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Presidenciales en Estados Unidos: cuatro preguntas en el aire a menos de 100 días del escrutinio

La elección presidencial de Estados Unidos, que enfrenta al candidato demócrata Joe Biden contra el presidente republicano Donald Trump, se llevará a cabo el 3 de noviembre de 2020.
La elección presidencial de Estados Unidos, que enfrenta al candidato demócrata Joe Biden contra el presidente republicano Donald Trump, se llevará a cabo el 3 de noviembre de 2020. AP
Texto por: Romain Brunet
6 min

A menos de 100 días de la elección presidencial estadounidense, las encuestas muestran una clara ventaja de Joe Biden sobre Donald Trump. Pero al presidente le queda todavía suficiente tiempo para cambiar las cifras. 

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Pasan los días y el espectro de una derrota rodea cada vez más a Donald Trump y su equipo. Atrapado en la mala gestión de la crisis sanitaria ligada a la pandemia de Covid-19, el presidente de Estados Unidos no ha podido cambiar la situación.

A menos de 100 días del escrutinio presidencial del 3 de noviembre, las encuestas nacionales le otorgan en promedio 8 puntos de retraso frente a su rival demócrata. Peor aún, lo sitúan también en segunda posición en varios estados clave de la elección que había ganado en 2016, como Michigan, Florida o Arizona. 

Por su parte, el antiguo vicepresidente de Barack Obama sube de posición y hace campaña en línea a causa del nuevo coronavirus. Aprovecha plenamente los errores de Donald Trump pero, sin embargo, está lejos de tener su triunfo asegurado. Joe Biden también debe superar sus propios retos si quiere ganar durante el próximo otoño. 

¿Podrá Donald Trump librarse del Covid-19?

Es lo que llamamos autopersuasión. “La campaña Trump tiene más entusiasmo, según algunos observadores, que cualquier otra campaña en la historia de nuestro gran país, incluso más que en 2016”, aseguró por Twitter el domingo 26 de julio el millonario republicano para recrear el impulso que condujo a su victoria inesperada hace cuatro años. “¡Biden no tiene nada! La mayoría silenciosa hablará el 3 de noviembre”, añadió Donald Trump.

Sin embargo, la realidad parece muy diferente. La pandemia de Covid-19 debilitó considerablemente al presidente estadounidense, quien tuvo dificultades en el ejercicio de la gestión de la crisis. Perdió la oportunidad de situarse como capitán de un barco seguro ante la tormenta. Así, según una encuesta de 'ABC News', dos tercios de los estadounidenses desaprueban su respuesta ante el coronavirus. 

Por mucho tiempo en negación mientras los fallecimientos se multiplicaban, Donald Trump terminó teniendo un cambio de opinión espectacular, a mediados de julio, al reconocer que la situación iba “a empeorar antes de mejorar”. Uso de la mascarilla y anulación de la convención republicana prevista para finales de agosto en Florida: el presidente ahora afirma que “dar ejemplo es muy importante”.

Estos cambios recientes, mientras el sur y el oeste de Estados Unidos siguen gravemente afectados por el coronavirus, podrían no ser suficientes para opacar meses de gestión caótica. 

¿La ley y el orden como única estrategia?

Para cambiar la situación, Donald Trump le apunta desde hace varias semanas a la estrategia de “la ley y el orden”, el éxito de la campaña presidencial de Richard Nixon en 1968. Ese año hubo en Estados Unidos múltiples disturbios raciales y el candidato republicano atacó al poder presente en la Casa Blanca, al que acusaba de insensatez.

Pero Donald Trump tiene un problema: a diferencia de Richard Nixon, es él quien ocupa desde hace tres años y medio la oficina presidencial. Las autoridades locales, y en particular los alcaldes demócratas, se han convertido entonces en el blanco del presidente, que ha enviado agentes federales a varias ciudades para “restablecer el orden”. 

Durante una sesión informativa en la Casa Blanca el lunes 20 de julio, Donald Trump mencionó en particular a Baltimore, Detroit, Nueva York, Oakland y Filadelfia como las ciudades a las que podría enviar agentes federales. “Todas administradas por los mismos demócratas liberales”, comentó. 

De manera simultánea, su equipo de campaña difunde ahora varios anuncios que acusan erróneamente a Joe Biden de querer reducir el presupuesto de la policía. “No estarán seguros en la América de Joe Biden”, se puede leer de manera sistemática al final de estos anuncios. 

¿Joe Biden logrará reunir a la familia demócrata?

En 2016, Hillary Clinton no hizo lo suficiente para ganarse a los electores de Bernie Sanders, heraldo de la izquierda radical estadounidense. Biden parece haber aprendido la lección y se ha tomado el tiempo de conformar un equipo de trabajo constituido tanto por miembros de su equipo como del senador de Vermont para lograr establecer un terreno común. Las negociaciones duraron varias semanas y fueron a veces tensas, pero ambos bandos llegaron a un acuerdo global.

Este esbozo de programa, revelado el 9 de julio, pone el acento sobre las luchas contra el Covid-19, el desempleo y el calentamiento global, convierte ahora a Joe Biden en un candidato muchos menos centrista de lo que parece. 

Por su parte, Biden también retomó la promesa de aumentar el salario mínimo a 15 dólares la hora y quiere que los créditos tributarios sean más favorables para las clases medias y populares. También tiene previsto invertir 100 mil millones de dólares para que las viviendas sean más accesibles y quiere triplicar los gastos federales para los colegios ubicados en barrios desfavorecidos. 

El candidato demócrata Joe Biden durante un evento en Wilmington, Delaware, el 14 de julio de 2020.
El candidato demócrata Joe Biden durante un evento en Wilmington, Delaware, el 14 de julio de 2020. Olivier DOULIERY AFP

Pero fue en los temas ambientales donde se dio un paso considerable. Su plan climático tiene en particular previsto la neutralidad de carbono de Estados Unidos para 2050, con un programa de construcción de viviendas a base de consumo de energía, invitaciones para la compra de vehículos eléctricos fabricados en Estados Unidos o el paso de la flota gubernamental a vehículos eléctricos. Biden también piensa desarrollar las energías renovables con la instalación de 500 millones de paneles solares y 60.000 eólicas. 

Estas propuestas fueron celebradas en Twitter por Bernie Sanders e incluso por la imagen de la juventud demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez.

Falta saber si serán suficientes para convencer a sus electores de ir a votar por el antiguo vicepresidente, hoy con 77 años. 

¿Qué candidata junto a Joe Biden?

El pretendiente demócrata a la Casa Blanca ya anunció que escogería una mujer como candidata a la Vicepresidencia. Sin embargo, debe decidir entre un perfil moderado, susceptible de seducir a unos electores decepcionados por Donald Trump, o entre un perfil mucho más de izquierda, capaz de despertar el entusiasmo entre los jóvenes. 

Esta decisión es muy importante. De ser elegido, Joe Biden se convertiría en el presidente de mayor edad en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, hay muchas especulaciones en torno a su salud, así que debe asegurar su puesto con una candidata capaz de sustituirlo. 

¿Entonces quién será la pareja para el “ticket” demócrata?

Los nombres de la senadora Kamala Harris, candidata rival en la primaria, o de la antigua consejera de seguridad nacional de Barack Obama, Susan Rice, se nombran con frecuencia, al igual que los de las dos representantes Val Demings y Karen Bass, o el de la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms.

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés. 

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