La soledad de los mayores

Así se vive el estricto aislamiento en Colombia para los mayores de 70 años (4/5)

Daniel y 'Julita' son dos de los 2,6 millones de colombianos mayores de 70, obligados a estar en cuarentena preventiva hasta el 31 de agosto.
Daniel y 'Julita' son dos de los 2,6 millones de colombianos mayores de 70, obligados a estar en cuarentena preventiva hasta el 31 de agosto. © Juan Carlos Zapata / France 24

Colombia es el país con la cuarentena para adultos mayores más restrictiva y prolongada de América Latina. Este grupo etario lleva desde el 20 de marzo con la obligación de quedarse en casa y, por ahora, así tendrá que hacerlo hasta el 31 de agosto. Después de tres meses, esta medida que busca salvaguardar su salud ya está evidenciando otros males físicos y mentales, además de "un hambre emocional".

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Daniel y Julia, para sus amigos 'Julita', llevan en cuarentena desde el 20 de marzo pasado. No han sufrido Covid-19, pero precisamente por ello, para jamás contraerlo, el Gobierno de Colombia decretó para ese día un aislamiento preventivo obligatorio, dedicado sobre todo a los 2,6 millones de adultos colombianos de más de 70 años que habitan en el país.

Al entrevistarlos, Daniel y 'Julita' erran un par de veces sus edades, pero con 90 y 79 años cada uno se reconoce dentro de la medida, que solo para ellos se ha extendido hasta el 31 de agosto. No les agrada, pero aceptan estar en casa a su modo. Mientras Daniel se desquita de estar "aquí en el apartamento encerrado" con salidas para comprar, sacar a su mascota Vela o estirar las piernas; Julia prefiere resguardarse en el hogar y en las sopas de letras, pese a sentir que "perdió su libertad".

"Salía muy temprano. Iba a la iglesia, a misa, volvía y desayunábamos. Muy frecuentemente salíamos a hacer, a matar el tiempo, y en la tarde, por la lluvia, generalmente nos quedábamos en casa. (Ahora), la verdad es que es horrible, pero considero que es lo mejor que han podido hacer porque, ¿qué hace uno por ahí buscando males?", valora 'Julita'.

En la balanza, efectos positivos y negativos del confinamiento

Médicos, académicos, epidemiólogos, Daniel, Julia... En el país, se ha entendido que este encierro es clave para este grupo etario. Pero tal y como admite el doctor Carlos Alberto Cano Gutiérrez "el problema está en que nunca habíamos vivido que personas de 70 y más tuvieran que estar un tiempo tan prolongado en casa, de una manera obligatoria".

El aislamiento tiene y busca efectos positivos, pero también "podríamos decir que sí tiene consecuencias, por supuesto, negativas", concretiza Cano, también director del Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana y del Departamento de Geriatría del Hospital Universitario San Ignacio de Bogotá.

Y esos puntos negativos empiezan a inquietar en Colombia, el país de Latinoamérica con el confinamiento más restrictivo y extenso para los mayores y ancianos: "Básicamente la sensación de agobio, de angustia, de ansiedad. Se han desencadenado problemas de afecto, es decir, depresiones. Pero entre otras situaciones se han acentuado enfermedades crónicas, que por situaciones de no poder ir al control médico también son una problemática real".

Así, una medida que pretende resguardarlos, podría presentar a futuro "repercusiones emocionales importantes". Los pacientes del psiquiatra Rodrigo Córdoba ejemplifican este impacto, que define como un "hambre emocional", con "cuadros depresivos, trastornos de ansiedad, descuido de la alimentación, que definitivamente nos llevan a ver que, en este tipo de personas, está siendo tan costoso el remedio como la enfermedad".

"No puedo decir que a todos. Seguramente algunos de ellos sí están viviendo de alguna manera distinta esta situación. Pero en algunos hay hechos visibles y hay indicadores precisos de que los ha afectado (...) Estamos viendo repercusiones muy grandes. Y cuando digo grandes, es por ejemplo la persona mayor que era autónoma, pero hace más de tres meses que no ve a sus hijos o nietos, y casi hay hambre emocional", desarrolla Córdoba, director del departamento de Psiquiatría de la Universidad del Rosario y director del Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso del Grupo CISNE.

Más flexibilización por respeto a los derechos de los mayores

Según Cano, el 90% de los adultos mayores son funcionales. Solo un 10% suele vivir con limitaciones como las que impone esta pandemia. Y no es el caso ni de Julia, dada a caminar, ni de Daniel que, negado de ir al médico, carga su sordera con un audífono por reparar.

Con su periódico, con el recuerdo de cuando construía aviones con su hijo Rubén o viajaba por su trabajo de técnico de rayos X, Daniel se siente en paz ante la vida. Es Julia quien acarrea el gran dolor de esta pandemia, tras una caída en casa que le provocó una fractura en una vértebra, seguida de un trombo como "un limón". Justo cuando ambos deben enfrentar la limpieza de casa, solo ayudada por Sergio, hijo de 'Julita' y apoyo en esta cuarentena.

Antes era Daniel. Hoy es Sergio quien la acompaña al médico. "Ahora él ha tenido que estar al frente de las necesidades de nosotros. Entonces él me dice que él es mi bastón, y no me lo deja ni llevar. Sí me siento más segura", explica 'Julita', quien añora sus compromisos, pese a sentir que "no son cosas indispensables".

Sin embargo, de acuerdo con el doctor Cano, lo son. Las idas y venidas al banco, "a mirar las cuentas", que dice Daniel, son importantes según las fuentes consultadas. Tan importante como no olvidar que este grupo de edad es funcional y requiere actividad física y contacto familiar, como el resto de la población. Tras una revisión del decreto, en Colombia los mayores ya pueden salir tres veces a la semana durante una hora.

Pero aún, según Carlos Alberto Cano, requiere de mayor recreación "con responsabilidad", ya que no se trata solo de una persona, sino de todo un colectivo, diferenciado por "su protección o red social, el área en el que están confinados y el envejecimiento individual".

"Son personas que tienen todo un transcurrir vital, de experiencias y de conocimientos, que aportan más que cualquiera de los demás (...) Hay personas con edades avanzadas que están muy bien. ¿Están dispuestas a vivir el resto de su vida en confinamiento? Posiblemente no", sentencia Cano para France 24.

En Colombia, como en el resto de la región, el aislamiento se antoja largo. Los efectos físicos y mentales del encierro para los mayores de 70 años preocupan como una oleada de enfermedades pos Covid-19.

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