El impacto de las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Siria

Anuncios

Beirut (AFP)

Las nuevas sanciones de Estados Unidos contra el régimen de Bashar al Asad, acusado de graves crímenes en la guerra que asola Siria desde 2011, entran en vigor esta semana en momentos en que el gobierno de Damasco trata de reconstruir el país.

¿Cual será el impacto de estas sanciones en la economía siria, en la población y en los aliados de Damasco?

El impacto para el régimen

El régimen sirio así como hombres de negocios cercanos al poder ya son el blanco de sanciones económicas estadounidenses y europeas.

La llamada ley César, que entra en vigor esta semana y fue promulgada en diciembre por el presidente de Estados Unidos Donald Trump, amplía el alcance de las sanciones. Prevé en especial la congelación de la ayuda a la reconstrucción y medidas contra entidades extranjeras que colaboran con el gobierno y las entidades rusas o iraníes activas en Siria, Moscú y Teherán en tanto que aliados del régimen.

"Estados Unidos aún debe aclarar dónde y hasta dónde serán aplicadas las sanciones", destaca Edward Dehnert, analista de The Economist Intelligence Unit. "Pero se puede anticipar que el sector inmobiliario, de la construcción, la energía y las infraestructuras se verán afectados".

La ley prevé también "medidas especiales" contra el Banco Central sirio si se descubre, tras investigación del Tesoro estadounidense, que realiza operaciones de blanqueo de dinero.

Para Dehnert, la ley Cesar es un nuevo intento de Washington de "imponer una solución política (...) y apartar a Bashar al Asad" del poder.

Sin embargo, recuerda, el régimen de Asad ha logrado controlar más del 70% del país y su supervivencia parece de momento garantizada.

Las sanciones podrían entonces tratar de "limitar los beneficios" y las "oportunidades económicas" derivados de la reconstrucción para el régimen y sus socios.

El objetivo es también mantener al régimen como "un paria" y que la amenaza de una acción punitiva de Estados Unidos "asuste a la mayoría de inversores".

Para levantar las sanciones, la ley exige que cualquier persona sospechosa de "crímenes de guerra" sea juzgada, y que los "presos políticos" sean liberados.

Consecuencias para la población

Damasco ha criticado la ley César, al considerar que agrava las dificultades económicas de la población.

"Desgraciadamente, los que van a sufrir más son los sirios", pronostica Dehnert.

Las regiones bajo control gubernamental sufren desde hace dos años una penuria de carburante y 80% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, según la ONU. La inflación de productos alimentarios se disparó desde mayo de 2019 a un 133%.

Hasane Toutanji, director de una clínica en Damasco, teme "restricciones a la importación de equipos" médicos y de materias primas "necesarias para la fabricación de medicamentos".

¿Y para los aliados de Damasco?

La ley pretender mermar la influencia de dos aliados de Asad, Rusia e Irán, dos potencias sometidas ya a sanciones estadounidenses pero que tienen garantizadas inversiones en Siria en el marco de la reconstrucción del país.

Pero la ley podría resultarles favorable, pues al asustar a inversores tradicionales, "Estados Unidos reduce la competencia en una carrera en la que Moscú y Teherán disponen ya de una clara ventaja", opina Dehnert.

En el vecino Líbano, las sanciones preocupan. Este país, que fue durante tiempo fuente de divisas extranjeras para los empresarios sirios, está hoy prácticamente en quiebra.

"La ley César [...] pretender matar de hambre a Líbano al igual que pretender matar de hambre a Siria", afirmó el martes el jefe del movimiento chiita Hasán Nasralá, militarmente aliado en Siria del régimen de Damasco.

Una comisión gubernamental libanesa ha sido creada para examinar las posibles repercusiones de la ley César.

"Hacer negocios con Siria va a ser cada vez más difícil y arriesgado", resume Heiko Wimmen, del International Crisis Group (ICG).