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Aceptar el dolor, la clave para seguir adelante cuando se vive una pérdida

Un hombre asiste al funeral de su madre, quien murió por Covid-19, en Brasilia, Brasil.
Un hombre asiste al funeral de su madre, quien murió por Covid-19, en Brasilia, Brasil. © Andre Borges / EFE
7 min

Expertos explican cómo llevar un buen duelo tras la pérdida de un ser querido y qué hacer en medio de la pandemia para que este proceso no se torne más difícil de lo regular. 

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Aceptar el dolor y enfrentarlo es siempre el mejor primer paso para atravesar la muerte de un ser querido o una pérdida definitiva como pueden ser un divorcio o una quiebra económica.

Así lo recomiendan quienes ayudan a otros a superar sus duelos y quienes han estudiado el tema. Coinciden en que no se puede evitar el dolor, por el contrario, para salir de él es necesario atravesarlo.

Santiago Rojas, médico dedicado a cuidados paliativos y manejo del dolor con medicina integrativa, explica que un duelo es la respuesta adaptativa luego de una pérdida y existe una forma correcta de llevarlo. Lo primero que se debe hacer es “asumir la consciencia de que se tiene una pérdida, darse cuenta de cuál es esa pérdida y hacer un proceso de reparación. Un duelo es saber que nada será igual, pero podremos volver a estar bien”.

Una vez aceptada la pérdida, es importante expresar todos los sentimientos asociados a esta, que pueden ser tristeza, rabia, culpa o miedo y todos son pertinentes. Como explica Diana Victoria Ruiz, directora de la Fundación Vida por Amor a Ellos, que apoya a las personas en el proceso de duelo, no existen sentimientos buenos o malos, no se trata de juzgarlos, sino de expresarlos.

Dos ciudadanos brasileños asisten en solitario al funeral de un ser querido fallecido por Covid-19 en Brasilia, Brasil.
Dos ciudadanos brasileños asisten en solitario al funeral de un ser querido fallecido por Covid-19 en Brasilia, Brasil. © Andre Borges / EFE

Por último, cuando ya se puede reorganizar la vida después de la muerte de ese ser querido, es posible recordarlo con cariño y sin ese dolor que impide seguir adelante. La persona muerta comienza a ocupar un lugar especial en el corazón. “Nuestro lema es convertir el dolor en amor, ese es el objetivo desde el principio, porque la idea no es olvidar, sino aprender a recordar con amor, con gratitud, por lo compartido, por lo vivido”, afirma Ruiz.

A veces las personas necesitan ayuda psicológica o psiquiátrica para realizar bien un duelo y eso sucede cuando niegan totalmente lo que pasó, cuando se descuidan, no se bañan, no trabajan, no comen, dejan de hacer sus actividades diarias, no se preocupan por su bienestar. También es importante prestarle atención a los síntomas físicos que puede generar una muerte de un ser querido cuando no se expresan adecuadamente los sentimientos, como dolores de cabeza, dolores en el pecho, no dormir o dejarse llevar por el alcohol o el consumo de drogas.

Es importante, anotan los expertos, tener claro que cada duelo es único y cada persona tiene su propio proceso, como sucedió con Eveline Goubert.

Una mirada diferente del duelo a partir de una experiencia dolorosa

Eveline Goubert, quién perdió a sus tres hijos en momentos y circunstancias diferentes, afirma que los pasos mencionados no le sirvieron a ella, que en medio del dolor encontró herramientas diferentes que le permiten hoy ser una persona feliz y con sentido de vida.

Actualmente, se dedica a acompañar a las personas a redefinir su vida después de una pérdida y diseñó el programa 'Superar lo insuperable' y la metodología 'Pensar al revés' con base en su experiencia. A su primer hijo lo perdió el primer día de nacido. Su segunda hija murió cuando tenía 11 años, en 2012, por un mal diagnóstico médico y dos años después, a su hijo de 22 años le diagnosticaron un cáncer que le causó la muerte siete meses después. Un mes antes de este fallecimiento, fue a visitar a su padre y lo encontró muerto en su apartamento por un infarto y, dos años después de la muerte de su hijo, murió su única hermana, quien era su amiga y confidente. Su madre falleció cuando ella tenía 23 años, su matrimonio se acabó después de 25 años y perdió todo lo que tenía en el terremoto que sufrió la ciudad de Armenia, Colombia, en 1999.

