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Las esperanzas frustradas del Acuerdo nuclear con Irán cinco años después

Los líderes del P5+1, un grupo de seis potencias mundiales que firmaron con Irán el acuerdo de 2015, posan ante las cámaras el día de la histórica firma en Viena, Austria, el 14 de julio de 2015 (Imagen de archivo).
Los líderes del P5+1, un grupo de seis potencias mundiales que firmaron con Irán el acuerdo de 2015, posan ante las cámaras el día de la histórica firma en Viena, Austria, el 14 de julio de 2015 (Imagen de archivo). Carlos Barria / AFP

El 14 de julio de 2015 se firmó el Acuerdo nuclear con Irán, considerado uno de los pactos diplomáticos más importantes del último siglo. Aunque llegó como un soplo de esperanza para los iraníes, que veían en él un salto al futuro con el levantamiento de las sanciones económicas a su país, cinco años después, la retirada de EE. UU. del Acuerdo amenaza con destruirlo completamente.

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Cinco años atrás las calles de Teherán eran una fiesta, con pitos, bocinas y ciudadanos que salían a la calle para celebrar. Banderas de Irán ondeaban con orgullo, como si se tratara de la victoria de del país en un mundial de fútbol. 

Ese 14 de julio, y después de meses intensos de negociación, Irán había firmado el Acuerdo nuclear con las grandes potencias mundiales que para términos legales pasó a llamarse Plan de Acción Integral Conjunto (PIAC), mejor conocido mundialmente como JCPOA, por sus siglas en Ingles, o Barjam en persa.

Archivo. Jóvenes iraníes celebran en el norte de Teherán el 14 de julio de 2015, después de que el equipo de negociación nuclear de Irán llegó a un acuerdo con las potencias mundiales en Viena.
Archivo. Jóvenes iraníes celebran en el norte de Teherán el 14 de julio de 2015, después de que el equipo de negociación nuclear de Irán llegó a un acuerdo con las potencias mundiales en Viena. © Atta Kenare / AFP

Este Acuerdo, en el que Irán aceptaba limitar algunos desarrollos de su programa nuclear y desmantelar otros a cambio del levantamiento de las sanciones económicas, era para muchos jóvenes, y no tan jóvenes, una puerta al futuro. Haciendo eco de lo que el Gobierno del presidente Hassan Rohani había prometido, Irán iba a poder salir del aislamiento al que había estado sometido por décadas y abrir sus puertas para que empresas internacionales invirtieran en el país.

Como consecuencia, se crearía empleo para miles de jóvenes preparados que no tendrían que emigrar en busca de oportunidades. Llegaría nueva tecnología al país y, más importante aún, la imagen de Irán ante el mundo sería diferente. Esto último era extremadamente importante para un sector de la población que había votado por Rohani dos años atrás con la esperanza de un cambio. 

Un acuerdo con enemigos en Teherán, Washington y Tel Aviv

Pero a pesar de que Irán afirma desde el inicio de las negociaciones perseguir fines pacíficos, otros países como Estados Unidos e Israel sospechaban, y todavía lo hacen, que Teherán busca desarrollar un programa de armas nucleares. Desde el comienzo, y a pesar de haber sido considerado el Acuerdo diplomático más importante del último siglo, el PIAC tuvo grandes enemigos. Tanto en Teherán, como en Washington y Tel Aviv.

Para tristeza de los iraníes que salieron a celebrar y para la frustración de los diplomáticos que pasaron meses negociando el Acuerdo, los enemigos ganaron. Hoy, cinco años después de su firma, si bien el pacto sigue activo, este ha sufrido grandes retrocesos que comenzaron en mayo de 2018 cuando el presidente Donald Trump decidió retirar a EE. UU. e imponer nuevas sanciones económicas a Irán. "Es el peor acuerdo que alguna vez se ha firmado", ha dicho Trump en repetidas ocasiones. 

