El coronavirus, una espada de Damocles que pende sobre la F1

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Silverstone (Reino Unido) (AFP)

La amenaza del coronavirus está suspendida cual espada de Damocles sobre los Grandes Premios de Fórmula 1, como demostró el caso de Sergio Pérez, primer piloto en dar positivo, aunque su organización no ha sido puesta por el momento en tela de juicio.

Cuando el jueves pasado, víspera de los primeros ensayos libres del Gran Premio de Gran Bretaña, el veredicto relativo al piloto de la escudería Racing Point se hizo público, los ingratos recuerdos del Gran Premio de Australia sobrevolaron Silverstone.

La que iba a ser la primera prueba del Mundial de F1 2020, a comienzos de marzo en Melbourne, fue anulada en medio de la incertidumbre, en el último momento, luego del resultado positivo de un miembro de la escudería McLaren.

Pero en Silverstone no cundió el pánico. "En el momento en que fui informado de que había un caso positivo, me presentaron para firmar la superlicencia para (Nico) Hülkenberg", quien sustituyó a Sergio Pérez, indicó Jean Todt, presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), en declaraciones a la AFP.

Porque estrictos protocolos fueron implantados por la organización de los Grandes Premios, con cuatro ya disputados desde el inicio del Mundial a comienzos de julio.

La presencia de público está prohibida, y el número de periodistas en las carreras es muy reducido. Los equipos no tienen contacto unos con los otros e, incluso, en su seno hay compartimentos estancos entre el personal.

"Las dos personas que estaban con él fueron inmediatamente puestas en cuarentena, los otros tres fueron testados y después fueron autorizados a trabajar, pero en la fábrica", precisó Todt.

Pérez acudió a México en un avión privado a ver a su madre, enferma, durante los diez días entre el GP de Hungría y el de Gran Bretaña. Aunque esos viajes entre carreras no están prohibidos, el caso de Pérez reflejó lagunas en los protocolos dispuestos.

Así, no sería extraño que se publicase próximamente un anexo a los protocolos contra el COVID-10 de la FIA, limitando los viajes entre pruebas.

En total, una quincena de carreras, en lugar de las 22 inicialmente previstas, deberían tener lugar este año. Algunos organizadores, como Sochi, en Rusia, a finales de septiembre, o Portimao, en Portugal, a finales de octubre, podrían recibir espectadores.

- ¿Reglas más estrictas? -

Además de la F1, las míticas 500 Millas de Indianápolis previstas el 23 de agosto en Estados Unidos consideran acoger un 25% del número habitual de espectadores.

En la F1, además del caso Pérez y de otros dos pertenecientes a una empresa de limpieza en Hungría, el número de casos de COVID-19 sigue siendo muy limitado desde la reanudación.

"Lo que me sorprende es que no haya habido más casos", indica el doctor Gérard Saillan, presidente de la comisión médica de la FIA. "Que haya habido tres casos de 12.000 test practicados, eso me parece destacable", añade.

Todas las personas presentes en un Gran Premio son sometidas al test al menos una vez cada cinco días. Un resultado positivo conlleva una cuarentena inmediata para el afectado y para las personas con las que haya estado en contacto, durante el tiempo estimado por la legislación del país en el que se realizó el test.

Sin reprochar a su piloto su viaje a México, Otmar Szafnauer, el mánager del equipo Racing Point, estimó sin embargo que las normas podrían ser más estrictas en lo relativo a los desplazamientos de los pilotos.

"Es siempre fácil de decir 'a posteriori', pero quizá deberíamos examinar algunos cambios en el protocolo y decir que durante el conjunto de la temporada las plantillas de la F1 tienen que quedarse en sus equipos", estimó en Silverstone.

Un tema que será objeto de una posible modificación en el protocolo que la FIA anunciará próximamente.