Cuando las personas cercanas observaron que ella había podido asumir las muertes de sus hijos y ser una mujer feliz, le sugirieron ayudar a otros y fue entonces cuando analizó cómo había logrado salir adelante y diseñó su programa y su metodología, con los cuales ya ha ayudado a más de 2.500 personas.

El proceso de pensar diferente

La metodología 'Pensar al revés' consiste, fundamentalmente, en tres caminos que no necesariamente son lineales: reconocer, relacionar y rediseñar.

La persona debe reconocer quién es, cómo piensa, qué está sintiendo, identificar los mecanismos de defensa, la forma en que actúa frente a las crisis y determinar en qué cree y porqué.

Esto se debe relacionar con las heridas de infancia. “Nuestra crianza, nuestro entorno siempre nos han dejado cosas hermosas, pero también algunas que nos han marcado y esas heridas de infancia que tengo y que no he podido superar van a salir en un duelo”, explica Goubert.

A través de esta consciencia, la persona puede rediseñar su vida, pensar y vivir diferente, lo cual le va a producir una mejor relación consigo misma y con el entorno.

“Es un proceso con uno mismo, es mirarme y saber porqué estoy reaccionando de esa manera. En la vida no se trata tanto de lo que pasa en sí, sino de cómo reaccionamos a lo que pasa, y reaccionamos de acuerdo con la interpretación y el pensamiento que le damos, por eso tenemos que ir al pensamiento y mirarlo de otra forma, para esto tengo que reconocerme”.

Lo primero que ella recomienda cuando hay una pérdida es precisamente vivirla. Ella no recibe a personas que acaban de perder a alguien, porque dice que “la gente quiere que le quiten el dolor y eso es imposible. Lo primero es vivirlo, llorar, sentir la ausencia, creer que te vas a morir, el dolor hay que experimentarlo y luego aceptar que todo cambió y si todo cambió. pues yo también cambié y tengo que empezar a vivir en una nueva realidad”.

El duelo en tiempos de pandemia puede ser más difícil

Independientemente de los procesos que se sigan para vivir un duelo, la pandemia lo está haciendo más difícil. Santiago Rojas explica que el duelo ha cambiado en esta época porque la realidad del espacio y del tiempo nos cambió, los lugares en los que estamos y los horarios de nuestra vida no son los mismos y eso afecta la capacidad de adaptación del ser humano.

En segundo lugar, porque no ha sido posible ritualizar los procesos de una manera adecuada. Los rituales funerarios son importantes porque certifican que la muerte realmente sucedió y construyen un soporte afectivo para los familiares y amigos de la persona muerta.

Dos ciudadanos brasileños asisten en solitario al funeral de un ser querido fallecido por Covid-19 en Brasilia, Brasil.
Dos ciudadanos brasileños asisten en solitario al funeral de un ser querido fallecido por Covid-19 en Brasilia, Brasil. © Andre Borges / EFE

Con la pandemia, estos ritos no se pueden realizar y no son posibles la cercanía física ni los abrazos, lo cual dificulta la aceptación de la muerte, que es necesaria para vivir bien un duelo.

Por otro lado, no se acompaña a quien fallece, no se está presente cuando muere, a veces incluso ni siquiera es posible reconocer el cadáver y eso puede generar una duda sobre si realmente la persona querida falleció.

La carencia de rituales

Así, sin rituales, sin posibilidades de despedirse del ser querido, con la distancia y el aislamiento, el duelo se hace más difícil en esta pandemia.

Rojas recomienda que las personas procuren hacer ritos simbólicos como, por ejemplo, un encuentro virtual con imágenes, no solo con voz, para entre familiares y amigos recordar a quien falleció y celebrar su vida, recordar los buenos momentos y agradecer todo lo que se compartió con esa persona. También es importante acompañar a las personas más cercanas con video llamadas ya que las imágenes hacen más presencia que solo la voz.

Ruiz explica que los rituales son muy importantes para aceptar lo que pasó y que, ahora en la pandemia, muchas personas se han dado cuenta de lo importante que son para iniciar un buen camino hacia el amor y la gratitud.

Como lo dice Rojas, “la muerte forma parte de la vida, la muerte es renovación, es cambio, es dejar atrás; sin embargo, genera dolor, entonces es necesario aprender de la experiencia y construir un nuevo vínculo desde el interior con esa persona que murió”.

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