a la cúpula de Ortega que ha muerto en los últimos dos meses. En total, ya son cuatro los parlamentarios que también han fallecido en circunstancias similares, pero sin confirmación de contagio con Covid-19. 

Pese a que, de acuerdo con distintos medios locales de comunicación, se conoce que varios funcionarios de la Asamblea Nacional y algunos diputados están contagiados, el Gobierno no se ha pronunciado sobre el tema y tampoco ha decretado la implementación de una cuarentena como medida preventiva. 

El 2 de junio, el país despertó con la noticia de la muerte de la diputada orteguista Rita Fletes, tras días de haber presentado síntomas de coronavirus. Pero, una semana antes, ya lamentaba el deceso de María Manuel Sacasa, quien padecía cáncer, también era diputada orteguista y murió con graves síntomas respiratorios. 

Ni la muerte de Pastora, ni la de Fletes, ni la de Sacasa, han sido vinculadas a la pandemia. Para muchos, en un intento por minimizar el impacto de la crisis y evitar la declaratoria de aislamiento obligatorio. Pero, con medidas o sin ellas, el 'Comandante Cero' ya no está allí para respaldar a Ortega, quien en los últimos días ha ido perdiendo a fichas claves de sus filas. 

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