Perú: la alta demanda de oxígeno por el Covid-19 se choca con un Estado de respuestas tardías

El sistema sanitario de Perú, el segundo país latinoamericano con más casos de coronavirus, pasa por su mayor prueba de capacidad en la historia.
El sistema sanitario de Perú, el segundo país latinoamericano con más casos de coronavirus, pasa por su mayor prueba de capacidad en la historia. © Paolo Aguilar / EFE

Aunque la crisis por el oxígeno medicinal era previsible en Perú desde hace meses y ya varias de sus regiones se habían llevado la peor parte, el Gobierno recién priorizó la producción de este gas -vía decreto de urgencia- pasados los 85 días de emergencia sanitaria.

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En las últimas semanas, varios hospitales de Perú reportaron desabastecimiento total de oxígeno para sus pacientes. La nueva modalidad de atención implica que cada persona consiga y rellene su propio tanque por medio de alguna empresa privada. Esto ha llevado a la formación de largas filas en los locales que ofrecen este gas. Además, algunos comerciantes informales han aprovechado la alta demanda, la escasez y la desesperación para incrementar los precios. 

El 4 de junio, el Gobierno de Martín Vizcarra promulgó el Decreto de Urgencia Nº 066-2020, que dispone medidas extraordinarias para incrementar la producción y el acceso a sistemas de oxígeno medicinal en medio del Estado de Emergencia. Esto incluye una inversión de casi 85 millones de soles (cerca de 24,5 millones de dólares) para producir o comprar más oxígeno, además de importarlo desde países vecinos, a fin de abastecer los centros de salud.

Si consideramos los cuadros de escasez que se venían reportando desde regiones amazónicas, como Loreto y Madre de Dios, o de la Costa Norte, como Lambayeque y Piura, la normativa suena tardía. En una entrevista para el medio peruano 'RPP', la jefa del Comando peruano de Operaciones Covid, Pilar Mazzetti, explicó la demora. Según sostuvo, la organización de montos de inversión tomó varias semanas debido a que el Estado no hacía compras de oxígeno centralizadas, sino que cada una de sus instituciones administradoras de hospitales -Ministerio de Salud, EsSalud (Seguro Social), Fuerzas Armadas y Policía- negociaba sus propios contratos. 

De acuerdo con información del Ministerio de Salud de Perú, el Estado tiene por ahora la capacidad de cubrir 216 toneladas de oxígeno al día. Sin embargo, se calcula que serán necesarias 178 toneladas adicionales para fin de mes, como consecuencia de las nuevas camas de hospitalización y de unidades de cuidados intensivos que se implementarían para tal fecha. 

Reacciones tardías y falta de previsión

Para este artículo, France 24 buscó las impresiones del Colegio Médico del Perú. Su representante Juan Astuvilca Cupe, actual decano del Colegio Médico de Lima, informó que el gremio ya había alertado sobre el eventual desabastecimiento mucho antes de que la crisis golpeara a gran parte del sistema sanitario.

 “La escasez del oxígeno es generada por la alta demanda que se produce por los infectados que empiezan a complicarse. Ya desde hace un mes o un poco más, estábamos previendo esta situación y habíamos recomendado que se declare al oxígeno como un elemento estratégico y esencial. El país ya era testigo de que el elemento estaba escaseando en lugares como Iquitos (en Loreto) y que los pacientes tenían que ir a atenderse con sus propios balones de oxígeno. Como Colegio Médico, se pidió al Gobierno celeridad para implementar plantas generadoras. Lamentablemente, la respuesta no fue rápida”, dijo Astuvilca.

El pasado 7 de junio, la Defensoría del Pueblo publicó un informe sobre la crisis del oxígeno en el país. En el documento, la institución recordó que ya había reportado la escasez del insumo, además de las malas prácticas que se habían generado en el mercado a raíz de la demanda. Javier Documet Pinedo, funcionario adjunto de la Defensoría del Pueblo para la Administración Estatal, señaló -en consonancia con el informe- que la situación ha puesto en evidencia el incumplimiento del Estado a garantizar el derecho a la salud de la ciudadanía.

“No proveer el oxígeno es una grave afectación del derecho fundamental al acceso a la salud. La Defensoría del Pueblo lo ha dicho con toda claridad. Ciertamente, las políticas públicas se han podido tomar con anticipación. Nuestra institución ha emitido cantidad de alertas desde hace meses, además de pedidos de información al Ministerio de Salud y a otras autoridades, con el fin de transparentar lo que está ocurriendo con el oxígeno”, explicó Documet a France 24.

