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La firma de servicios de pago Wirecard se declara insolvente tras escándalo

La sede de Wirecard AG, un proveedor independiente de soluciones de outsourcing y marca blanca para transacciones de pago electrónico, se ve en Aschheim, cerca de Munich, Alemania, el 25 de abril de 2019.
La sede de Wirecard AG, un proveedor independiente de soluciones de outsourcing y marca blanca para transacciones de pago electrónico, se ve en Aschheim, cerca de Munich, Alemania, el 25 de abril de 2019. © REUTERS / Michael Dalder

La operadora de pagos alemana colapsó tras haber confirmado el cese de pagos a sus acreedores por casi 4.000 millones de dólares. La solicitud del proceso de insolvencia llega tras el gigantesco escándalo que estalló la semana pasada, en el que se conoció que la empresa había realizado, por varios años, fraudes contables por 2.100 millones de dólares, lo que condujo además al arresto de su expresidente ejecutivo.

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Tras la promesa de sacudir el mundo de los servicios de pagos electrónicos, Wirecard, el ‘PayPal’ alemán, se derrumba en la insolvencia. En un corto comunicado, la compañía explicó que la nueva administración ha decido dar el paso de declararse en bancarrota.

"La junta directiva de Wirecard ha decidido presentar una solicitud de apertura del procedimiento de insolvencia en el juzgado de primera instancia e instrucción de Múnich competente por la amenaza de insolvencia y sobre endeudamiento", explicó la compañía.

El escándalo financiero comenzó la semana pasa después de que la empresa auditora, EY, se rehusara a firmar el reporte financiero del 2019 denunciando "índices claros" de "un fraude de gran envergadura que implica a varias partes e instituciones en el mundo con el objetivo de engañar" a los servicios fiscales.

Tras la denuncia, directivos de Wirecard reconocieron que hacían falta más de 2.000 millones de dólares de los libros contables, que representan cerca del 25% del balance total de la compañía.

Markus Braun, CEO de Wirecard AG asiste a la conferencia anual de noticias de la compañía en Aschheim, cerca de Munich, Alemania, el 25 de abril de 2019.
Markus Braun, CEO de Wirecard AG asiste a la conferencia anual de noticias de la compañía en Aschheim, cerca de Munich, Alemania, el 25 de abril de 2019. © REUTERS / Michael Dalder

"El consejo de administración de Wirecard considera que existe una probabilidad predominante de que no existan saldos de cuentas bancarias por un monto de 1.900 millones de euros", dijo en su momento la junta, que no negó haber sido víctima de un fraude "de proporciones considerables". 

Todo esto llevó a que las autoridades alemanas emitiesen una orden de arresto contra Markus Braun, de nacionalidad austriaca, que ejercía como consejero delegado de la firma. 

Según la Fiscalía de Múnich, Braun pudo haber simulado ingresos de la entidad para inflar el negocio de Wirecard y presentar una información financiera más atractiva a inversores y clientes. 

Sin embargo, Braun fue puesto en libertad bajo una fianza de 5 millones de euros y la obligación de comparecer semanalmente ante la Policía.

Según las investigaciones, la compañía "inflaba" sus cuentas con fondos ficticios mediante operaciones irregulares en Filipinas.  Este es un "escándalo sin precedentes en el mundo de las finanzas", aseguró el Gobierno alemán.

"Un escándalo de este tipo debe ser una señal de alarma de que necesitamos más supervisión y controles de los que tenemos hoy", declaró el ministro de Finanzas, Olaf Scholz.

Los inversionistas huyen de la catástrofe financiera de Wirecard

Tras conocerse la decisión de declararse insolvente, las acciones de la compañía fueron suspendidas del DAX (el índice de valores alemán). Una vez que las cotizaciones fueron reanudadas, los títulos de la compañía se desplomaron hasta en un 80%. En lo que va de año, la empresa ha perdido un 91% de su valor en Bolsa. Wirecard, que parecía ser una tecnológica de gran éxito llegó a sustituir al Commerzbank en el selectivo de Fráncfort en septiembre de 2018.

"Este es verdaderamente un acontecimiento único en la historia económica de la República Federal de Alemania. No solamente que un grupo que cotiza en el Dax se derrumbe, sino que se perjudique a sí mismo de esta manera", dijo a la prensa local, Klaus Nieding, vicepresidente de la Asociación Alemana de Inversores.

 "La compañía ha sido objeto de críticas durante mucho tiempo por su política de comunicación. Ahora, el hecho de que el mercado de capitales no haya empezado antes a dudar de sus balances, le pasa factura", añadió Nieding.

Acreedores tienen poca esperanza de recuperar su dinero

Con la partida del controvertido director general, Markus Braun, también se fue la esperanza de los acreedores que no ven posible que se les retribuyan sus pagos que ascienden a unos 4.000 millones de dólares. 

“El dinero no está”, dijo uno de los ejecutivos de banco citado por la agencia Reuters. “Podríamos recuperar unos pocos euros en unos años pero vamos a declarar siniestro sobre esa deuda”, añadió.

La bancarrota de Wirecard, una vez una de las más respetadas compañías de tecnología de Alemania, representa uno de los peores fracasos corporativos del país.

En una declaración citada por el 'Financial Times', Wirecard dijo que su junta directiva había "llegado a la conclusión de que no se puede hacer un pronóstico positivo de negocio en marcha en el poco tiempo disponible". Según la ley alemana, ahora se le pedirá a un tribunal que designe a un receptor que supervisará el futuro y probablemente el desmantelamiento de la empresa.

Con Reuters, EFE y medios locales

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