Norteamérica pone en marcha el T-MEC en medio de la incertidumbre por la pandemia

Imagen perteneciente a la ceremonia de firma del acuerdo, a la que asistieron Enrique Peña Nieto, Donald Trump y Justin Trudeau. En Buenos Aires, Argentina, el 30 de noviembre de 2018.
Imagen perteneciente a la ceremonia de firma del acuerdo, a la que asistieron Enrique Peña Nieto, Donald Trump y Justin Trudeau. En Buenos Aires, Argentina, el 30 de noviembre de 2018. © Pablo Martínez / AP

El tratado comercial acordado por México, Estados Unidos y Canadá sustituye al TLCAN y entra en vigor este 1 de julio tras unas duras negociaciones y la exigencia de Estados Unidos de tener un mejor acuerdo. Su comienzo llega en plena recesión global a causa de la pandemia de Covid-19.

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Estados Unidos, México y Canadá celebran la entrada en vigor del acuerdo comercial T-MEC. Pero este tratado de grandes dimensiones inicia su andadura en un contexto muy diferente al que había cuando los tres países firmaron las últimas modificaciones en diciembre de 2019, debido a la crisis generada por la pandemia de Covid-19 que sacude al planeta.

Donald Trump consigue cumplir desde este 1 de julio una de sus promesas en campaña electoral: hacer realidad el TLCAN. Desde el principio, calificó este pacto, alcanzado en 1994 entre los tres principales países de América del Norte, como "el peor acuerdo comercial de la historia". Y lo cierto es que, desde ese entonces, los sindicatos estadounidenses habían protestado contra esto.

Aunque las negociaciones no fueron fáciles entre los tres Estados, finalmente se logró llegar a un acuerdo en agosto de 2018 con México, por aquel entonces presidido todavía por Enrique Peña Nieto, y en octubre de ese mismo año con Canadá. En diciembre de 2019 se aprobaron las últimas modificaciones del tratado.

En el proceso hubo intentos de abandono, amenazas de aranceles y presiones comerciales. Prueba de ello es que todo se firmó a falta de una hora para que el plazo de negociación terminase entre las partes.

El acuerdo fue catalogado como histórico por varias razones que no se habían visto con anterioridad en este tipo de tratados comerciales. Algunas de las cláusulas que se impusieron desde el pacto son la condición del libre comercio al nivel salarial de los países miembros o un mecanismo de revisión y vigencia a medio y largo plazo.

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La protección de los intereses de Estados Unidos

En el texto, el Gobierno de Donald Trump impuso varios aspectos que consideraba claves para su industria. En primer lugar, en un sector muy importante como el automovilístico, impuso que el 75% del coche sea producido en alguno de los tres países miembros para evitar imponer aranceles. Algo superior al 62,5% que exigía el TLCAN. Es el único tratado que impone reglas de origen a los vehículos.

Además de este punto, se impone un cupo a las exportaciones de vehículos a Estados Unidos de 2,6 millones. Algo que busca proteger la industria local.

También se intenta evitar la fuga de empresas hacia México por contar con salarios más bajos que los estadounidenses. Estados Unidos impuso que al menos el 40% del costo del vehículo debe provenir de fábricas que paguen a sus trabajadores, por lo menos, 16 dólares la hora. Esta materia laboral nunca se había incluido en un tratado de comercio internacional.

Por este motivo, México ya subió los salarios mínimos del país meses antes de la puesta en marcha de este acuerdo, para así evitar posibles problemas arancelarios.

Además de estos puntos clave, llama la atención la posibilidad de la constante revisión del acuerdo. Al inicio, el tratado tiene una vigencia de tan solo 16 años prorrogables. La prórroga se dará en función de si los miembros están de acuerdo o no.

A partir del sexto año desde que este acuerdo entre en vigor, los tres Estados miembros podrán discutir sus intenciones de seguir con el acuerdo o de negociar los puntos del texto. Si se decide cambiar algunos puntos, las negociaciones se prorrogarán hasta llegar a un consenso, pero si no se alcanzase, todo terminaría al llegar el decimosexto año.

Se abre la posibilidad también de rescindir el acuerdo si alguno de los miembros negocia con un país que se considere que no tenga una economía libre de mercado, un duro golpe a Estados como China.

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¿El T-Mec como solución a la crisis del Covid-19?

Este tratado entra en vigor en un momento muy diferente en el que fue negociado y firmado. La pandemia del Covid-19 ha hecho que los tres miembros, al igual que la mayoría de las economías a nivel global, estén sufriendo una dura recesión.

Durante estos meses las previsiones de crecimiento del PIB para estos países han sido demoledoras, la demanda de productos ha caído en pique y Estados Unidos, por ejemplo, ha registrado cifras récord de desempleo, aunque haya mejorado en las últimas semanas.

La incertidumbre provocada por el nuevo coronavirus hace temblar a los mercados puesto que no se sabe si podrán funcionar con total normalidad. Además, la enfermedad está en plena expansión en América, que desde hace semanas es el epicentro de la pandemia.

Personal de una fábrica de ensamblaje de carros habla con aspirantes a encontrar empleo en la industria del motor. Esta recogida de hojas de vida se realiza con la debidas medidas de protección sanitaria. En Ciudad Juárez, México, el 17 de junio de 2020.
Personal de una fábrica de ensamblaje de carros habla con aspirantes a encontrar empleo en la industria del motor. Esta recogida de hojas de vida se realiza con la debidas medidas de protección sanitaria. En Ciudad Juárez, México, el 17 de junio de 2020. © José Luis González / Reuters

Aunque estos países han comenzado el desconfinamiento, se han encontrado con fuertes rebrotes. Algunos estados de Estados Unidos, como Arizona, han tenido que volver a cerrar la actividad.

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha puesto toda su confianza en la entrada de este acuerdo para la recuperación 'post-Covid19'. Las previsiones visualizan una caída de más del 10% del PIB del país, pero AMLO tiene esperanzas en el aumento de la inversión y los empleos para revertir el golpe.

La industria mexicana tiene el objetivo específico de atraer 20.000 millones de dólares en inversión, equivalente al 25 % de las hechas por Estados Unidos en China en los últimos 10 años, según la Comisión de Comercio Exterior de la Confederación de Cámaras Industriales.

El objetivo de México es ocupar los espacios comerciales que ha dejado el gigante asiático en Estados Unidos debido a la guerra comercial que mantiene desde que llegó al poder el Ejecutivo de Donald Trump.

A esto se suma que 2020 es un año electoral para Estados Unidos. Este tratado ha sido ideado y promulgado por la Administración de Donald Trump y una posible derrota podría cambiar parte de su esencia. 

Con AP, EFE y medios locales

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