Nuevo ministro de Comunicaciones de Bolsonaro quiere "pacificar" Brasil

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Brasilia (AFP)

El diputado brasileño Fabio Faria, yerno de un magnate de los medios en Brasil, asumió este miércoles como ministro de las Comunicaciones, un puesto estratégico creado por el presidente Jair Bolsonaro en medio de una crisis sanitaria e institucional.

Faria, de 42 años, pidió un "armisticio patriótico" para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus, que ha causado más de 45.000 muertes en Brasil y el martes batió un récord de 35.000 contagios registrados en 24 horas.

Precisamos "dejar nuestras diferencias políticas e ideológicas de lado para enfrentar este enemigo invisible (...), es hora de pacificar el país", afirmó Faria durante la ceremonia de su investidura en el Palacio de Planalto, sede de la Presidencia en Brasilia.

Además de personalidades políticas y mediáticas, acudieron a la ceremonia los jugadores de fútbol Felipe Melo (Palmeiras) y Alexandre Pato (Sao Paulo), ambos partidarios de Bolsonaro.

El presidente de la corte suprema, Antonio Dias Toffoli, y el de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, también estuvieron presentes, pese a los desencuentros recientes con el líder del Ejecutivo.

En las últimas semanas, la corte suprema autorizó la investigación de empresarios, diputados y figuras públicas aliadas del presidente por sospechas de que promovieron actos antidemocráticos y ataques contra el propio tribunal.

Bolsonaro, que ha criticado las investigaciones, afirmó al investir a su nuevo ministro: "No son las instituciones las que dicen lo que el pueblo debe hacer, sino al contrario. Es el pueblo el que dice lo que las instituciones deben hacer".

Además de para mejorar la comunicación oficial, Faria fue convocado para amenizar las relaciones con el Congreso.

Es considerado cercano a Rodrigo Maia y pertenece al PSD, partido del llamado "Centrao", un grupo numeroso de diputados centristas y conservadores con el que Bolsonaro intenta aproximarse para reconstituir su base de apoyo en el Congreso con el fin de bloquear un eventual proceso de destitución.