El 14 de marzo, tres días después de declarada la emergencia sanitaria por el Covid-19 en Perú, el Gobierno aprobó el “Plan de Acción y la Relación de bienes y servicios requeridos para enfrentar la Emergencia Sanitaria”. La Defensoría destaca que en ese plan no se incluyeron gastos para oxigenoterapia. 16 días después, el 30 de marzo, el Gobierno modificó el plan y consideró la compra de 226 equipos de oxigenoterapia para un total de 113 camas repartidas en distintos hospitales, además de 30 balones de oxígeno. 

En estos meses, el Gobierno ha enviado tanques de oxígeno, medicamentos, pruebas rápidas y personal de salud desde Lima a regiones desabastecidas. La ayuda llega por “puente aéreo”, como se le llama al traslado con los aviones de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, no es suficiente.
En estos meses, el Gobierno ha enviado tanques de oxígeno, medicamentos, pruebas rápidas y personal de salud desde Lima a regiones desabastecidas. La ayuda llega por “puente aéreo”, como se le llama al traslado con los aviones de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, no es suficiente. © Cortesía Agencia Andina

“Estas fueron cifras muy conservadoras porque la magnitud de la necesidad era mucho mayor y lo sigue siendo. Esta planificación pone en evidencia que hay criterios conservadores y que no debió ser así. Se debió pensar en mayor dimensión para incluir a la mayor cantidad posible de personas”, señala Documet.

Plantas de oxígeno malogradas y proveedores externos 

Otro problema que se ha evidenciado con la crisis es la falta de plantas productoras de oxígeno en algunas localidades. Mientras que en Lima funcionan cerca de 30, en otras regiones grandes no existe ninguna. France 24 se comunicó con Manuel Pérez Kuga, director del Hospital de Tarapoto. Este centro hospitalario es administrado por el Ministerio de Salud y está ubicado en la región selvática de San Martín. Hasta hace unos días, la empresa que les proveía de oxígeno desde la región costera de Lambayeque -distante de 10 a 12 horas de viaje por tierra- había paralizado el envío debido a una avería en la fábrica. El hospital reportó el corte temporal del suministro y, como respuesta, el Estado facilitó una dotación urgente por vía aérea. 

“Se podría decir que estuvimos ‘raspando’ del oxígeno que nos quedaba, pero que, felizmente, no llegamos al colapso. No habíamos tenido problemas hasta que la semana pasada ocurrió ese percance con la fábrica y tuvimos que esperar a que la repararan. Estábamos preocupados porque esta nos provee cada tres días cerca de 160 a 180 balones de oxígeno y, cuando se malogró, los plazos de entrega y uso se empezaron a distanciar. Felizmente, el oxígeno nos llegó casi a punto de agotarse y todo se recuperó nuevamente. La fábrica, además, ya está funcionando”, contó Pérez Kuga.

Según detalla el médico, el hospital atiende actualmente a unos 50 pacientes con Covid-19 que requieren oxígeno. El consumo diario es de casi 70 balones. Sin embargo, aquí hay un detalle: este centro de salud tiene su propia planta de oxígeno, pero está abandonada. En 2018, se reportó un mal funcionamiento en la concentración del gas medicinal. El oxígeno empezó a salir con una concentración de 80%, cuando la norma sanitaria exige que sea de un mínimo de 93%. Por ello, se empezó a contratar con un proveedor y la planta quedó sin usarse.

“Claro que sería mejor que nosotros contáramos con nuestra propia planta. Cuando estaba funcionando, esta fábrica -que nos entregaron en octubre de 2017- producía oxígeno al 94% de concentración. Pero el problema surge en diciembre de 2018 porque bajó su concentración a 80%. Eso no se puede usar en pacientes”, dijo el director del hospital.

El Hospital de Tarapoto, en la región San Martín, tiene una planta de oxígeno que dejó de funcionar hace dos años. Con la emergencia por el coronavirus encima y las nuevas disposiciones del Gobierno, el trámite para su reparación ya se agilizó.
El Hospital de Tarapoto, en la región San Martín, tiene una planta de oxígeno que dejó de funcionar hace dos años. Con la emergencia por el coronavirus encima y las nuevas disposiciones del Gobierno, el trámite para su reparación ya se agilizó. © Cortesía Agencia Andina

No obstante, el nuevo plan del Gobierno para priorizar la producción de oxígeno pondrá la planta en marcha nuevamente tras cerrarse un proceso burocrático. Según explica Pérez Kuga, esta empezaría a funcionar a fin de mes y, si bien no tiene la capacidad de generar todo el oxígeno que el hospital requiere a diario, los costos para conseguir lo faltante serán mucho menores.

