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La caída en las remesas acentúa la pobreza en los venezolanos

La falta de dinero procedente de las remesas ha hecho que miles de venezolanos que dependían de ellas, dejen de poder comprar productos básicos de la canasta. Imagen de Caracas, Venezuela, el 14 de julio de 2020.
La falta de dinero procedente de las remesas ha hecho que miles de venezolanos que dependían de ellas, dejen de poder comprar productos básicos de la canasta. Imagen de Caracas, Venezuela, el 14 de julio de 2020. © Miguel Gutiérrez / EFE

Durante los últimos tres años, un 10% de los habitantes de Venezuela recibía recursos de sus familiares que emigraron hacia otros países. La pandemia del Covid -19 ha frenado el ingreso de esta ayuda, y muchos tienen que subsistir con menos de 4 dólares al mes, perdiendo su capacidad de compra de alimentos. 

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Roquelina Consuegra, a sus 73 años, no puede mantenerse con los dos dólares que recibe del dinero de su jubilación. Sus dos hijos, que emigraron a Francia y a Colombia, le enviaban remesa para que pudiera alimentarse y comprar sus medicamentos, pero desde que el Covid-19 afectó a esos dos países perdió toda ayuda monetaria.

“No sirven para nada 400 mil bolívares. Mis hijos a raíz de la pandemia no me están ayudando. Esos países están mal y ellos se quedaron sin trabajo. Yo podía comer con lo que me enviaban y también compraba mi medicina para la hipertensión. Ahora estoy sobreviviendo”, expresó.

Las remesas se habían convertido en el sustento de un grueso de la población venezolana, sobre todo durante los tres últimos años. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2020 (ENCOVI), el 10% de los hogares venezolanos reciben dinero de sus familiares que emigraron, un 57% de estos son pobres, y el 37% tiene entre 40 y 59 años.

Para Consuegra, que vive sola y ya no está en edad de producir, es una tragedia perder el dinero que recibía de sus hijos. “No estoy comiendo bien, me las arreglo como puedo, pero ya el cuerpo se está agotando con esta mala alimentación. No volví a comprar carne o pollo, solo como arroz y pasta. La canasta alimentaria está muy cara”, señaló.

Una mujer vende dulces de coco el pasado 14 de julio 2020, en el sector Catia, en Caracas (Venezuela). Para las personas que son demasiado mayores para poder producir, se ha vuelto algo casi imposible ganar ingresos suficientes para comer.
Una mujer vende dulces de coco el pasado 14 de julio 2020, en el sector Catia, en Caracas (Venezuela). Para las personas que son demasiado mayores para poder producir, se ha vuelto algo casi imposible ganar ingresos suficientes para comer. © Miguel Gutiérrez / EFE

Teme por su salud porque tampoco tiene capacidad económica para ir al médico. “No puedo pagar una consulta médica ni hacerme exámenes médicos. Aquí, en este país, los mayores ya quedamos a la suerte”, sostuvo.

Migdalia Ruiz, también dependía del dinero que le enviaba su hija, que está en Europa, para comprar alimentos. Su situación es un poco más compleja, porque su familia es de cuatro personas y ninguno trabaja.

“Nos ha afectado muchísimo, la ayuda de mi hija es muy importante. Mi casa se mantiene con ese dinero. En este momento, no tenemos para comer, tampoco tenemos para comprar gas. Cuando cocinamos lo hacemos con leña”, comentó.

Ruiz señaló que la situación del país está cada vez peor para generar recursos propios, y que los dos hijos que viven en casa no pueden salir a producir porque se dedican a labores del campo y no hay transporte para trasladarse a trabajar.

Pobreza acentuada

Los venezolanos que se fueron de Venezuela quedaron vulnerables con la pandemia del Covid-19. Según un informe, publicado por el Observatorio Venezolano de Migración, un 90% de los que emigraron han sufrido una disminución fuerte de ingresos, y el 80% de estos tienen cargas familiares en su país de origen.

La firma Ecoanalítica informó que en 2019 se llegó a un récord de 3.500 millones de dólares en remesas en Venezuela, y que este año se estima recibir 1.500 millones de dólares, con lo cual se proyecta una caída del 55% con respecto a los años anteriores y un 64% de las remesas que se esperaban.

Esta caída representará un impacto en las familias, cuyo ingreso mínimo se encuentra por debajo de los 4 dólares mensuales, y que dependen de los recursos económicos enviados por sus familiares desde el exterior, para poder subsistir en un país cuya economía se caracteriza por una creciente inflación. La interanual ya sobrepasa los 3.500%.

El economista Giorgio Cunto, explicó que las remesas han estado surgiendo en términos de importancia, y que están entre los primeros lugares de flujo de dinero externo que entra al país. Asimismo, agregó que aun cuando no se registran como entrada efectiva en Venezuela, si tiene un efecto de consumo significativo y que la baja de estos recursos dificulta o empeora la maniobra para acceder a los alimentos.

El sustento alimentario de miles de familias dependen de las remesas que llegan desde el extranjero, sin ellas, el hambre ataca a muchos, entre ellos decenas de miles de menores de edad. Imagen de Caracas, Venezuela, el 11 de julio de 2020.
El sustento alimentario de miles de familias dependen de las remesas que llegan desde el extranjero, sin ellas, el hambre ataca a muchos, entre ellos decenas de miles de menores de edad. Imagen de Caracas, Venezuela, el 11 de julio de 2020. © Rayner Peña R. / EFE

“Las remesas se han convertido en un flujo significativo para muchos hogares, especialmente en sus planificaciones financieras. Debido a la contracción económica que hay en Venezuela y a la caída de ingresos reales, ese flujo externo asiste a muchas familias para acceder a bienes y servicios”, indicó.

El economista también señaló que la acción conjunta de la contracción económica en todos los sectores, la caída de las exportaciones y la disminución de flujos de remesas, repercuten en la expansión de la pobreza.

“Los venezolanos que enviaban dinero hacían un colchón a la caída de la economía. Ese colchón se está perdiendo, sigue existiendo, pero cae con la economía. Si se pierde esa transferencia a medida que cae la economía, será doble golpe para las familias que dependían de esos recursos”, acotó.

La encuesta ENCOVI 2020 estima que el 96% de los hogares venezolanos presenta pobreza de ingresos, y cataloga a Venezuela como el país más pobre de América Latina, con un ingreso de promedio diario de 0,72 dólares estadounidenses cuando lo que requiere una persona para comer saludable son 3,98 dólares diarios.

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