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El Área Metropolitana de Buenos Aires regresa al confinamiento estricto ante la subida de casos

Un hombre revisa su celular frente a locales comerciales cerrados este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). Tras registrarse un aumento en el número de contagios de coronavirus, Buenos Aires y su populoso cinturón urbano dan marcha atrás y entran en nueva fase de la cuarentena, más estricta y hasta el 17 de julio.
Un hombre revisa su celular frente a locales comerciales cerrados este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). Tras registrarse un aumento en el número de contagios de coronavirus, Buenos Aires y su populoso cinturón urbano dan marcha atrás y entran en nueva fase de la cuarentena, más estricta y hasta el 17 de julio. © Juan Ignacio Roncoroni / EFE
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La metrópolis argentina, que comprende a la capital y a 40 poblaciones geográficamente unidas pertenecientes a la provincia de Buenos Aires, posee más de un tercio de la población del país y concentra a más del 93% de los casos de Covid-19, algo que ha obligado al Ejecutivo de Alberto Fernández revivir las medidas tomadas en marzo.

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El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) regresa este 1 de julio al confinamiento estricto, luego de registrar varias jornadas de récord de contagios y decesos por el nuevo coronavirus. La expansión de la enfermedad aumentó en las últimas semanas exponencialmente, al coincidir con el desconfinamiento programado por el país.

Las autoridades argentinas, además, temen el colapso del sistema sanitario con la llegada del invierno austral. Por el momento, la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos sobrepasó el 50%.

Argentina rebasó este 1 de julio los 1.300 decesos y los 64.500 contagios totales.

La situación general del país no es especialmente negativa a comparación de otros países de la región, pero la del AMBA sí lo es. Allí residen aproximadamente 13 millones de personas, lo que supone una tercera parte de la población. La otra región que preocupa es la norteña del Chaco, donde las garantías sanitarias no son tan buenas como en otras regiones más pobladas.

Es por ello que el aislamiento mayoritario se produce en el cordón urbano de la periferia capitalina. El resto de las provincias pasarán a la fase 3 del desconfinamiento y continuarán con su apertura.

Tras más de 100 días de cuarentena, Buenos Aires regresa a un confinamiento vertical 

El confinamiento adoptado por el país fue de los más anticipados y estrictos de la región. Alberto Fernández decretó esta solución a mediados de marzo, cuando apenas había 180 casos y tres fallecimientos. Argentina contuvo los casos por muchas semanas y evitó los dramas sanitarios de vecinos como Brasil o Chile.

Desde el Gobierno central se considera que esto es positivo porque ha evitado que los fallecimientos se eleven y ha hecho que el sistema no colapse y se prepare mejor ante la llegada del pico de contagio. Sin embargo, al llegar la reapertura en la capital, los casos positivos se dispararon.

Personal policial realiza controles en los ingresos a la ciudad este miércoles, en Buenos Aires (Argentina).
Personal policial realiza controles en los ingresos a la ciudad este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). © Juan Ignacio Roncoroni / EFE

Aunque el regreso de las medidas estrictas comenzaba este miércoles, desde el pasado lunes ya se registraron serios controles en los 40 puntos de accesos a la capital. Los atascos de vehículos fueron kilométricos. El gabinete de Alberto Fernández quiere evitar que la situación de Buenos Aires se siga replicando en otras provincias menos afectadas.

Este 1 de julio, y hasta el 17 de este mes, se vuelve a exigir a las personas que exclusivamente salgan a la calle por productos básicos. A todos aquellos a quienes se les vea circular sin este motivo se les pondrá una sanción administrativa. Se prohíbe, por lo tanto, hacer ejercicio o pasear en los parques.

Se dejará a los menores de edad salir a la calle acompañados durante un limitado periodo de tiempo, pero exclusivamente durante los fines de semana.

Los sectores laborales vuelven a quedar paralizados, salvo los que se consideran de función imprescindible. Estas profesiones son las del sector salud, bomberos, seguridad, surtidores de bienes de primera necesidad, limpieza y medios de comunicación.

El uso del transporte urbano estará reducido exclusivamente a todos aquellos que acrediten que trabajan en alguno de los 24 sectores que contempla la excepción de movilidad laboral.

En el caso del sector industrial que implique la fabricación o producción de bienes esenciales, se seguirá con el método hasta ahora aplicado, y que ha evitado contagios en el plano industrial. Se contratará transporte privado, al que deben acceder todos los trabajadores y la asignación de asientos será por planilla y respetando la distancia.

¿Están los argentinos preparados para un reconfinamiento?

La popularidad alcanzada por Alberto Fernández durante las primeras semanas de crisis sanitaria ha caído más de 12 puntos. El mandatario peronista se ha excusado en que él tampoco desea la cuarentena, pero las críticas ante la falta de apertura se están extendiendo.

Varias personas contrarias a la gestión del presidente Alberto Fernández se manifiestan en Buenos Aires en plena pandemia del coronavirus. El 20 de junio de 2020.
Varias personas contrarias a la gestión del presidente Alberto Fernández se manifiestan en Buenos Aires en plena pandemia del coronavirus. El 20 de junio de 2020. © Agustín Marcarián / Reuters

Desde los sectores más conservadores, y muchas veces más pudientes, se exige la vuelta a la apertura total con medidas de seguridad desde hace semanas. Este sector contrario al peronismo de Fernández acusa al mandatario de instalar en Argentina una suerte de "chavismo"y se han concentrado en varias ocasiones en manifestaciones.

El otro problema es el sector más pobre, que se concentra especialmente en la capital. Durante el mandato de Mauricio Macri, la pobreza creció desmesuradamente en el país. Su eliminación supuso el eje central de la campaña de Fernández. Pero el no poder salir a la calle a trabajar está generando datos preocupantes de pobreza.

Según un informe de Naciones Unidas sobre el impacto del Covid-19 en el país, se estima que el 40% de la población sufrirá pobreza y la tasa de pobreza extrema alcanzaría un récord, al llegar a un 16,3% de la población. A ello hay que sumar que la pobreza infantil rebasaría el 58%.

La economía argentina ya estaba en una situación crítica antes de la pandemia, al tener una de las mayores deudas externas del planeta, pero ahora se estima que su PIB caiga entorno al 10% este año.

Con EFE y medios locales

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