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Nicaragua celebra 41 años de revolución sin fiesta masiva por pandemia

Una camiseta con la imagen del presidente Daniel Ortega a la venta en Managua, el 17 de julio de 2020, en Nicaragua, que celebrará el domingo el 41º aniversario de la Revolución Sandinista por primera vez sin eventos masivos
Una camiseta con la imagen del presidente Daniel Ortega a la venta en Managua, el 17 de julio de 2020, en Nicaragua, que celebrará el domingo el 41º aniversario de la Revolución Sandinista por primera vez sin eventos masivos Maynor Valenzuela AFP
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Managua (AFP)

Nicaragua celebrará el domingo el 41 aniversario de la revolución sandinista, que por primera vez no contará con actos masivos con discursos del presidente Daniel Ortega debido a la pandemia de Covid-19.

"Celebrar a como se pueda en estos tiempos con creatividad", dispuso esta semana la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, para despejar dudas sobre los festejos usualmente masivos que realiza el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde 1979 para conmemorar la revolución.

El gobierno de Ortega se ha resistido a tomar medidas para contener la propagación del coronavirus y ha promovido ferias, marchas y actividades deportivas, a contrapelo de las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Sin embargo, optó por cancelar la fiesta del aniversario de la revolución, con lo cual evita que Ortega y Murillo participen de una aglomeración masiva.

Las autoridades del Ministerio de Salud reportaron hasta el pasado martes 3.147 casos positivos de covid-19 y 99 muertos, aunque el no gubernamental Observatorio Ciudadano contabiliza 7.893 casos sospechosos y 2.225 muertes, con base en reportes médicos.

Año a año, Nicaragua celebra la fiesta más importante del partido de Ortega, en la que miles de simpatizantes de todos el país se dirigen en caravana a la Plaza Juan Pablo II de Managua para rememorar la entrada triunfal de los guerrilleros sandinistas tras la caída de la dictadura somocista, con la huida del entonces presidente Anastasio Somoza.

El 19 de julio de 1979 marcó una nueva etapa de Nicaragua con la Revolución Sandinista, que rigió los destinos del país con Ortega como presidente hasta 1990, tras perder las elecciones frente a su opositora Violeta Barrios de Chamorro.

Tras los gobiernos de Arnoldo Alemán (1997-2002) y Enrique Bolaños (2002-2007), Ortega regresó al poder, que mantiene hasta la fecha.

De 74 años, Ortega ha sido históricamente el orador principal de la actividad, en un escenario de luces, flores, fuegos artificiales, y música revolucionaria.

Desde el inicio de la pandemia, Ortega ha estado casi desaparecido, y su última presentación pública fue en junio en medios oficiales para una reunión internacional.

- Nostálgicos -

"El pueblo no se detiene, vamos por más victorias, julio victorioso siempre", dice una propaganda móvil con fondo de música revolucionaria que recorre las calles de Managua.

El transporte público de la capital circula con la bandera roja y negra del FSLN y, pese a que no se han convocado actos masivos, se preparan ferias con venta de objetos alusivos a la revolución y actividades culturales en el turístico puerto Salvador Allende, en el lago de Managua, el fin de semana.

En ciudades del interior también se anuncian actividades conmemorativas.

"Este año vamos a celebrar muy nostálgicos porque no iremos a la plaza. Yo hubiera ido si iba el comandante (Ortega), porque él siempre es mi presidente", dijo Rosa, activista sandinista en un barrio de Managua.

"Desde niña he ido a la plaza, es muy alegre encontrarnos para recordar la revolución", señaló.

No obstante, indicó que el FSLN orientó a sus militantes a poner banderas rojinegras y música revolucionaria el domingo desde cada casa.

- Caudal político -

Ortega ha sido blanco de fuertes protestas desde 2018 que sumieron a Nicaragua en una profunda crisis política y económica, que se ve agravada por una pandemia que la oposición acusa al gobierno de haber politizado.

"La ultima tropelía fue decir que aquí no pasaba nada, aquí no hay virus, y ahora resulta que hay una situación grave y se puede poner peor porque el gobierno sigue sin tomar ninguna medida", cuestionó la exguerrillera sandinista Dora María Téllez, quien fungió como ministra de Salud y que ahora fustiga al gobierno de Ortega.

Consideró que la suspensión del acto de aniversario obedece a que Ortega y Murillo "no quieren estar en un lugar donde se aglomeran personas".

Y también es una forma de esconder que el FSLN ha perdido capacidad de convocatoria desde la crisis de 2018, agregó. "Ellos están como decimos en buen nicaragüense 'rascando las pailas' (realizando un esfuerzo extremo) para mantener su caudal político", observó Téllez.

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