Colombia logra reducir en un 9% los cultivos ilegales de coca, pero la producción se mantiene

En esta foto del 3 de marzo de 2017, un campesino cosecha hojas de coca en Puerto Bello, en el estado de Putumayo, en el sur de Colombia.
En esta foto del 3 de marzo de 2017, un campesino cosecha hojas de coca en Puerto Bello, en el estado de Putumayo, en el sur de Colombia. © Fernando Vergara / AP

El país latinoamericano suma dos años de disminución en el número de hectáreas destinadas al cultivo de esta planta, de la que se deriva la cocaína, pero la exportación de esta sustancia sigue en niveles muy altos. 

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Colombia parece frenar el alarmante crecimiento de cultivos de coca que el país experimentaba desde 2014. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) confirmó que las tierras destinadas a producir esta planta lograron reducirse en un 9% durante el 2019 lo que equivale a 15.000 hectáreas menos.

El reporte fue destacado por el gobierno colombiano, presidido por Iván Duque, ya que desde su llegada al poder es el segundo año en el que los datos en hectáreas se reducen. En 2018, apenas se eliminaron 2.000 hectáreas, pero en 2019 el avance se considera elevado.

Pero, a pesar de la reducción, Colombia sigue siendo el mayor productor de cocaína del mundo y mantiene activas unas 154.000 hectáreas de cultivo de la planta en todo el país, tal y como señala este organismo de Naciones Unidas.

"Los resultados (...) traen buenas noticias para Colombia no solo porque se rompe la tendencia de incremento que se había iniciado en 2014, también porque constituyen un reconocimiento a los esfuerzos del Gobierno y de las comunidades que se han comprometido con el abandono de los cultivos de coca y la transición hacia la legalidad", manifestó el representante de la UNODC en Colombia, Pierre Lapaque.

La nación logró alcanzar mínimos históricos en el año 2013 en cuanto a hectáreas de cultivo de esta planta se refiere. Ese año, se contabilizaron 48.000 hectáreas hábiles para la producción, pero la situación cambió poco después. En el periodo de 2014 a 2017, se observaron datos preocupantes en el aumento de estas tierras de cultivo, que alcanzaron su pico de expansión en 2017, con 171.000 hectáreas.

Aunque no todos los indicadores de cultivos ilícitos coinciden con la reducción presentada en 2019. Un cálculo que hizo la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP, en inglés), aseguró en su informe sobre 2019, divulgado en marzo pasado, que en realidad hubo un récord de hectáreas cultivadas en el país y que se llegaron a las 212.000, cifra superior a la divulgada hoy por la UNODC.

Menos hectáreas de coca, pero más cocaína

Los datos, aparentemente positivos en lo que se refiere a la producción de la planta de coca, se tornan negativos al conocer que la producción de cocaína aumentó en 2019 en un 1,5%, alcanzando uno de los niveles más altos en los últimos años. El organismo de la ONU calculó en su informe que en 2019 la producción de esta sustancia fue de 1.137 toneladas métricas.

"La situación de menos área, pero más cocaína, se explica por una mayor productividad en los lotes de coca en zonas muy específicas que pueden considerarse como enclaves productivos", explicó Lapaque.

La acción de la administración de Duque en este aspecto se ha visto muy limitada a pesar de que era una de sus promesas al llegar al mando. Las autoridades no han conseguido convencer de forma extensa a los campesinos de zonas rurales treméndamente empobrecidas para que sustituyan los cultivos de coca por otras producciones legales.  

Erradicar es una solución que se presenta útil para el corto plazo, el problema es que no hay suficientes proyectos que ofrezcan una solución alternativa a largo plazo.

Una vista aérea de las plantaciones de coca en Tumaco, Colombia, 26 de febrero de 2020.
Una vista aérea de las plantaciones de coca en Tumaco, Colombia, 26 de febrero de 2020. © Luisa González / Reuters

La Casa Blanca presiona

El Gobierno tiene la presión constante de la Casa Blanca para que reduzca los cultivos ilícitos, expresada incluso por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien el año pasado llegó a afirmar que Colombia está atrasada en este campo y que, desde que Duque está en el poder, "están llegando más drogas" a su país.

La Administración Trump ha estado presionando a Colombia para que reinicie la fumigación aérea, que fue prohibida en 2015 por problemas de sanitarios y ambientales. Este sistema ha demostrado ser muy perjudicial no solo para la rica biodiversidad del país latinoamericano, sino también para numerosas poblaciones.

La retoma de su uso se ha postergado debido a las presiones de asociaciones diversas y a la crisis provocada por la pandemia. Numerosos expertos coinciden en que se puede reducir las plantaciones a través de una eliminación manual, aunque este método también representa riesgo para quien lo realice.

A pesar de las críticas, Trump anunció en agosto pasado la certificación de Colombia como un país comprometido con la lucha contra las drogas, con el que tiene un plan de acción para reducir los altos niveles de cultivo y producción de cocaína en un 50% para fines de 2023.

En 2020, parece que los datos pueden llegar a ser mejores debido a la coyuntura generada por la pandemia. El bloqueo prácticamente total del espacio aéreo mundial impide a los narcotraficantes desplazar su mercancía por aire a Estados Unidos o Europa y les hace depender plenamente del transporte marítimo, algo que es mucho más lento y arriesgado.

Con AP, EFE y medios locales

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