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El sur de Italia, desbordado por la llegada de migrantes y la falta de test de Covid-19

Varios migrantes fueron rescatados por el 'Ocean Viking', cerca de la isla italiana de Lampedusa.
Varios migrantes fueron rescatados por el 'Ocean Viking', cerca de la isla italiana de Lampedusa. © Shahzad Abdul / AFP

Las regiones italianas de Sicilia y Calabria empiezan a estar colapsadas, por unos desembarcos que ya son más del doble de los que recibió entre enero y julio del año pasado. Una situación sin freno por la pandemia, pero sí agravada por esta, por la falta de pruebas y contagios, y la habitual falta de ayuda de la Unión Europea.

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La actual pandemia habrá truncado la cotidianidad, pero no la necesidad de migrar o salir adelante, aún con el peligro de atravesar el Mar Mediterráneo Central. Tal es la situación que Italia, principal puerto de llegada de esta ruta, ya ha superado el número de desembarcos que recibió entre enero y julio de 2019, acogiendo en sus costas a más de 8.000 migrantes, frente a los 3.165 del mismo periodo anterior.

Es por eso que las regiones sureñas de Sicilia y Calabria han puesto el grito en el cielo este domingo, con una petición de ayuda al Gobierno, no solo para gestionar las llegadas, sino también una hipotética importación de la enfermedad. La nueva traba de quienes buscan arribar a tierra firme italiana, en pro de un futuro mejor.

"Creemos que el fenómeno de los desembarcos debe estar en el centro de la atención del Gobierno (...) Hay un problema sanitario, social y económico, necesitamos respuestas inmediatas", reclamó Sebastiano 'Nello' Musumeci, presidente de Sicilia, solicitando a Roma declarar el estado de emergencia en estas zonas.

Lampedusa, un foco descontrolado, y no precisamente de contagios

Y es que solo en la isla siciliana de Lampedusa llegaron en los últimos días hasta 791 personas, cuando su centro de atención apenas puede albergar a 100. Lampedusa está desbordada y padece una situación "absolutamente insostenible", en palabras de Musumeci.

Este sábado 11 de julio, el líder siciliano lo vio con sus propios ojos, en una visita al territorio más meridional de Italia, y a poco más de cien kilómetros de Túnez. Ese día, a los 600 que ya había, se sumaron otras tres pateras con 15, 78 y 80 migrantes a bordo. Algunos, unos 250, serán trasladados al pueblo vecino de Porto Empedocle. Pero bien sabe Musumeci que no son ni serán los últimos en necesitar acogida.

Los migrantes son rescatados por miembros de la ONG francesa SOS Méditerranée, frente a las costas de Lampedusa, Italia, el 25 de junio de 2020.
Los migrantes son rescatados por miembros de la ONG francesa SOS Méditerranée, frente a las costas de Lampedusa, Italia, el 25 de junio de 2020. © Shahzad Abdul / AFP

Su temor es que Sicilia y sus islas más pequeñas sean consideradas como "campamentos de refugiados", ya que su Gobierno recibe a la mayoría de las personas salvadas por los buques o las organizaciones humanitarias. Y lo estaría haciendo solo, según denunció, cuando la gestión de los centros de acogida sería competencia del Estado italiano y, por extensión, del resto de la Unión Europea: "Europa, la cínica Europa, debería despertar y salir de ese papel hipócrita que interpreta desde hace demasiado tiempo", criticó el presidente siciliano.

Por su parte, el alcalde de Lampedusa, Salvatore Martello, ya ha solicitado una reunión con el primer ministro Giuseppe Conte para explicarle este desbordamiento, mientras que a su vez, Conte estaría negociando con países como Alemania, España y Francia una acogida para parte de los 791 recién llegados, en el habitual tira y afloja de reparto de cuotas migratorias.

La alarma se extiende a Calabria y a los test de coronavirus

Sin embargo, el dilema ya no es solo quién recibe a las personas migrantes, sino quién, además, las asiste con pruebas para Covid-19. Esta última gran necesidad la recordó este domingo la presidenta de Calabria, Jole Santelli, que solicitó al Gobierno central hacer test antes de que pisen Italia. De no recibir ayuda, y aún queriendo "evitar un pulso con el Gobierno", ha advertido que no dudará en prohibir los desembarcos en su región.

Anne, médica de la ONG francesa SOS Méditerranée, toma la temperatura de los migrantes rescatados por miembros del barco 'Ocean Viking', frente a la costa de la isla italiana de Lampedusa.
Anne, médica de la ONG francesa SOS Méditerranée, toma la temperatura de los migrantes rescatados por miembros del barco 'Ocean Viking', frente a la costa de la isla italiana de Lampedusa. © Shahzad Abdul / AFP

Calabria recibió a otros 70 migrantes en el puerto de Roccella, de los cuales 27 resultaron estar contagiados. Entre los afectados, cinco menores que, en su desplazo a la localidad de Amantea, se toparon con una protesta ciudadana, contraria a la llegada de migrantes que puedan tener el virus, en una Italia que ha sufrido bastante por él.

Por el momento, Santelli está intentando detectar los casos y establecer una cuarentena obligatoria a bordo de las embarcaciones. La más reciente llegó el sábado por la noche, con 26 paquistaníes que dieron positivo en un velero de 70. Unas cifras que alarman, ya que el sur de Italia no ha tenido tantas infecciones, y en apenas días ya han detectado casi cien, en condiciones lamentables.

De los más de 8.000 en costas italianas, la mayoría viene de Túnez (1.833), de Bangladesh (1.383), Costa de Marfil (777), Argelia (489), Sudán (459), Marruecos (354), Guinea (245), Somalia (233), Mali (168) y Egipto (168). Distinto origen, pero misma travesía: con "riesgo extremo de naufragio", y en barcas frágiles, pateras o balsas hinchables. 

Con EFE

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