Día Mundial de los Refugiados: cuando los migrantes quedan sin techo ni empleo y en una pandemia

El Parque del Agua, donde permanecen cientos de migrantes venezolanos en improvisadas tiendas en Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020, a la espera de poder regresar a su país.
El Parque del Agua, donde permanecen cientos de migrantes venezolanos en improvisadas tiendas en Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020, a la espera de poder regresar a su país. © Diego Carvajal

Cada 20 de junio es conmemorado el Día Mundial de los Refugiados. Pero, esta vez, la fecha llega en medio de la pandemia y ante la multiplicación de los casos de migrantes venezolanos que quedaron sin hogar ni trabajo en la vecina Colombia al ver paralizada la economía informal. La ONU asegura que es urgente habilitar albergues oficiales para esta población, dadas las condiciones de propagación del virus y de las recomendaciones de aislamiento y lavado de manos que, desde las calles, es imposible acatar. 

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Aglutinados, cansados y a la intemperie. Cae la noche y decenas de venezolanos hacen fila para recoger una bolsa con alimentos que les trae un grupo de voluntarios al Parque del Agua, en la ciudad de Bucaramanga, en el oriente de Colombia.

Es un paso obligado para llegar hasta la fronteriza Cúcuta, a unas seis horas por vía terrestre. Es conocida como la ‘Ciudad de los Parques', pero ahora algunos de los espacios verdes a cielo abierto son el único refugio para cientos de migrantes. Duermen en improvisadas tiendas, hechas con plásticos y maderos, tras caminar cientos de kilómetros desde otras ciudades colombianas o países vecinos como Ecuador. 

Elizabeth Rodríguez habla con France24 sobre el viaje que emprendió a pie desde Bogotá para tratar de regresar a su país, Venezuela, luego de perder su trabajo y no poder pagar el alquiler donde vivía, en medio de las restricciones impuestas por el Gobierno en un intento por frenar la propagación del Covid-19. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020.
Elizabeth Rodríguez habla con France24 sobre el viaje que emprendió a pie desde Bogotá para tratar de regresar a su país, Venezuela, luego de perder su trabajo y no poder pagar el alquiler donde vivía, en medio de las restricciones impuestas por el Gobierno en un intento por frenar la propagación del Covid-19. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020. © Diego Carvajal

Cerca de la fila se encuentra Elizabeth Rodríguez, una mujer que llegó caminando a esta ciudad desde Bogotá, la capital del país, algo que asegura le tomó 23 días, junto a su esposo y sus dos hijos de 4 y 8 años de edad.

“Trabajaba en una peluquería, en el 20 de julio (un barrio de Bogotá), pero con la pandemia cerraron la peluquería y no me quedó de otra que regresarme”, afirma la mujer. Rodríguez dice que se vio obligada a cambiar la sala de belleza por las calles de Bucaramanga, a las que sale durante el día a pedir dinero para alimentar a su familia, mientras espera volver a su país.

Según una encuesta de ACNUR hecha a migrantes venezolanos en 17 departamentos, previo al aislamiento obligatorio, el desempleo en esta población oscilaba en el 20% y ahora aumentó al 60%.

“Con toda la crisis del Covid-19, estamos viendo que muchos refugiados y migrantes están perdiendo sus ingresos, sus medios de vida, trabajos, porque muchos dependían de la economía informal (…) Aunque también hay colombianos que están pasando por tiempos difíciles, pero los refugiados y los migrantes de Venezuela están en una situación desesperada”, aseguró a France 24, Jozef Merkx, el representante en Colombia de la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR. 

Evelyn Escalona también da cuenta de ello. Llegó desde Charalá, Santander, a unos 150 kilómetros de Bucaramanga. Perdió su trabajo cuando empezaron las restricciones a los comercios en un intento del Gobierno nacional por frenar la propagación del virus.

“Esta pandemia nos echó a perder la vida a más de uno (...) A raíz de la pandemia ellos cerraron y, después, cuando anunciaron que iban a reabrir las empresas, ellos no pudieron abrir porque ahí trabajábamos 12 personas en un solo espacio, entonces la prioridad era solo para tres”, lamenta Escalona, quien recuerda sus días de trabajo en una comercializadora de paquetes de papas fritas.

Sin hogar ni condiciones para afrontar la emergencia

Aquí no hay distanciamiento social, ni constante lavado de manos, acciones promovidas por las autoridades como cruciales para tratar de mitigar la propagación del Covid-19. En este parque todos comparten la misma fuente de agua estancada para asearse.

Un grupo de migrantes se acerca a una fuente de agua, para bañarse, en el parque donde habitan. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de2020.
Un grupo de migrantes se acerca a una fuente de agua, para bañarse, en el parque donde habitan. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de2020. © Diego Carvajal

“Nosotros somos venezolanos y el que está ahí arriba es el que nos cuida, aquí ninguno se cuida, estamos todos amontonados y el poder del que está ahí arriba nos protege porque él sabe que somos unos guerreros”, dice Wilmer Ascanio, quien llegó a este sitio con su esposa y sus dos hijos hace un mes.

El representante en Colombia de la Agencia de la ONU para los Refugiados afirma que la falta de condiciones de salubridad representa una "preocupación principal" y, por eso, el organismo no recomienda a la población venezolana viajar durante la pandemia.

"De parte de nosotros hay ningún apoyo al transporte, nosotros pensamos que, en general, las condiciones no están dadas en Colombia para el transporte y tampoco en la zona fronteriza, entonces no nos parece responsable", afirma.

