La soledad de los mayores

Morir de Covid-19 en un asilo, el triste desenlace de algunos adultos mayores en México (1/5)

Ana Lilia Valencia muestra una fotografía familia en la que se ve a su abuela Petra, que murió tras contagiarse de Covid-19 en un asilo en México.
Ana Lilia Valencia muestra una fotografía familia en la que se ve a su abuela Petra, que murió tras contagiarse de Covid-19 en un asilo en México. © Mario Carbonell / France 24

La emergencia por el nuevo coronavirus exhibe las malas condiciones de algunas casas de retiro para adultos mayores en México, donde ha habido brotes de contagio por la falta de cuidados e higiene. France 24 inicia la serie 'La soledad de los mayores' para resaltar a esta población en particular riesgo, una de las más olvidadas. 

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En México, 54 por ciento de las personas muertas por Covid-19 son mayores de 60 años, la población más vulnerable. Pese a que es un país con tradición de cuidado a los ancianos en el hogar, hay familias que se ven en la necesidad de llevar a sus familiares a una casa de retiro. La emergencia por el coronavirus vino a exhibir las malas condiciones en que se encuentran algunos de estos asilos, donde ha habido preocupantes brotes de Covid-19.

El caso más sonado ha sido el de la casa de retiro Luis Elizondo, en el municipio de Guadalupe, Nuevo León, donde por un brote de Covid-19 murieron 12 adultos mayores y salieron a flote problemas como falta de higiene y hacinamiento que padecían los huéspedes.

Pero también en Tabasco, Morelos y la Ciudad de México han ocurrido episodios que terminan en tragedia.

En la capital del país, Nidia y Ana Lilia Valencia Pérez llevaron a su abuela Petra hace 12 años a la Fundación para Ancianos Concepción Béistegui, al ya no poder hacerse cargo de ella en casa debido a que rebasaba los 80 años de edad y padecía demencia senil, por lo que requería cuidados las 24 horas.

La familia visitaba a la señora Petra con frecuencia hasta que a finales de marzo suspendieron las visitas por la pandemia. 

Días después ella y decenas de ancianos enfermaron por un brote de SARS-Cov-2 y varios, incluyéndola, fallecieron.

“El día que nos avisan que la van a trasladar al autódromo mi hermana viene para acá y se encuentra con nueve o 10 ambulancias ya esperando a que salieran los ancianitos”, recuerda Nidia en entrevista con France 24.

El 25 de mayo, a pregunta expresa en conferencia de prensa virtual, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que había un brote de Covid-19 en el asilo Concepción Béistegui, aunque evitó dar mayores detalles.

“Se hicieron pruebas. Al principio se consideraba que había más adultos con Covid-19, se volvieron a hacer pruebas, resultó menor el contagio y se estuvieron durante el fin de semana y el día de hoy todavía trasladando a hospitales y lamentablemente hay, por lo menos hasta donde tengo conocimiento, dos fallecimientos”, dijo la mandataria capitalina.

"Creemos que hubo negligencia, descuido y prepotencia"

Al ingresar al hospital, quedó en evidencia el abandono que padecía Petra de tiempo atrás en el lugar.

“Hay un reporte médico donde ella llega en muy malas condiciones, llega deshidratada, llega amoratada, allagada, con síntomas de que no había comido”, comenta su nieta Ana Lilia.

Las hermanas Valencia Pérez aseguran que durante muchos años su abuela recibió un buen trato en esa fundación para ancianos, que opera bajo la figura de Institución de Asistencia Privada. Sin embargo, tras el brote de coronavirus, los responsables del asilo –dicen– simplemente cortaron contacto con los familiares y les ocultaban información.

Solo les avisaron el día del traslado al hospital temporal que se improvisó en el autódromo Hermanos Rodríguez. Ahí fueron a buscar a su abuela y estuvo unos días, hasta que por su estado crítico tuvieron que trasladarla nuevamente a otro hospital, esta vez del Instituto Mexicano del Seguro Social. 

Fue en este último nosocomio que los médicos comentaron que su abuela presentaba condiciones de desatención que no eran de los últimos días, sino de tiempo atrás.

“Creemos que sí hubo mucha negligencia por parte de ellos. Sobre todo mucho descuido y mucha prepotencia en el momento en el que todo se les viene a ellos encima al no querernos dar ninguna información”, refiere Nidia.

Por la muerte de doña Petra, sus nietas levantaron una denuncia ante la Secretaría de Salud y un acta en Derechos Humanos. Además, evalúan interponer una denuncia penal.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, teme que cuando empiece a romperse el confinamiento derivado de la pandemia, “lo que vamos a ver es un incremento importante de las quejas”.

Nidia asegura que las denuncias no buscan que se repare el daño, pero sí evitar que a otros adultos mayores les pase lo mismo.

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