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Mahmoud Dicko, el imán clave en las protestas de Mali que desafía al presidente Keita

El imán Mahmoud Dicko en la creación de su movimiento islamista CMAS en una imagen de archivo de septiembre de 2019.
El imán Mahmoud Dicko en la creación de su movimiento islamista CMAS en una imagen de archivo de septiembre de 2019. © AFP
14 min

Las continuas crisis de Mali, desde la economía hasta la seguridad, han estallado finalmente en un amplio movimiento de protesta contra el presidente, Ibrahim Boubacar Keita. Ahora, el líder conservador Mahmoud Dicko se ha convertido en la voz más escuchada para retar a una clase política cada vez más desacreditada ante los ojos de la ciudadanía

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Días después de haber orquestado las protestas antigubernamentales que tumbaron al primer ministro de Mali en abril de 2019, el popular religioso Mahmoud Dicko tuvo que responder a la pregunta de si tenía intención de cambiar la religión por la política. 

"No soy un político, pero soy un líder y tengo opiniones", declaró ante la revista francófona Jeune Afrique. "Si eso es ser político, entonces sí, soy político", dijo.

Poco después de un año, el imán vuelve a estar en la primera línea de un movimiento opositor todavía mayor que antes, que ha sacado a las calles de Bamako, la capital de Mali, a miles de manifestantes. Esta vez, piden una nueva renuncia: la de Ibrahim Boubacar Keita, el discutido presidente del país, conocido popularmente como IBK. 

Las protestas acusan a Keita y su Gobierno de ser incapaces de afrontar las múltiples crisis de Mali, desde la insurgencia yihadista en el norte del país, hasta la violencia entre comunidades que acosa al centro de la nación y la difícil situación económica que sufre el sur, donde vive el 90 % de la población del país. 

La chispa que encendió el fuego de las protestas fueron los resultados de las elecciones legislativas del pasado mes de marzo, unos resultados fraudulentos según la oposición. Las manifestaciones escalaron la semana pasada, cuando las fuerzas de seguridad impusieron una fuerte represión contra manifestantes y líderes opositores. Cuatro personas murieron en uno de los episodios más violentos vistos en años en Bamako.

El movimiento antigubernamental es un conglomerado de políticos opositores, activistas anticorrupción y representantes religiosos. Entre ellos, Dicko es un agitador de masas sin par. 

Mahmoud Dicko, un líder polifacético

En su momento, Dicko fue aliado de Keita. El religioso, de 66 años, no es un novato en la política. Apodado como "el imán de la gente" por sus propios seguidores, lleva más de una década jugando un papel significativo en la vida pública de Mali, llegando a presidir el Alto Consejo Islámico entre 2008 y 2019.

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Dicko nació en Tombuctú, la antigua "ciudad de los 333 santos". Como otros líderes religiosos de la región, su rama del islam resulta difícil de clasificar, ya que mezcla el conservadurismo en lo social, alimentado por su aprendizaje en Arabia Saudita, con el respeto a las tradiciones místicas de África Occidental.

El imán se dio a conocer en 2009, al liderar una campaña de protesta que forzó al entonces presidente de Mali Amadou Toumani a suavizar una reforma que habría expandido los derechos de las mujeres. Más recientemente, consiguió que retiraran un libro escolar que mencionaba la homosexualidad.

El religioso llegó a enfurecer algunos sectores de la población cuando sugirió que el ataque terrorista perpetrado en Bamako en 2015 contra el hotel Radisson Blu era un castigo divino por culpa de los malienses que "importaban" la homosexualidad de Occidente. 

Además, critica la presencia de las tropas francesas en territorio de Mali por ser una práctica colonial, a pesar de que en su momento agradeció la intervención militar contra insurgentes yihadistas en 2013, agitando un sentimiento antifrancés que molesta en París.

Dicko, el antiguo apoyo de Keita

Pero el imán no siempre fue una piedra en el zapato para el presidente Keita. En 2013, de hecho, apoyó a IBK y lo acompañó en varios viajes internacionales, especialmente en el Golfo, donde sus conexiones con Arabia Saudita auparon al mandatario. 

Sus credenciales conservadoras también le facilitaron el diálogo con las insurgencias yihadistas de Mali, mientras la política de Keita se alternaba entre la confrontación armada y los intentos de convencer y acercarse a las facciones más moderadas.

De hecho, fue la decisión del ex primer ministro Soumeylou Boubèye Maïga de removerlo de este cargo negociador lo que precipitó los desacuerdos entre Dicko y el Gobierno. Enfadado, 'el imán de la gente' sacó a decenas de miles de personas a la calle para pedir la dimisión de Boubèye. Otro objetivo que logró.

El sociólogo Bréma Ely Dicko (que no guarda ningún parentesco con el imán) opina que tanto el famoso religioso como su mentor Mohamed Ould Bouyé Haïdara, conocido como el 'sheriff de Nioro', se sintieron desplazados por el Gobierno al que una vez apoyaron. "Se sintieron frustrados, y el régimen al que ayudaron se convirtió en el régimen contra el que había que luchar", indica. 

Otra señal de sus ambiciones políticas es que Mahmoud Dicko dejó el Alto Consejo Islámico en ese mismo año para fundar su propio movimiento islamista, llamado Coordinación de Movimientos, Asociaciones y Simpatizantes (CMAS). Desde entonces, la fracturada oposición de Mali ha gravitado alrededor de este movimiento, con la esperanza de sacar rédito de su amplia popularidad.

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"Muchas figuras de la oposición que no habrían tenido la oportunidad de llegar al poder ahora dependen del imán y de sus seguidores para conseguir influencia, dándole a Dicko un considerable peso político", subraya el analista Aly Younkara en una entrevista con Le Monde. 

"Tenemos un liderazgo débil", la crítica de Dicko al Gobierno maliense

Con la mayoría de adversarios de Keita agrupados en el Movimiento 5 de Junio (M5), que recibe el nombre del primer día de las protestas del mes pasado, Dicko se ha convertido en un portavoz no oficial de muchas de las quejas de los malienses, exasperados por las continuas crisis económicas y de seguridad. 

"Tenemos problemas entre las comunidades, dentro del Ejército e incluso entre religiosos. Problemas por todos lados", afirmó Dicko a la radio RFI en junio. "Tenemos un liderazgo débil y mucho malestar en el país. Tenemos corrupción desenfrenada. ¡Lo dije y lo diré de nuevo!"

La última ola de protestas la desencadenó la disputa alrededor de las elecciones legislativas, en las que la Corte Constitucional dio marcha atrás en los resultados provisionales y agregó escaños al partido del presidente. La decisión hizo enfadar a muchos malienses. 

Keita, que fue reelegido en 2018, intentó calmar las protestas al prometer la disolución de la Corte y la repetición de las elecciones en las regiones disputadas. Pero las manifestaciones no se han echado para atrás, especialmente después de la dura represión de las fuerzas de seguridad de la última semana. 

"No aceptaremos este sinsentido", aseguró a la agencia Reuters Nouhoum Togo, portavoz del M5. "Pedimos la dimisión [de Keita], simplemente eso."

Sin embargo, en los últimos días, Dicko ha adoptado un tono más conciliador con el Gobierno: "creemos que la dimisión causará más problemas que los que resolverá", dijo a France 24. 

El futuro de Mali y las protestas que atraviesa el país pasarán, sin lugar a dudas por Dicko y su capacidad de seguir aglutinando un malestar donde muchos opositores ostentan posturas más laicas y confrontadas con Keita que el polifacético líder religioso. 

*Este artículo está adaptado de su original en francés

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