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El COI y las federaciones también pagan la cuenta del aplazamiento de los Juegos

La nadadora japonesa Rikako Ikee muestra un farol con la llama olímpica durante un acto en el Estadio Nacional de Tokio para declarar que queda un año para el comienzo de los Juegos el 23 de julio de 2020
La nadadora japonesa Rikako Ikee muestra un farol con la llama olímpica durante un acto en el Estadio Nacional de Tokio para declarar que queda un año para el comienzo de los Juegos el 23 de julio de 2020 Du Xiaoyi POOL/AFP
3 min
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Lausana (Suiza) (AFP)

El Comité Olímpico Internacional, gracias a sus reservas, y las federaciones internacionales, muchas de ellas luego de endeudarse, disponen de los medios para hacer frente a las consecuencias del aplazamiento de un año de los Juegos Olímpicos de Tokio, pero una anulación de los mismos conllevaría consecuencias más graves, según los expertos.

Con un cómodo colchón de cerca de mil millones de dólares, el COI "dispone de reservas importantes y de garantías, así que yo no creo que esté en peligro", estima Jean-Loup Chappelet, profesor en el Instituto de altos estudios en administración pública (IDHEAP) de Lausana y especialista en el movimiento olímpico.

Reforzado por su docena de riquísimos patrocinadores, y por los cada vez más elevados contratos de marketing y de derechos de televisión, el COI no ve tambalearse sus cimientos.

Pero el esfuerzo que realizará para sustentar al mismo tiempo a Comité organizador de los Juegos de Tokio y a las federaciones internacionales, prácticamente privadas de competiciones en 2020, y con ello de ingresos, será de enjundia.

Así, desde el 14 de mayo, el COI anunció una partida de 800 millones de dólares, de los que 650 se destinarán a los sobrecostos ligados al aplazamiento de los Juegos, y 150 para el movimiento olímpico, incluidas las federaciones.

El 15 de julio, las federaciones internacionales, con serios problemas de tesorería, habían recibido más de 60 millones de dólares en ayudas, indicó el COI la semana pasada.

Aunque la realización del evento dependerá de la evolución de la pandemia, tanto Tokio como el COI harán todo lo posible para que los Juegos tengan lugar, aunque sea a puerta cerrada, "uno de los escenarios que debemos imaginar", según reconoció el viernes el presidente del COI Thomas Bach.

- Peligro de una anulación -

Pero es imposible no tener en cuenta la posibilidad de una anulación, pura y simple, algo que nunca sucedió en tiempos de paz.

"Una anulación de los Juegos de Tokio sería grave, económica y deportivamente para la mayoría de las federaciones internacionales", apunta Chapelet.

"Pero no creo que suceda ya que el COI y sobre todo el gobierno de Japón harán todo para que tengan lugar, aunque sea 'simplificados'", añade el investigador. "Entonces podrán decir: 'lo logramos', un poco como después de las dos guerras mundiales. Amberes-1920 y Londres-1948 simbolizaron un cierto regreso a la normalidad, aunque fueron unos Juegos austeros".

Para Patrick Clastres, director del centro de Estudios Olímpicos en la Universidad de Lausana, "si los Juegos no se disputan, ello tendrá un impacto en el sistema olímpico. Pondrá en dificultades a las federaciones internacionales y revelará su fragilidad económica". En efecto, algunas federaciones pequeñas o medianas, dependen de las ayudas que reciben del COI cada cuatro años.

"Algunas federaciones están financiadas por oligarcas como la Federación Internacional de Esgrima con Alisher Usmanov. Otras merced al goteo de dinero ruso. Y para otras, por último, la situación es realmente difícil", estima Clastres.

- "Reinventar los Juegos" -

Para Guy Drut, uno de los tres miembros franceses del COI, "las federaciones internacionales corren más riesgos y tienen más que perder en este tipo de eventos que el COI (...) Las consecuencias económicas del aplazamiento estarán compartidas. Haremos lo posible para que sean lo menos importantes posible".

"De cara al futuro, ya lo dije y me lo reprocharon: hay que reinventar los Juegos Olímpicos, adaptarse. En el COI nos corresponde anteponer eso para reducir el coste global del evento", estima el que campeón olímpico de 110 metros vallas en Montreal-1976.

¿Cómo reducir esos costes? "Hay que ser rigurosos y saber de lo que se puede prescindir", indica el antiguo saltador de vallas galo.

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