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Alexandria Ocasio-Cortez, su poder, la luna y la violencia machista

Alexandria Ocasio-Cortez el 23 de julio de 2020 en Washington D.C., Estados Unidos.
Alexandria Ocasio-Cortez el 23 de julio de 2020 en Washington D.C., Estados Unidos. © Reuters
4 min

Luego de haber sido blanco de insultos por parte de un congresista republicano, la legisladora demócrata pronunció un potente discurso en rechazo al sexismo que logró agitar las masas feministas en las redes sociales. 

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Alexandria Ocasio-Cortez demostró que puede ser todo menos dócil. Ya los estadounidenses han visto que la congresista no calla ante las injusticias ni tolera insultos. Ni en su contra, ni contra nadie. Y, menos, si ese "nadie" es una mujer. Esta vez, la insultada fue ella y, con la contundencia que la caracteriza, respondió a la agresión. 

Fuerte y convencida, como casi siempre, el 23 de julio se levantó de su asiento en la sede del Congreso de Estados Unidos, el país en el que nació y creció hace 30 años, y pronunció un discurso que, para muchos, marcará la historia reciente contra la violencia machista.

Con los labios pintados del mismo tono carmín de su chaqueta, la líder demócrata contó que, pocos días antes, un legislador republicano la había llamado "zorra". Afirmó que aquel congresista había sido Ted Yoho y que el hecho se había presentado en los pasillos del Capitolio. 

Aparentemente, el detonante de las tensiones fue un acalorado debate sobre el incremento de las cifras de desempleo y de los hechos violentos en Nueva York, lo que fue asociado por ella a los niveles de pobreza. Y, antes de entrar al recinto para participar en una votación legislativa, Yoho se le acercó, la señaló y, además, la tildó de "loca" y hasta de "peligrosa". 

Aunque no reaccionó de inmediato, sí lo hizo este jueves en una sesión legislativa. Clara y dura, expresó su abierto llamado contra la "normalización" de las acciones machistas tanto en la arena política estadounidense como en cualquier sector global. 

La cultura sexista, un tema de vieja data 

Y es que, como lo dijo en su intervención, no se trata de nada nuevo. "El problema es que no es solo un incidente, es cultural. Es una cultura sobre impunidad, de aceptar la violencia y el lenguaje violento contra las mujeres, y una estructura entera de poder que lo respalda", señaló la representante de ascendencia puertorriqueña. 

Fiel a su vivacidad, aprovechó su cuenta de Twitter el 21 de julio para mencionar que, le creyeran o no, generalmente se lleva bien con sus colegas republicanos y que, evidentemente, las "zorras" (en referencia al insulto de Yoho) también hacen las cosas bien. 

Normalmente, después de los insultos llegan las disculpas. Sin embargo, justamente como parte de su grito contra la normalización del sexismo, Ocasio-Cortez aseguró no necesitarlas y repudió que Yoho se escudara en la mención de sus hijas y su esposa para intentar justificar su comportamiento. 

"No necesito que el representante Yoho se disculpe conmigo. Claramente él no quiere. Claramente, cuando se le da la oportunidad, no lo hace y no me quedaré despierta hasta tarde en la noche esperando una disculpa de un hombre que no tiene remordimientos por usar lenguaje abusivo hacia las mujeres", precisó Alexandria, quien es conocida en el ámbito legislativo como AOC. 

Para ella, como para millones más, el machismo se convirtió en una suerte de patrón de acción que ve a las mujeres como "zorras" que le aullan a la luna del poder para ser aceptadas. 

"Yoho mencionó que tiene una esposa y dos hijas. Yo soy dos años más joven que la más pequeña. Soy la hija de alguien también. Mi padre, afortunadamente, no está vivo para ver cómo Yoho trató a su hija (...) Estoy aquí porque tengo que demostrarles a mis padres que soy su hija y que no me criaron para aceptar el abuso (...) Tener una hija no hace que un hombre sea decente. Tener una esposa no hace decente a un hombre. Tratar a las personas con dignidad y respeto hace que un hombre sea decente", dijo Alexandria, la hija de Blanca y Sergio Ocasio, como se describe. 

Si algo dejó claro Ocasio-Cortez con su intervención, que se extendió durante poco más de 10 minutos, fue que el poder de la palabra es lo que la hace diferente y que lo seguirá utilizando para condenar la desigualdad. 

Con Reuters y medios locales

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