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Christo en la montaña o cómo proteger un glaciar del calentamiento

El glaciar de Presena, en Italia, recubierto con lonas blancas para protegerlo de las altas temperaturas y el cambio climático, el 19 de junio de 2020
El glaciar de Presena, en Italia, recubierto con lonas blancas para protegerlo de las altas temperaturas y el cambio climático, el 19 de junio de 2020 MIGUEL MEDINA AFP
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Pellizzano (Italia) (AFP)

Una inmensa tela blanca recubre el flanco de una montaña del Valle del Sol, en el norte de Italia, para proteger el glaciar de Presena del calor, como si se tratara de una inmensa obra del artista recientemente fallecido Christo.

El glaciar de Presena, entre el Trentino Alto Adigio y Lombardía, ha perdido más de un tercio de su volumen desde 1993 debido a los veranos cada vez más tórridos que le hacen retroceder cada año un poco más.

En cuanto la temporada de esquí acaba y se detienen los remontes mecánicos, hay que movilizarse para tratar de frenar la fundición del hielo.

"Esta zona se reduce cada vez más, por lo que hay que cubrirla lo más posible", explica Davide Panizza, de 34 años, director de la empresa Carosello-Tonale company, encargada por las autoridades locales para recubrirla.

El proyecto se inició en 2008, con cerca de 30.000 m2 de tela para cubrir el hielo. Su equipo va a instalar este año 100.000 m2.

"Se trata de una lona geotextil que refleja la luz y mantiene el espacio recubierto a una temperatura inferior a la ambiente por lo que ayuda a preservar la nieve".

En este valle a más de 2.700 metros de altura, los trabajadores desenrollan grandes tiras de lona, que hacen que el flanco de la montaña parezca una obra de Christo, el artista que embalaba grandes espacios.

Hay que coser las tiras metódicamente para evitar que resbalen pendiente abajo o se suelten por el efecto del tiempo.

Cada franja mide 70 metros de largo y 5 de ancho, y el costo de su fabricación es de 400 euros (447 dólares). El color blanco no se distingue de la nieve ya ablandada por el calor.

Se necesitan unas seis semanas para instalarla en la primavera y otras tantas para retirarla en otoño.

"Hay experiencias similares en los glaciares austriacos pero en superficies más pequeñas", dice Panizza.

Franco Del Pero, 48 años, dirige en el terreno la operación. El dispositivo se mejora con los años. "Cuando lo retiramos en septiembre, y que nos damos cuenta del buen trabajo, estoy orgullo", sonríe.

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