Archivo: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirige a la 73ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de los Estados Unidos en Nueva York, EE. UU., El 27 de septiembre de 2018.
Archivo: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirige a la 73ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de los Estados Unidos en Nueva York, EE. UU., El 27 de septiembre de 2018. © Carlo Allegri / Reuters

El desconsuelo fue doblemente mayor. El PIAC no trajo ni la inversión ni los cambios que los iraníes esperaban y muchas empresas se vieron ahuyentadas por la corrupción y la falta de claridad a la hora de hacer transacciones y negocios en Irán.

Para completar, Trump no solo se retiraba del Acuerdo sino que volvía a imponer nuevas sanciones económicas, incluso mayores que las que existían entonces. Todo esto sucedía en un contexto en el que el Organismo Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas había ratificado más de una decena de veces que Irán cumplía con lo pactado. 

Los países europeos firmantes, Francia, Reino Unido y Alemania, prometieron a Irán que lo ayudarían a beneficiarse del Acuerdo a pesar del retiro de Estados Unidos y, Rusia y China, los otros dos firmantes, apoyaron esta postura. Pero la paciencia de Irán acabó doce meses después, cuando la Administración Trump puso todas las limitaciones posibles para vender el petróleo iraní, la principal fuente de ingresos del país. 

Irán retrocede en el Acuerdo nuclear en respuesta a presiones de Estados Unidos

Entonces Teherán anunció que empezaría a retroceder en sus acuerdos. Su posición era que si los países europeos firmantes ayudaban a que las sanciones estadounidenses no afectaran a la economía iraní, el país persa detendría retrocesos en el marco del Acuerdo que se irían anunciando cada dos meses y que si Estados Unidos volvía a formar parte del pacto, Irán volvería a cumplir todo lo firmado. 

Pero hasta el momento los avances para neutralizar el bloqueo económico no han dado frutos e Irán, en respuesta y bajo el argumento de que su proceder está estipulado en el Acuerdo, ha retrocedido en casi todos sus compromisos. 

Fotografía publicada por el sitio web oficial del presidente iraní, Hassan Rouhani, que lo muestra visitando la sala de control de la central nuclear de Bushehr en la ciudad portuaria del Golfo de Bushehr en Irán, el 13 de enero de 2015.
Fotografía publicada por el sitio web oficial del presidente iraní, Hassan Rouhani, que lo muestra visitando la sala de control de la central nuclear de Bushehr en la ciudad portuaria del Golfo de Bushehr en Irán, el 13 de enero de 2015. Mohammad Berno / vía presidencia de Irán / AFP

 

Esto incluye aspectos como enriquecer uranio por debajo del 3,67 %, a lo que se había comprometido por 15 años. Actualmente enriquece al 4,5 %, que sigue siendo un porcentaje que está muy lejos del necesario 90 % para producir armas nucleares. También ha retrocedido en lo que respecta a no acumular más de 300 kilos de uranio enriquecido dentro del país y a no desarrollar nuevas y avanzadas centrifugadoras para enriquecer este material.

Unión Europea: "La preservación del Acuerdo es más importante que nunca"

El siguiente gran obstáculo está llamado a ser el fin del embargo de armas a Irán, algo que el Acuerdo contemplaba empezar a levantar a cinco años de la firma del pacto y que estaba previsto para octubre de este año. Sin embargo, Estados Unidos ha lanzado una campaña para impedir que esa medida se haga realidad a pesar de la oposición de los otros países firmantes. 

Algunas fuentes hablan de la posibilidad de que Washington podría incluso estar sopesando regresar al Acuerdo para poder así acudir ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y promover la restauración de las sanciones a Teherán que se levantaron después del Acuerdo.

Pero los socios europeos no sostienen ese punto de vista. "La preservación del Acuerdo es más importante que nunca", aseguraba Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior en una carta publicada este 14 de julio en la que concluye que el PIAC sigue siendo la única herramienta para proporcionar a la comunidad internacional las garantías necesarias sobre el programa nuclear de Irán. 

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