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¿Qué lecciones aprendidas dejó la segunda ola de la gripe española?

El Philadelphia Liberty Loan's Parade ('Desfile de Préstamos de la Libertad'), a veces referido como el "desfile más mortífero de la historia" por actuar como un evento superdifusor, se dirigió por Broad Street en el centro de la ciudad el 28 de septiembre de 1918.
El Philadelphia Liberty Loan's Parade ('Desfile de Préstamos de la Libertad'), a veces referido como el "desfile más mortífero de la historia" por actuar como un evento superdifusor, se dirigió por Broad Street en el centro de la ciudad el 28 de septiembre de 1918. © Wikimedia Creative Commons
Texto por: Tom Wheeldon
8 min

Gracias al Covid-19 se ha vuelto a hablar sobre la gripe española y se ha dejado de considerar como una “pandemia olvidada”. Los expertos resaltan que la infame segunda ola de esta gripe —que ocurrió hace un siglo— fue una enfermedad muy diferente al Covid-19 pero también afirman que dejó lecciones históricas que ayudan a enfrentar los temores ante un resurgimiento del coronavirus.

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Las cifras de contagios y muertes por Covid-19 están elevándose en múltiples países, varios meses después de las rigurosas cuarentenas que han caracterizado la expansión de esta enfermedad en el planeta.

En Estados Unidos, la cifra diaria de nuevos contagios confirmados se ha disparado desde mediados de junio, mientras que en España—uno de los países más afectados durante los primeros meses de la pandemia— un importante aumento en los casos llevó a Reino Unido a imponer súbitas restricciones de viaje. Varios países previamente reconocidos por su manejo efectivo de la pandemia, como Australia y Vietnam, han tenido nuevos brotes alarmantes de coronavirus. 

La Organización Mundial de la Salud declaró el pasado miércoles que, a pesar de su frecuente uso por parte de periodistas y políticos, el término “segunda ola” es erróneo y que sería mejor hablar de una “única gran ola” de Covid-19, dado que el virus nunca dejó de existir y no está relacionado con el cambio estacional. 

“El Covid-19 parece listo para regresar con fuerza a cualquier lugar del mundo apenas bajemos la guardia”, le dijo a France 24 Joel Wertheim, profesor adjunto de medicina de la Universidad de California, en San Diego. “Es importante distinguir entre las olas causadas por las estaciones y el reflujo del Covid-19 a causa de las medidas de salud pública”. 

La segunda ola de la gripe española fue la más mortífera y agresiva

Esta situación se relaciona de manera paralela con las previas pandemias que asaltaron al mundo. La gripe española, que ocurrió entre 1918-1920, tuvo tres olas, y dejó alrededor de 30 millones de víctimas en todo el mundo. Algunos historiadores calculan que esa cifra sería incluso de 100 millones, convirtiéndola en un evento aún más letal que la Gran Guerra, evento que opacó ampliamente la gripe en la memoria colectiva. 

La primera ola de la pandemia durante la primavera de 1918 fue altamente contagiosa y dificultó enormemente el esfuerzo bélico de ambos bandos. Sin embargo, esa primera ola no fue especialmente agresiva: las cifras oficiales de fallecimientos fueron similares a las de la estación gripal. 

Pero en otoño, el virus regresó con una segunda y terrible ola, la más severa de las tres. En Estados Unidos, donde los datos históricos sobre la gripe española son más completos, el balance de la tasa de mortalidad entre septiembre y diciembre 1918 alcanzó los 266.000 fallecimientos. “Basta decir que la versión reconstituida del virus sigue siendo letal para los animales de laboratorio”, declaró a France 24 John Barry, autor de 'The Great Influenza', un estudio sobre la gripe española. 

Oficiales de policía en Seattle, EE. UU., con máscaras faciales hacia el final de la mortífera segunda ola de gripe española en diciembre de 1918.
Oficiales de policía en Seattle, EE. UU., con máscaras faciales hacia el final de la mortífera segunda ola de gripe española en diciembre de 1918. © Wikimedia Creative Commons

La tendencia evolutiva de la gripe fue seguramente la causa de este incremento en la agresividad del virus, explicó Erin Sorrell, profesora adjunta de microbiología e inmunología de la Universidad de Georgetown: “Se asume que el aumento en la letalidad se debe en parte a las mutaciones acumuladas por el virus en su ola inicial, pues los virus de influenza son propensos a presentar mutaciones conocidas como cambio antigénico, lo cual les permite evadir sistemas de inmunidad existentes por infecciones previas”, le dijo Sorrell a France 24.

Según esto, el coronavirus parece menos amenazante: “Este virus es mucho más estable”, apuntó Barry. “No existe ninguna evidencia en el mundo de que se esté volviendo más letal, como ocurrió en 1918”. 

La manifestación “de gran propagación” en Filadelfia, una lección histórica 

Hubo un amplio abanico de respuestas ante la nueva cepa de la gripe española. En Francia —donde las tres olas de la gripe cobraron la vida de 240.000 personas en total— durante la segunda oleada el gobierno seguía concentrando sus esfuerzos en la guerra, con el conflicto llegando a su fin antes del Armisticio de Noviembre 1918. Se prohibieron algunas aglomeraciones y se cerraron ciertos espacios públicos, pero nada comparado a la escala de los confinamientos provocados por el Covid-19.