Cientos de migrantes habitan en improvisadas tiendas de campar, tras perder sus ingresos en medio de las restricciones impuestas a la economía en un intento por frenar la propagación del Covid-19.En el Parque del Agua, Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020.
Cientos de migrantes habitan en improvisadas tiendas de campar, tras perder sus ingresos en medio de las restricciones impuestas a la economía en un intento por frenar la propagación del Covid-19.En el Parque del Agua, Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020. © Diego Carvajal

Sin embargo, hay quienes ya se encuentran en la ruta hacia su país y, en medio de la urgencia para decenas de familias migrantes, el Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos, liderado por la Organización Internacional para las Migraciones, OIM y por ACNUR, ejecuta un programa de transferencias en efectivo y dotación de elementos de bioseguridad en algunos albergues a lo largo del país. “Pero nunca tenemos suficiente, no tenemos recursos para todos”, lamenta el representante de la organización. 

Algunos no desean retornar a los países de acogida después de la pandemia

El objetivo de quienes permanecen en este sitio es esperar algún bus destinado por las autoridades colombianas para regresar a Venezuela. Elizabeth Rodríguez cuenta que también fue sacada “injustamente” del lugar que alquilaba en Bogotá y que, si logra cruzar la frontera, no desea retornar. “Ya no quiero poner en más riesgo a mis hijos (…) Ya yo me quedo en Venezuela, espero que nuestro país se acomode y así como hacemos aquí, en otro país que no es el nuestro, luchar también allá en el de nosotros”, indica.

Cientos de migrantes venezolanos habitan en improvisadas tiendas de campar, a la espera de regresar hacia su país. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020.
Cientos de migrantes venezolanos habitan en improvisadas tiendas de campar, a la espera de regresar hacia su país. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020. © Diego Carvajal

A unos metros se encuentra Darwin Peña, arribó hace un par de horas a este parque, tras caminar mes y medio desde Trujillo, Perú. Trabajaba vendiendo ropa, después comida por bultos y el último empleo que había encontrado era para hacer latonería y pintura en un taller mecánico, el mismo oficio al que se dedicaba en su nación de origen.

“El patrón dijo que no podía trabajar porque eliminaron todo eso, no querían abrir hasta que se acabara la pandemia, esperé y esperé y nada y un amigo me dijo para irme y nos vinimos a pie desde el 2 de mayo”, asevera.

Para Peña, volver a migrar tampoco es una opción. “Yo vendí hasta mi moto que tenía en Venezuela para venirme y ahora quedé sin nada, pero estaré con mi familia, es lo mejor, sinceramente me quedaré”, señala, mientras aguarda a que sus compatriotas le cedan un espacio en alguno de los cambuches para descansar.

Y es que no es el único, al menos diez personas más entrevistadas en la misma noche coincidieron con Peña en no querer volver a migrar. 

Grupos de migrantes venezolanos hacen fila para recibir una bolsa con alimentos que trae un grupo de voluntarios. En el Parque del Agua, en Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020.
Grupos de migrantes venezolanos hacen fila para recibir una bolsa con alimentos que trae un grupo de voluntarios. En el Parque del Agua, en Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020. © Diego Carvajal

No obstante, con 1,8 millones de migrantes venezolanos, Colombia es el país que más ha recibido a esta población y el segundo en el mundo con mayor número de refugiados, después de Turquía, según el informe anual del alto comisionado de la ONU para los Refugiados, publicado este jueves. Muchos de ellos cuentan con el Permiso Especial de Permanencia que les posibilita trabajar legalmente en la nación.

“Colombia habla de 75.000 venezolanos que ya han retornado en los últimos meses y eso, si lo comparamos con 1,8 millones de venezolanos que viven en Colombia, es un porcentaje muy pequeño, estamos hablando de un 4 o 5% y más bien nosotros seguimos trabajando entre muchas agencias humanitarias en apoyar al otro porcentaje que es mucho más grande que son los venezolanos que todavía están aquí y muchos de ellos desean quedarse”, destaca Merkx.

Un grupo de ciudadanos dona alimentos a cientos de venezolanos que intentan regresar por vía terrestre hacia su país, tras perder sus empleos e ingresos, por cuenta de la pandemia del Covid-19. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020.
Un grupo de ciudadanos dona alimentos a cientos de venezolanos que intentan regresar por vía terrestre hacia su país, tras perder sus empleos e ingresos, por cuenta de la pandemia del Covid-19. En Bucaramanga, Colombia, el 18 de junio de 2020. © Diego Carvajal

Son alrededor de 24.000 venezolanos todavía a la espera de ser repatriados y lograrlo puede tomar al menos seis meses. Así lo informó esta semana el director de Migración Colombia, Juan Francisco Espinosa. Como razón, apunta a los límites del Gobierno de Nicolás Maduro para recibir a sus connacionales: solo tres veces a la semana y un máximo de 300 personas por día.

Además, indicó que hay alrededor de 800 ciudadanos estancados en la frontera de Norte de Santander y 100 en Arauca, "por lo que el tránsito de buses hacia estas regiones está restringido hasta que se logre evacuar buena parte de los mismos.Esto con el fin de evitar represamientos que pongan en riesgo a los migrantes y las comunidades", expuso.

Con la propagación del virus, todo es más urgente para la vida y la salud de estas personas que salieron de su país huyendo de la crítica situación social y económica. Un drama con el que vuelven a chocar, esta vez por cuenta de la enfermedad que tomó al mundo por sorpresa.

En la coyuntura actual y cuando no hay distinción para resultar afectado, el llamado de ACNUR es a la inclusión y a la solidaridad, pues destaca que “la pandemia no tiene nacionalidad”.

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