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Trump libra de la cárcel a su exasesor Roger Stone, condenado en la trama rusa

Roger Stone, antiguo aliado político del presidente Donald Trump, muestra un gesto de victoria cuando se marcha después de una citación en el caso penal en su contra, liderado por el asesor especial Robert Mueller, en el Tribunal de Distrito en Washington, Estados Unidos, el 1 de febrero de 2019.
Roger Stone, antiguo aliado político del presidente Donald Trump, muestra un gesto de victoria cuando se marcha después de una citación en el caso penal en su contra, liderado por el asesor especial Robert Mueller, en el Tribunal de Distrito en Washington, Estados Unidos, el 1 de febrero de 2019. © Jim Bourg / Reuters

El presidente estadounidense conmutó este viernes la pena de prisión de su amigo y excolaborador Roger Stone, involucrado y condenado por mentiras, obstrucciones y manipulaciones, en la investigación de la injerencia rusa en las elecciones de 2016. Un perdón que no es el primero de Donald Trump, ni el primero criticado por los demócratas, que lo acusan de tumbar el estado de derecho en beneficio de amigos políticos.

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Revuelo en Washington, un viernes a las puertas del fin de semana. La acción de estilo Donald Trump, también lleva su firma como presidente: y es la conmutación de la pena de su excolaborador y amigo republicano Roger Stone, condenado en febrero pasado a 40 meses de cárcel por mentir al Congreso estadounidense, y obstruir y manipular testigos en el marco de la trama rusa, de interferencia en las elecciones de 2016.

Stone, de 67 años, debía empezar su castigo en una prisión federal de Georgia el próximo martes. Pero bajo la idea de que "es una víctima de la farsa rusa", hilvanada por la izquierda y los medios de comunicación, la Casa Blanca decidió librarlo, en un gran gesto de intervención judicial y clemencia ejecutiva.

"Roger Stone ya ha sufrido mucho (...) Fue tratado de manera muy injusta como lo fueron muchos otros en este caso. ¡Roger Stone ahora es un hombre libre!", expresó mediante un comunicado la Administración Trump.

Según esta, el exfiscal especial Robert Mueller, encargado de la pesquisa, no fue justo con Stone y, mediante él, se intentó socavar su presidencia cuando "nunca hubo colusión entre la campaña de Trump, o su Gobierno, con Rusia. (Dicha colusión) fue una fantasía de aquellos incapaces de aceptar el resultado electoral de 2016". 

Tres años y cuatro meses de cárcel convertidos en un perdón (a medias)

Stone y Trump son amigos desde hace décadas. El abogado del primero, Grant Smith, expresó que su cliente se siente "honrado" por "este acto de misericordia" a último momento. Si bien, la realidad es que esos tres años y cuatro meses de cárcel conmutados no borrarán su condena criminal, como sí lo haría un perdón completo.

Se trata entonces de un perdón a medias, rechazado por los demócratas y servido para agrandar el escándalo, que ya rodea a su candidatura a la reelección el 3 de noviembre. Un escándalo que inició con una presunta conexión entre Rusia y su entorno, acusado de robar correos electrónicos del Partido Demócrata, distribuidos por WikiLeaks, con tal de ayudarlo a ganar las elecciones y hundir la candidatura de Hillary Clinton.

Y ahí, en el ojo del huracán, en la investigación de los lazos y posible coordinación con el Gobierno ruso, estaban Stone y varias asociados, llegando Mueller a encontrar amplios contactos en ambos lados. Por ello, en noviembre de 2019, un jurado de Washington condenó a Stone por siete cargos criminales de obstrucción y cinco cargos por declaraciones falsas al Comité de Inteligencia y manipulación de testimonios.

La Constitución estadounidense, que concede al presidente el "poder de conceder aplazamientos y perdones por delitos contra el país, excepto en casos de juicio político", lo ha salvado como a otros aliados políticos de Trump. Sin embargo, no lo libera de ser un habitual personaje conflictivo en las batallas partidistas y un "agente provocador", con el rostro del expresidente Richard Nixon tatuado en la espalda.

Otro culpable que ha tumbado "el estado de derecho"

Para los demócratas, es otro culpable salvado en manos del presidente, lo que socava "el estado de derecho". Como, el más reciente, el caso del exasesor de Trump, Michael Flynn, declarado auto-culpable de mentir a los servicios de inteligencia sobre sus conversaciones con el entonces embajador ruso en Washington, durante la transición presidencial.

"Con esta conmutación, Trump deja en claro que hay dos sistemas de justicia en Estados Unidos: uno para sus amigos criminales y otros para todos los demás", dijo Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. A lo que Bill Russo, portavoz de Joe Biden, añadió que el presidente "destruye las normas y los valores que hacen de nuestro país un faro brillante para el resto del mundo".

Lo que para Trump siempre ha sido una investigación llena de fiscales corruptos y parciales políticamente, que condenaron "injustamente" a su amigo, la realidad es que la trama ha revelado los gestos y tejemanejes del presidente, como el que citó Aaron Zelinsky, del equipo de Mueller. Según este, el 24 de junio a su supervisor se le recomendó que estuviera en paz con Stone, debido a razones políticas.

Y así como Stone, Trump también ha promovido los indultos del exsheriff del condado de Maricopa Joe Arpaio; del exasistente republicano de la Casa Blanca Lewis 'Scooter' Libby; del escritor y comentarista Dinesh D'Souza, que financió de forma ilegal la campaña electoral republicana en 2012; o la de Michael Milken, el "rey de los bonos basura".

Con EFE y Reuters

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