Christian Coleman, el reincidente

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París (AFP)

Christian Coleman alcanzó rápido la cima de la velocidad mundial, pero este estadounidense de 24 años tampoco perdió el tiempo para ver su imagen dañada por las sospechas de dopaje, una mancha con la que tiene más problemas que a la hora de superar a sus rivales en la pista.

Y es que el campeón del mundo de 100 m es un reincidente. Tras haber escapado in extremis a una sanción en 2019 por tres faltas de localización en menos de un año (finalmente reducidas a dos por la Agencia Estadounidense Antidopaje), incumplió de nuevo el reglamento el pasado 9 de diciembre y se arriesga a dos años de suspensión, lo que supondría que se perdiera los Juegos de Tokio en 2021.

Sin importar el resultado del procedimiento iniciado por la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU), la reputación de Coleman está ya seriamente dañada, con dudas sobre su trayectoria fulgurante, consagrada con el título mundial en Doha-2019.

El primer deporte olímpico busca una estrella a la que seguir tras la retirada de la leyenda Usain Bolt. Se necesita un currículum limpio y por el momento Coleman es la antítesis del carismático jamaicano.

Todos son diferencias entre los dos reyes de la velocidad. El altísimo Bolt (1,95 m) paseaba su larga sonrisa y disfrutaba del contacto con los hinchas, mientras que el compacto Coleman (1,75 m) opta por la concentración y la mirada seria sin gestos para la galería.

- Poco diplomático -

Un carácter heredado de su infancia. Su círculo no olvida que fue elegido en el consejo de estudiantes de su escuela primaria sin dar ni un mínimo discurso.

Ya adulto, Coleman reacciona con violencia cuando le toca defender su honor. Tras el anuncio de sus tres faltas de localización en 2019, arregló sus cuentas con la Agencia Estadounidense Antidopaje (Usada) en términos poco diplomáticos.

"Es una vergüenza para la Usada que el caso se haya publicado y que pidan a los atletas seguir un reglamento que ni ellos entienden. Esta organización debería proteger a los atletas, pero hoy yo me siento como una víctima. Trabajo duro, bebo agua y trabajo todavía más duro el día siguiente. De esta manera nunca he dado positivo y no lo haré jamás", dijo.

Este miércoles adoptó la misma actitud, acusando a la AIU de haber provocado la falta en el test de diciembre.

- Progresión metódica -

"No me digas que he fallado un control si se escabullen delante de mi puerta sin que yo lo sepa", aseguró, añadiendo que "no hay ningún registro de que alguien haya venido".

Sin embargo la historia de Coleman había comenzado de manera ideal. Subcampeón del mundo en Londres-2017, con solo 21 años, el antiguo estudiante de gestión deportiva en la Universidad de Tennessee, que probó en el salto de longitud y que dudó en optar por el fútbol americano, vivió un recorrido sin dificultades hasta sus recientes pasos en falso, con una progresión metódica hasta su coronación en Catar.

Parecía tallado para reinar en el esprint. En 2018 logra su primer título internacional en los 60 metros del Mundial de pista cubierta de Birmingham, unos días después de haber desposeído a su compatriota Maurice Greene del récord de la distancia (6 seg 34).

El Mundial de Doha fue su consagración, logrando la sexta mejor marca de la historia (9 seg 76) tras una fenomenal actuación en la final.

Ahora la sombra del dopaje le persigue y amenaza con arruinar su carrera.