Sin embargo, en Estados Unidos —actor durante el último año de la guerra pero lejos de la matanza del Frente Occidental— algunas autoridades se tomaron la libertad de tratar de frenar la expansión de la enfermedad. En varias zonas del país se cerraron escuelas, iglesias y restaurantes. 

“De cierta manera, la ola inicial se pasó por alto; la guerra todavía tenía mucha fuerza y los doctores estaban concentrados en mantener a los soldados sanos y en pie en el campo de batalla”, le dijo a France 24 Jim Harris, historiador de ciencia de la Universidad Estatal de Ohio. “Pero fue durante la segunda ola, cuando la enfermedad se volvió mucho más agresiva, cuando algunos políticos se vieron obligados a reaccionar”. 

Un evento particular de mucha propagación, que se llevó a cabo durante los inicios de la segunda ola, da cuenta de los beneficios de las medidas de distanciamiento social. El 28 de septiembre 1918, más de 200.000 personas atendieron el Philadelphia Liberty Loans Parade (Desfile de Préstamos de la Libertad) para promover la venta de bonos de guerra estadounidenses, a pesar de que los expertos le dijeron al comisionado de salud de la ciudad que el evento no debía realizarse. 

Según los Centros para el Control de las Enfermedades de Estados Unidos, se puede aprender una lección histórica al comparar Filadelfia con Saint Louis (que canceló su manifestación junto con otros eventos de aglomeración masiva): “Al mes siguiente, más de 10.000 personas en Filadelfia murieron a causa de la gripe pandémica, mientras que la cuota de fallecimientos en Saint Louis no fue mayor a 700. Este ejemplo mortal muestra los beneficios de cancelar eventos de aglomeración masiva y de aplicar las medidas de distanciamiento social durante las pandemias”. 

Según los expertos, este contraste entre Filadelfia y Saint Louis hace parte de un contexto más amplio, en el que las medidas de salud pública claramente ayudaron a combatir la gripe española. “Hemos aprendido que durante la respuesta a la pandemia de 1918-1920 (especialmente en Estados Unidos) a esas ciudades y estados que implementaron regulaciones para el uso de las mascarillas, prohibieron grandes aglomeraciones y cerraron colegios, les fue mejor que a las que no lo hicieron”, apuntó Sorrell.

Adultos jóvenes muy afectados

El coronavirus ha abierto una brecha generacional sobre este tipo de medidas, especialmente evidenciado durante un episodio esta semana en Brittany, donde un foco de casos entre jóvenes de unos 20 años que fueron a las playas provocó una respuesta furiosa por parte de un alto funcionario del Gobierno francés en la región, que arremetió contra los “irresponsables” jóvenes “que ignoran el peligro”. 

Sin embargo, durante la segunda ola de la gripe española, muchos jóvenes se vieron en la misma posición que los adultos mayores actuales: la pandemia de hace un siglo fue especialmente letal para personas con buen estado de salud, entre 25 y 35 años.

Esa segunda ola afectó diversos grupos de edad, bajo un modelo de curva en forma de W: niños pequeños, adultos jóvenes y adultos mayores en particular. Esto fue inusual porque la influenza —incluyendo la primera ola de la gripe española— por lo general tiene una curva con forma de U: es más peligrosa para los niños pequeños y los adultos mayores, sin ser particularmente agresiva para los adultos jóvenes. 

La pregunta sobre por qué afectó a este grupo de edad de manera tan brutal “todavía no ha sido resuelta”, dijo Barry. “Solo tenemos hipótesis”, continuó. “La más probable es que los jóvenes tienen sistemas inmunes más fuertes, que sobre-reaccionaron, creando tormentas de citocinas en los pulmones”, un fenómeno bajo el cual la respuesta demasiado activa del cuerpo provoca aún más inflamación. 

Incluso en medio de este sorprendente fenómeno, muchas personas de todas las edades, cansadas de tomar precauciones para evitar el contagio a medida que pasaban los meses, siguieron saliendo: tanto durante la pandemia de coronavirus y la segunda ola de la gripe española, “las personas pensaron que llegaría un momento en el que todo eso se acabaría”, declaró a France 24 Naomi Rogers, profesora de historia de la medicina de la Universidad de Yale. 

A pesar de algunos comportamientos desmedidos durante la crisis actual, los grandes avances tanto en ciencia como en tecnología desde la época de la gripe española —cuando la naturaleza de los virus seguía siendo un misterio— son una verdadera fuente de esperanza. Sorrell añadió que “a nivel global, tenemos habilidades científicas y experiencia, tecnología, recursos y métodos para compartir información”. 

Sin embargo, continuó, sigue habiendo una tarea crucial en la lucha contra el coronavirus —resaltada por los resultados catastróficos en lugares como Filadelfia durante la segunda ola de la gripe española, donde las autoridades oficiales se negaron a prevenir sobre la necesidad de la distancia social—.

“Nuestro reto actual”, dijo Sorrell”, “es transmitirle al público la información correcta sobre la pandemia, dándole crédito y una voz a nuestros científicos para que disipen la desinformación y alienten a nuestros líderes nacionales para que se priorice la preparación y la respuesta de la salud pública”. 

 

Este artículo fue adaptado de su original en inglés

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