En una residencia de ancianos sudafricana, el coronavirus merodea "por todas partes"

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Johannesburgo (AFP)

La residencia de ancianos Casa Serena nunca ha llevado tan mal su nombre. Catorce de los residentes de este establecimiento de Johannesburgo murieron después de haber contraído el nuevo coronavirus y hoy el miedo acecha.

Al principio de la pandemia, Case Serena tenía 64 residentes. "Esperábamos que la gente muriera como cada año durante el invierno [austral], pero hubo una concentración de muertes", explica Mario Serra, director de la residencia.

Él también contrajo el nuevo coronavirus, pero se recuperó.

Sudáfrica es ahora el quinto país del mundo más afectado por la pandemia en número de casos confirmados, más de 408.000.

El número oficial de muertes ha superado los 6.000, pero está muy subestimado, advierten los expertos.

Entre 40.000 y 50.000 personas podrían morir de covid-19 a finales de año en el país, según las proyecciones oficiales.

En Casa Serena, la soledad y la impotencia se impusieron entre los residentes, que tienen demasiado miedo de salir de su habitación.

"Por la tarde solíamos jugar a las cartas, pero lo único que puedo hacer es permanecer en mi cama y dormir", explica Esterina Satori, de 88 años.

"La enfermedad está por todas partes, merodea a nuestro alrededor, no sabemos cuándo vamos a atraparla. Conozco a una pareja que llevaron al hospital y nunca regresó", dice Giuseppe Tassi, otro residente, de 79 años.

- Como un rastro de pólvora -

"Algunos residentes preocupados preguntan: '¿Voy a morir? ¿Soy positivo? ¿Soy negativo?', pero nosotros no tenemos la respuesta", dice Mario Serra.

Sin embargo no se realizan pruebas sistemáticas de covid-19 a las personas que viven aquí. "Tratamos los síntomas, eso es todo", confiesa la enfermera jefe del establecimiento, Margaret Humphreys.

También es cierto que "si un huésped tose y no se interviene a tiempo, el contagio se propaga como un rastro de pólvora", advierte.

Entre los residentes hay varios descendientes de prisioneros italianos de la Segunda Guerra Mundial o bien de migrantes italianos, que hicieron fortuna en Sudáfrica en los años sesenta y setenta.

A comienzos de 2020, vieron por primera vez en la televisión cómo la epidemia hacía estragos en las residencias de ancianos en Italia.

"Al principio, Italia era el país más afectado de Europa, pero finalmente salió adelante. Estamos empezando a alcanzar el pico en Sudáfrica recién ahora", comenta Guiseppe Tassi.

En el hogar de ancianos, las visitas son escasas.

Algunos han esperado más de tres meses para poder ver, aunque sea brevemente, a sus seres queridos. Como Rita Bellini, que acaba de hablar, a través de una ventana y durante quince minutos, con su padre Mario, de 89 años.

Durante varios días, ella y las hijas de otros residentes prepararon comidas para todos los residentes de Casa Serena para ayudar al personal, también diezmado por la pandemia.

Rita Bellini espera el día en que se permitirá a toda la familia reunirse. "Organizaremos un verdadero banquete y tomaremos fotos de todos los amigos que queden", explica.