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Italia mantiene la calma ante una veintena de rebrotes controlados

Un hombre pasea en patinete eléctrico por Roma, Italia, para aprovechar el desconfinamiento en una imagen del 8 de junio de 2020.
Un hombre pasea en patinete eléctrico por Roma, Italia, para aprovechar el desconfinamiento en una imagen del 8 de junio de 2020. © Tiziana Fabi / AFP
6 min

El primer país de Europa en hacer saltar las alarmas por las consecuencias de la pandemia de coronavirus se encuentra en una fase de relajación, donde el confinamiento cada vez menos estricto empuja el optimismo de los italianos. Los expertos aseguran que la situación no llama al alarmismo pero tampoco al triunfalismo.

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Desde hace ya algunas semanas, con la llegada del calor veraniego y la disminución de los contagios, muchos pensaron en Italia que pandemia finalmente había llegado a su conclusión y también pusieron fin a la epidemia del miedo.

Los datos han alimentado este sentir. La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 ya no es ahora lo que era antes. De los 919 muertos en un día que se llegó a registrar en marzo, se ha pasado a un número de fallecidos que no supera los dos dígitos. 

El pasado miércoles 8 de julio, el hospital Giovanni XXIII de Bérgamo, epicentro en su momento de la muerte por SARS-CoV-2, incluso llegó a tener cero pacientes de coronavirus, la primera vez en los últimos 137 días.

En estas circunstancias, el país también ha festejado haber sido señalado junto a España por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como ejemplo por su gestión de la pandemia. Sin embargo, el coronavirus ha recordado que la victoria no será repentina y la batalla no está ganada. 

Los rebrotes no provocan "ningún asombro" a los expertos

Los cerca de veinte pequeños y medianos rebrotes que se han producido en el país desde el pasado 26 de junio, en especial en el centro y en el norte del país, son la prueba de ello.

Esta situación, sin embargo, no provoca “ningún asombro”, según Gloria Taliani, experta en virología de la Universidad La Sapienza de Roma, ya que es "la prueba de que el virus aún existe y sigue circulando".  

Un vendedor expone sus productos para los turistas en la plaza San Marco de Venecia, Italia, en una foto del 12 de junio de 2020.
Un vendedor expone sus productos para los turistas en la plaza San Marco de Venecia, Italia, en una foto del 12 de junio de 2020. © Andrea Pattaro / AFP

“No obstante, el hecho de que se trate de rebrotes pequeños, con números limitados de contagiados, y que se esté logrando identificar el origen, demuestra que el sistema para rastrear el virus está funcionando”, explicó Taliani, en entrevista France 24. 

“Nos encontramos en un momento en el que no hay que ser ni alarmistas ni triunfalistas”, dijo la experta. “La epidemia está bajo control en Italia, la contención del virus es real, pero debemos mantener la guardia alta”, argumentó.

No es la única en pensar así. Fabrizio Pregliasco, virólogo de la Universidad de Milán, incluso ha afirmado que “si el país sigue así, quizá se logre controlar el virus también este otoño”, para cuando llegue el frío y las condiciones para su propagación sean más favorables. “Ahora es una guerra de trincheras”, puntualizó Pregliasco, en una reciente entrevista con el diario católico Avvenire. 

“Lo demuestra también lo que ocurre en Lombardía, donde los brotes son más reducidos y los síntomas de menor importancia clínica”, coincidió otro virólogo, Giorgio Palú, profesor emérito de la Universidad de Padova.  

Los italianos cumplieron con las principales medidas de prevención

Algunos indicadores apuntan a que los italianos se han tomado en serio algunas medidas. Un estudio publicado el 26 de junio por la británica The Royal Society indicó que el 96,5% de los italianos ha respetado las normas del distanciamiento social, el 89,4% se ha lavado las manos con frecuencia, y el 83,8% ha usado mascarillas; es un dato por delante del de países como Estados Unidos, Alemania, Francia, España, Bélgica, Países Bajos y Reino Unido. 

El debate volvió a encenderse tras algunos casos de rebrotes que han sido ampliamente reportado por los medios de comunicación locales e incluso han generado tensión en algunas regiones del país. 

El primero fue el del Véneto, región cuyo índice de contagio R se disparó en junio de 0,43, considerado riesgo bajo, a 1,63, riesgo elevado, lo que la semana pasada enfureció al gobernador de esta región, Luca Zaia, del partido ultraderechista de la Liga. 

Zaia pidió medidas más duras, incluso la hospitalización obligatoria de personas con síntomas -también si se niegan-, como fue el caso de un empresario de Vicenza (Véneto) que se contagió durante un viaje en los Balcanes, no se aisló, y finalmente acabó en terapia intensiva, lo que asimismo llevó al aislamiento forzoso de otras 117 personas.

Turistas dejan Italia desde el aeropuerto de Fuimicino, en Roma, este 10 de julio de 2020.
Turistas dejan Italia desde el aeropuerto de Fuimicino, en Roma, este 10 de julio de 2020. © Telenews / EFE

Otro ha sido el caso de 73 contagiados, en su mayoría jornaleros búlgaros, en la ciudad de Mondragone, a poca distancia de Nápoles, lo que provocó que el Gobierno decidiera reconfinar la zona y enviar el Ejército para frenar el enfrentamiento que este suceso desató entre los migrantes y algunos habitantes locales. 

De igual manera, como ha ocurrido en otros países, también hubo contagios en establecimientos industriales y centros comerciales. Por ejemplo, hubo casos en un matadero de Mántova (52 contagiados), en una empresa de exportaciones e importaciones de Trieste (8 contagiados) y en una tienda de una cadena de ferretería y bricolaje (6 contagiados) de Belluno, en el norte.  

El Gobierno suspendió los vuelos desde Bangladesh

Más aún, el caso sobre el que todos los ojos se posaron esta semana ha sido el de los vuelos procedentes de Bangladesh. Esto, tras la llegada el domingo de un avión procedente de Dacca, la capital de este país, con 21 pasajeros que dieron positivos por Covid-19. 

Tanto así que el ministro italiano de Salud, Roberto Speranza, decidió el pasado martes la suspensión por siete días de los vuelos a Italia procedentes de Bangladesh, y le negó el desembarco a un grupo de ciudadanos de esta nacionalidad llegados el miércoles en un vuelo a Milán y Roma.

Un trabajador de la salud italiano le hace una prueba de Covid-19 a un migrante rescatado en el Mediterráneo a bordo del 'Ocean Viking' el 5 de julio de 2020.
Un trabajador de la salud italiano le hace una prueba de Covid-19 a un migrante rescatado en el Mediterráneo a bordo del 'Ocean Viking' el 5 de julio de 2020. © Shahzad Abdul / AFP

Además, el Gobierno italiano ha continuado usando los servicios de una empresa privada de armadores para poner en cuarentena en ferrys turísticos a grupos de migrantes llegados por vía marítima a las costas italianas, en su mayoría personas rescatados en el mar por ONG no italianas. 

El nuevo procedimiento, sin precedentes en el país, ya se torció en la noche entre el 19 y 20 de mayo cuando un migrante se arrojó al mar de unos de estos barcos y murió ahogado. 

Tanto así que las organizaciones de derechos humanos reclaman desde entonces saber cuánto dinero se ha destinado a esta operación, que consideran que constituye un riesgo para la salud física y psicológica de los migrantes. 

Sin embargo, tras Italia, también Malta ha optado por esta alternativa, según medios malteses. 

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