'El patriarcado es un juez': Chile se moviliza contra beneficio judicial a un acusado de violación

En Chile, los movimientos feministas denuncian un alza en el número de feminicidios y violaciones contra las mujeres.
En Chile, los movimientos feministas denuncian un alza en el número de feminicidios y violaciones contra las mujeres. © Martin Bernetti / AFP

Una alerta morada recorre las redes sociales de millones de chilenas este jueves como señal de rechazo a las medidas cautelares –de arresto domiciliario y no prisión preventiva- contra el presunto violador de Antonia Barra, una joven de 20 años que acabó suicidándose tras haber sido violada.

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“El Patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer”. Las palabras de la famosa performance del Colectivo Feminista Las Tesis que se hicieron virales por representar la realidad de millones de mujeres en el mundo vuelven a ser verdad, una vez más, en su propia patria, Chile. 

El juez de garantía de Temuco (700 kms al sur de Santiago) Federico Gutiérrez levantó un nuevo tsunami feminista en Chile al estimar que Martín Pradenas, de 28 años, acusado de violar a la joven Antonia Barra de 20 años en esa ciudad, tenía “irreprochable conducta anterior” pese a que sobre él hay cinco acusaciones de violación entre 2010 y 2019. 

También, que su buena conducta era suficiente para  asegurar “ medidas cautelares diversas a las de la prisión preventiva”. Además, desestimó tres de las cuatro causas que pesan contra él en este juicio, incluido el abuso sexual, manteniendo solo la de la presunta violación a la joven. 

Su argumentación ha suscitado centenares de reacciones y manifestaciones en todo el país, especialmente en Temuco, donde también se atacó la casa del acusado, la performance de Las Tesis que se producen en Santiago, a pesar de estar en cuarentena, la quema de muñecos en la vía pública, desórdenes en la noche con casi 180 detenidos, manifestaciones artísticas y un fuerte cacerolazo convocado por el Colectivo Las Tesis que se escuchó con furia en Santiago la noche del miércoles, como rechazo a esta nueva medida de la justicia, que muchas mujeres en el país consideran injusta. 

Los hechos ocurrieron durante las Fiestas Patrias chilenas, el 18 de septiembre pasado. La víctima, Antonia Barra, envió un mensaje por la aplicación WhatsApp a una amiga diciendo que había sido violada en una cabaña, pidiéndole que fuera a buscarla. Cuando llegó, la encontró desolada y llorando y a Pradenas semidesnudo. 

En el relato posterior de la joven, que estaba bebida cuando ocurrieron los hechos, afirma no recordar nada y despertarse con Pradenas encima, darse cuenta de haber sido violada y sentirse sucia. 

No quiso denunciar por temor a lo que podría pensar su familia y sus confesiones a su círculo cercano, incluido su exnovio, según los audios de WhatsApp difundidos en un reportaje de la televisión chilena. 

Todos estos acontecimientos llevaron a que Barra se quitara la vida apenas días antes de un mes después de los hechos, en lo que para muchos es un feminicidio en forma de suicidio.

Violaciones prescritas 

Tras la denuncia pública de la víctima, otras cuatro mujeres denunciaron haber sufrido violaciones y abusos por parte de Pradenas en situaciones similares a la ocurrida con Barra, una de ellas siendo menor de edad. Dos de esas denuncias fueron desestimadas por prescritas, algo que según el exfiscal Carlos Gajardo, no aplica. 

“La prescripción es una especie de reconocimiento al autor de un delito cuando ha pasado mucho tiempo sin cometer nuevos ilícitos. Sin embargo, si existen nuevos delitos cometidos, esa prescripción se interrumpe y no opera”, señaló a medios chilenos. Para Gajardo “la gravedad de la pena hacía procedente imponer la prisión preventiva”.

El juez desestimó que hubiera existido abuso sexual en el caso de Barra y señaló que que “no es posible para el tribunal inferir privación de sentido e incapacidad de oposición que atribuye la Fiscalía”. 

Un informe del Servicio Médico Legal afirmaba que la joven “presenta un grado tal de afectación psicomotora, que altera su capacidad de consentir en el área sexual y defenderse (…). En el varón no se observa ninguna afectación psicomotora y, además, es quien controla activamente la situación”.

La Fiscalía ya ha anunciado que apelará las resoluciones judiciales. “Si llegamos a esta instancia es porque contamos con una serie de elementos que dan cuenta de la existencia de los delitos y la participación criminal del imputado”, señalando que la siempre “va a estar con las víctimas”. 

En el juicio se utilizaron todo tipo de estereotipos femeninos, incluso sugiriendo que el hecho de que la joven estuviera borracha invitaba a que la violaran. Las redes respondieron rápido con miles de mujeres difundiendo el mensaje “Ninguna mujer se emborracha para ser violada”. 

“Se castiga más fuerte a quienes violan la cuarentena”

El abogado de Pradenas, Gaspar Calderón, afirmó que “Ella se tomó una champaña entera (…) acostumbraba a hacerlo”, o que, “a todos nos pasan cosas desagradables”, desestimó que la  perspectiva de género debiera primar sobre la justicia, o que su cliente fuera un “depredador sexual o un peligro para la sociedad”.  

Para la organización de derechos sexuales de la mujer Miles Chile “la valoración que hizo de los hechos el juez es lamentable, sesgada y está llena de estereotipos judiciales”, y en un artículo de opinión Bárbara Sepúlveda, directora ejecutiva de la Asociación de Abogadas Feministas de Chile, ABOFEM, reclama que es fundamental una perspectiva de género en este tipo de juicios. 

Las miles de personas que siguieron en directo el juicio, afirma, “se dieron cuenta de los sesgos, estereotipos y humillaciones de las víctimas por parte de algunos intervinientes. Miles de mujeres se vieron reflejadas en estas audiencias, en sus propias experiencias de vida, en sus propios abusos y violaciones”.

“La expectativa en el caso de Antonia es simbólica porque es la justicia que anhelan todas las víctimas” y se muestra precisamente que “para las mujeres esa justicia nunca llega”.

Muchos seguían denunciando con fuerza que Chile sigue castigando con más fuerza a aquellos que violan la cuarentena que los que violan a mujeres. 

La alerta morada sacude las redes sociales de mujeres y muchos hombres en Chile, el hashtag #JusticiaparaAntonia llega hasta Barcelona y el tsunami de rechazo vapulea la justicia machista de una sociedad cuyas instituciones siguen ancladas en el pasado mientras un parte de la misma evoluciona rápidamente hacia el futuro.  

Veremos hasta dónde llega. 

 

 

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