“Ha sido un trámite con una empresa representante en el país porque el origen de la planta es extranjero. Hemos logrado la compra de los accesorios para reemplazar lo averiado y dar mantenimiento a la fábrica. Ya tenemos la carta fianza y, a partir de este lunes, correrían el plazo de 15 a 20 días para que la fábrica entre en operatividad. Esperamos que el 30 de junio o el 5 de julio, como máximo, nuestra planta esté reparada y produciendo oxígeno. El volumen que esta planta puede producir no cubrirá toda la necesidad, pero dejará un margen menor para la compra a terceros. Ya no gastaríamos 500.000 soles o 400.000 soles (cerca de 140.000 dólares), sino 14.000 a 20.000 soles (unos 5.700 dólares)”, indicó.

Especulación de precios en medio de la necesidad

Hacia inicios de este junio, un balón de oxígeno con capacidad para 25 horas era ofertado en Lima y otras regiones hasta por 6.000 soles (unos 1.750 dólares). Además, una vez consumido el gas, el 'refill' (llenado) rondaba los 60 a 150 dólares en promedio. Antes de la pandemia, el mismo tanque podía conseguirse por 250 dólares, mientras que el relleno total de este podía costar solo 20 dólares. Y solo algunas empresas mantienen los precios regulares de 15 soles (unos cinco dólares) el metro cúbico.

“Al no haber estado preparados como sistema de salud para tener la cantidad de oxígeno suficiente en los establecimientos, las personas lo tienen que comprar en las calles a proveedores particulares. Pero, además de esto, tenemos el problema de que varios de ellos ofrecen el producto a precios inalcanzables para buena parte de la ciudadanía”, señala el decano del Colegio Médico de Lima, Juan Astuvilca Cupe.

En Perú, la especulación de precios “es y no es” un delito. El artículo 234 del Código Penal literalmente la sanciona hasta con tres años de pena privativa de la libertad, pero la redacción dificulta que se aplique. Esto, porque establece que, para que haya especulación, el producto manipulado debe tener categoría oficial de “primera necesidad” y su precio debe haberse establecido por “la autoridad competente”. Ninguna de estas condiciones se cumplen en la práctica, pues el Estado no regula precios, sino que estos se someten a la ley del mercado: oferta y demanda. 

Atendiendo esta inaplicabilidad y la reciente urgencia por el oxígeno, el Congreso aprobó el pasado 5 de junio una modificación que haría al tipo penal realmente aplicable. La autógrafa de la norma fue remitida al Poder Ejecutivo el 10 de junio y este tiene plazo de 15 días para promulgarla. 

Consultado sobre las alternativas para contener o prevenir la especulación, el adjunto de la Defensoría para la Administración Estatal, Javier Documet Pinedo, señaló que su institución presentó una iniciativa al Congreso para definir multas desde lo administrativo. Así, sugiere que la intervención sea realizada por el Indecopi, que es la entidad reguladora de la competencia en el país.

“Sin lugar a dudas, la salud no es una mercancía. No puede estar ligada únicamente a la ley del mercado. La Defensoría del Pueblo, en este contexto, presentó un proyecto de ley para que se modifique el Código de Protección y Defensa al Consumidor. Una vez que esa ley se apruebe, estaremos atentos y habrá más herramientas sobre el comportamiento del mercado”, declaró Documet.

El funcionario también indicó que han pedido información a la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) del Ministerio de Salud sobre los precios de las medicinas actualmente utilizadas para contrarrestar los síntomas del Covid-19, incluido el oxígeno medicinal. Documet refiere que falta más transparencia sobre este y otros datos. 

“La información que se tiene es que se ha autorizado excepcionalmente a 23 plantas industriales para que fabriquen oxígeno medicinal. Pero no hay una información sistematizada de parte del gobierno que señale el número de plantas que son de los hospitales o el número de propiedad de los privados. Esta información no está disponible. En cuanto a medicinas y oxígeno, estamos solicitando que la Digemid, en su condición de entidad supervisora de medicamentos cumpla con la tarea de visibilizar los precios”, expresó.

Perú es el segundo país en Latinoamérica y octavo en el mundo con mayor cantidad de casos confirmados de Covid-19. De acuerdo con las últimas cifras publicadas el lunes 15 de junio, en lo que va de la pandemia, 232.992 personas han recibido diagnóstico positivo. De ellas, 10.295 permanecen hospitalizadas. Y, de estas últimas, 1.121 reciben ventilación mecánica. En la misma tabla informativa del Gobierno, se especifica que 1.235 pacientes presentan evolución desfavorable. A la fecha, el Estado contabiliza 6.860 muertes.

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