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Francia pone fin al estado de emergencia sanitaria, con excepciones comedidas

Los niños se refrescan durante el caluroso clima de verano en una fuente pública en la plaza Charles de Gaulle en Toulouse, Francia, el 8 de julio de 2020.
Los niños se refrescan durante el caluroso clima de verano en una fuente pública en la plaza Charles de Gaulle en Toulouse, Francia, el 8 de julio de 2020. © Nacho Doce / Reuters
3 min

El país en forma de hexágono inició su situación de emergencia el pasado 24 de marzo, con el objetivo de frenar los contagios por Covid-19. Pero desde este 11 de julio respirará una nueva etapa, con nuevas reglas. Como, por ejemplo, los eventos de hasta 5.000 personas, siempre que sean en estadios o hipódromos.

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Desde este 11 de julio, los franceses pueden decir al fin "voilà, c'est fini", "ya está, se acabó". Después de estar dieciséis semanas bajo un régimen de excepción, con motivo de la crisis sanitaria, este viernes a medianoche se liberaron del estado de emergencia, abriendo la puerta a una Francia con nuevas reglas pos Covid-19.

Aún cuando los científicos son unánimes en cuanto a la probabilidad de una segunda oleada, apelando a la prudencia, Francia ha podido poner bajo control su epidemia, a excepción del departamento-archipiélago de Mayotte y la Guyana, donde el estado de emergencia ha sido prolongado "hasta el 30 de octubre", debido a la crítica situación en ultramar. 

Un control que, pese al fin del estado de emergencia, no dejará de estar en el hexágono francés, que no regresará del todo a una cotidianidad normal, según el constitucionalista Jean-Philippe Derosier: "Es verdad, el estado de emergencia ya no será prorrogado sobre el conjunto del país (...) pero será transformado, ya que algunas medidas excepcionales o derogatorias podrán ser aplicadas hasta el 30 de octubre".

¿Qué cambia entonces desde este sábado? Las aglomeraciones

Para empezar, se trata del inicio de las reuniones. Sobre todo, de eventos que congreguen hasta un máximo de 5.000 personas, como los que ya anhelan los amantes de los deportes, que podrán darse cita en estadios e hipódromos, hasta al menos el mes de septiembre. En este ámbito, está la duda de qué hacer con la liga de fútbol francesa, sobre la que se decidirá si una relajación es posible "a mediados de agosto".

Mientras las rutas fluviales se abren, y las manifestaciones ya no tendrán que pedir a la prefectura un permiso, lo festivo y lo artístico volverá, pero con condiciones. Las discotecas, por ejemplo, no podrán abrir sus pistas de baile hasta septiembre. Distinto es para las salas de espectáculos que podrán retomar su actividad, con un permiso en el caso de las que puedan dar acogida a más de 1.5000 espectadores.

En esa línea, las aglomeraciones sobre la vía pública tendrán un pero. Y es el derecho, bajo control del primer ministro, de limitarlas o prohibirlas por decreto. "El Gobierno no podrá aprovechar este derecho con fines políticos, para impedir ciertas protestas. Incluido (cuando en septiembre) se regrese a la actividad, que anuncia un agenda cargada en el plano de lo social", advierte Derosier.

Los trámites administrativos también están de vuelta, con las restricciones de antaño

Para muchos franceses, esta "nueva normalidad" supondrá el regreso de las normas administrativas, como es el caso de las bajas por enfermedad y su correspondiente compensación económica.

En ese sentido, el fin del estado de emergencia también pone término a la llamada "tregua invernal", los propietarios de viviendas podrán expulsar a sus inquilinos en caso de impago, así como los proveedores de energía podrán cortar el gas o la electricidad, si no se pagan las facturas. Solo la compañía eléctrica EDF se ha pronunciado en contra de estos cortes de energía, hasta al menos el día 1 de septiembre.

Y, en la cima de esta vuelta, están los precios de las mascarillas y los geles hidroalcohólicos. Hasta hoy con precios fijos, ese tope máximo se anula a decisión de cada establecimiento. 

Con todo, solo un nuevo confinamiento total será posible, bajo un nuevo estado de emergencia sanitaria. En caso de rebotre de la enfermedad en ciertas zonas del territorio, el Gobierno francés podrá aplicar restricciones como impedir los desplazamientos u obligar el cierre de establecimientos abiertos al público, sobre todo aquellos que no puedan cumplir con las medidas de distancia social.

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