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Así avanza la carrera para encontrar una vacuna contra el Covid-19

Una trabajadora empaca una vacuna en la compañía Yisheng Biopharma, en Shenyang, en la provincia nororiental china de Liaoning, el 9 de junio de 2020.
Una trabajadora empaca una vacuna en la compañía Yisheng Biopharma, en Shenyang, en la provincia nororiental china de Liaoning, el 9 de junio de 2020. © Noel Celis / AFP
Texto por: Natalia Plazas
5 min

A la par que farmacéuticas y Gobiernos compiten por conseguir el antídoto al coronavirus, más de 25 vacunas tentativas están siendo probadas en humanos. Ante el reto global sin precedentes, los expertos llaman a cumplir los protocolos internacionales para asegurar la eficacia y seguridad de las vacunas.

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La pandemia desencadenó una carrera contrarreloj por encontrar un antídoto capaz de contener al virus que ha paralizado el mundo. En la actualidad, más de 140 proyectos de vacunas diferentes contra el coronavirus se desarrollan a velocidades nunca antes vistas por la ciencia.

Las farmacéuticas compiten por ser las primeras en obtener una sustancia efectiva y muchas ya han empezado a anunciar fechas tentativas para la finalización, o hasta distribución, de sus fármacos. Unos apuntan a 2021, otros se comprometen para finales de año y otros, incluso, para el próximo mes.

Más de 25 posibles vacunas han iniciado sus pruebas clínicas en humanos.
Más de 25 posibles vacunas han iniciado sus pruebas clínicas en humanos. © Joel Saget / AFP

La carrera empezó en enero pasado, cuando se descifró el genoma del virus SARS-CoV-2, y ahora hay 27 vacunas siendo probadas en humanos: 15 en la fase I (probadas en grupos reducidos), 9 en fase II (probadas en cientos de personas por grupos de edades), tres en fase III (probadas en miles de personas) y una aprobada para uso limitado. 

Alta competencia entre proyectos de vacuna de China, EE.UU., Reino Unido y Alemania

Uno de los proyectos que toma la delantera es el que desarrollan conjuntamente la compañía china CanSino Biologics y el Instituto de Biología de la Academia de Ciencias Médicas Militares de ese país. Tras superar la fase II, los científicos aseguraron grandes hallazgos en su respuesta inmune y este fue aprobado para ser testado masivamente en el Ejército chino, pero a pesar de lo prometedor del proyecto su investigación no ha sido publicada.

Destaca también el de la compañía estatal china Sinopharm, que el pasado mes anunció su paso a la fase III tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos para comenzar a probar la eficacia de la sustancia entre la población de ese país. La compañía espera tener lista la vacuna para finales de 2020. 

Trabajadores empaquetan la vacuna contra la rabia en un laboratorio de la compañía Yisheng Biopharma, donde los investigadores están tratando de desarrollar una vacuna para el coronavirus en Shenyang, en la provincia nororiental china de Liaoning, el 9 de junio de 2020.
Trabajadores empaquetan la vacuna contra la rabia en un laboratorio de la compañía Yisheng Biopharma, donde los investigadores están tratando de desarrollar una vacuna para el coronavirus en Shenyang, en la provincia nororiental china de Liaoning, el 9 de junio de 2020. © Noel Celis / AFP

Otro proyecto que ha iniciado la fase III, y quizás el que mayor atención mundial ha centralizado, es el liderado por la compañía británica-sueca AstraZeneca en cooperación con la Universidad de Oxford. Este adelanta ensayos en Reino Unido y en Brasil y sus directivos han apuntado a obtener una vacuna de emergencia para octubre con capacidad de producir 2.000 millones de dosis a futuro.

En Estados Unidos avanza la investigación de la empresa de tecnología Moderna, que desarrolla la primera vacuna a base de ARN mensajero testeada para una enfermedad infecciosa. Los defensores de este proyecto consideran que, de ser efectiva, su producción podría ser más rápida que la de otras vacunas convencionales, aunque por el momento Moderna se ha abstenido de dar una posible fecha para que eso suceda.

En Alemania la empresa BioNTech, en colaboración con la farmacéutica estadounidense Pfizer acaban de concluir la fase II con una posible vacuna que ha mostrado eficacia para producir anticuerpos, aunque se han observado efectos secundarios como trastornos de sueño y dolor de cabeza. Pfizer ha indicado que la vacuna podría estar lista para octubre y aseguran que, de ser así, podrían producir cientos de millones de dosis para finales de 2021 y mil millones para finales de 2021.

La comunidad científica, importante garante para lograr vacunas seguras

En medio de la carrera por controlar la emergencia, muchas de las farmacéuticas realizan ensayos combinados entre las distintas fases, lo que podría suponer riesgos para la población si fármacos defectuosos llegaran a ser suministrados a gran escala. 

Para evitar que eso suceda, entidades como la Organización Mundial de la Salud, la Agencia Europea de Medicamentos o la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos tienen la misión de controlar y regular los procesos antes que las vacunas sean distribuidas entre las poblaciones.

La comunidad científica internacional juega otro papel de arbitraje al acceder a las investigaciones que suelen publicarse al ser concluidas, algo indispensable para Óscar Franco, profesor de epidemiología del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, quien señala a France 24 que "el riesgo que corremos" es que "en medio de la situación de emergencia, estados, instituciones o individuos abandonen los sistemas establecidos".  

Un voluntario recibe una inyección durante el primer ensayo clínico en humanos realizado en Sudáfrica para una posible vacuna contra el nuevo coronavirus en Soweto, el 24 de junio de 2020.
Un voluntario recibe una inyección durante el primer ensayo clínico en humanos realizado en Sudáfrica para una posible vacuna contra el nuevo coronavirus en Soweto, el 24 de junio de 2020. © Reuters

En ese sentido, Franco señala el caso el testeo en militares que se lleva a cabo en China, donde a pesar de haberse aprobado la primera vacuna para un uso limitado entre los integrantes del Ejército, las entidades que dirigen el proyecto no han hecho públicos aún los avances en la investigación.

Otro caso que ha levantado asperezas es el anuncio hecho por India, cuyo Gobierno prevé lanzar una vacuna el próximo 15 de agosto. "Un ensayo de vacuna requiere un mínimo de seis a nueve meses", advirtió Partho Sarothi, virólogo del Instituto Indio de Educación Científica de Calcuta, al señalar que el antídoto solo ha sido probado por un mes y medio.

La Organización Mundial de la Salud zanjó el 3 de julio que aún no hay ninguna vacuna lo suficientemente avanzada para determinar cuándo podrá iniciarse su producción de manera eficaz y segura. La entidad estima que a finales de año se podrían empezar a ver resultados e indica que para una futura producción será necesaria la cooperación de varios grupos farmacéuticos. 

Con AFP y EFE

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