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Modi instala la primera piedra de un controvertido templo hindú

El primer ministro de la India, Narendra Modi, asiste a la ceremonia de colocación de los cimientos de un templo hindú en Ayodhya, el 5 de agosto de 2020.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, asiste a la ceremonia de colocación de los cimientos de un templo hindú en Ayodhya, el 5 de agosto de 2020. © Oficina de información de prensa de la India / Reuters
Texto por: Natalia Plazas
4 min

En el primer aniversario de la revocación de la autonomía de la Cachemira india, el primer ministro indio puso la primera piedra de un templo hindú que planean construir sobre un terreno disputado durante siglos entre musulmanes e hindúes.

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Nilanjan Mukhopadhyay, biógrafo del actual primer ministro, considera que Narendra Modi "quedará inscrito permanentemente en la historia" tras este 5 de agosto. 

El mandatario viajó a Ayodhya, situada en el estado de Uttar Pradesh, norte de India, para poner la primera piedra de un controversial templo hindú que será dedicado al dios Ram, encarnación del dios Vishnu, el preservador del universo. 

La fecha no fue elegida al azar: se trata del primer aniversario de la revocación de la autonomía de la Cachemira india, de mayoría musulmana. Y con este simbólico paso, Modi refuerza su mensaje de estar construyendo una nación hindú que se aleja cada vez más de las bases del Estado laico fundado tras la independencia de la India en 1947.

Ciudadanos cantan consignas durante una proyección en vivo de la ceremonia de colocación de piedras en el lugar donde se construirá el nuevo templo al dios Ram. Nueva Delhi, India, el 5 de agosto de 2020.
Ciudadanos cantan consignas durante una proyección en vivo de la ceremonia de colocación de piedras en el lugar donde se construirá el nuevo templo al dios Ram. Nueva Delhi, India, el 5 de agosto de 2020. © Adnan Abidi / Reuters

"Una espera que ha durado siglos termina hoy (...) Toda la India está de celebración. Se ha escrito una historia de oro", dijo Modi al fin de la ceremonia para marcar el inicio de la construcción del templo y en la que llamó a todos los hindúes del país a celebrar. 

El templo de Ayodhya, una herida abierta entre hindúes y musulmanes

La construcción del templo no solamente pone de manifiesto la creciente presión por parte del Gobierno indio sobre la minoría religiosa musulmana que habita en Cachemira, sino que también revive viejas heridas del pasado. 

En 1992, una campaña de disturbios impulsada desde la década de los años ochenta por nacionalistas hindúes, rama política que ahora está en el poder pero que entonces permanecía en la oposición, culminó con la destrucción de la mezquita de Babri, que ocupaba el lugar en el que ahora se construirá el nuevo templo. 

En los días que siguieron, una ola de enfrentamientos entre hindúes y musulmanes dejó más de 2.000 personas muertas. Se trató de una de las peores olas de violencia de la historia moderna del país. 

Finalmente, en noviembre de 2019 la Justicia india decidió ceder el terreno a la mayoría hindú para construir el templo dedicado al dios Ram. Según los hindúes, ese espacio les pertenece después de que en el siglo XVI arrasaran con un antiguo templo dedicado al dios del universo, lugar donde aseguran nació esa divinidad, para construir la mezquita derribada en 1992. 

Un año de la revocación de la autonomía de la Cachemira india

Este miércoles marca también para la Cachemira india el primer aniversario de la toma de posesión de esta región que se produjo el 5 de agosto de 2019. En un acto unilateral, el Gobierno de Modi retiró el año pasado su autonomía a la región y la dividió en dos territorios bajo la supervisión de Nueva Delhi. 

Durante meses, el Gobierno impuso una serie de restricciones de viaje y toques de queda para sofocar cualquier expresión de protesta entre la población local. Las autoridades arrestaron a miles de personas y bloquearon las comunicaciones del territorio ante la indiferencia internacional.

Simpatizantes del partido gobernante Tehreek-e-Insaf de Pakistán sostienen fotografías del primer ministro de la India, Narendra Modi, mientras gritan consignas durante una marcha para mostrar su solidaridad con Cachemira. Karachi, Pakistán, el 5 de agosto de 2020.
Simpatizantes del partido gobernante Tehreek-e-Insaf de Pakistán sostienen fotografías del primer ministro de la India, Narendra Modi, mientras gritan consignas durante una marcha para mostrar su solidaridad con Cachemira. Karachi, Pakistán, el 5 de agosto de 2020. © Rizwan Tasassum / AFP

En un nuevo movimiento para evitar actos de insurrección durante la ceremonia dedicada a la creación del nuevo templo, desde la noche del martes Cachemira entró en toque de queda. El miércoles las calles estaban vacías, por ellas solo deambulaban patrullas armadas. 

Ante el opacamiento de cualquier acto de protesta dentro del territorio, algunas voces se alzaron desde el exterior de las fronteras. En Pakistán varias ciudades realizaron marchas de solidaridad hacia la población musulmana de Cachemira. "India se revela al mundo, una vez más, como un opresor y un agresor", criticó en una de ellas el primer ministro pakistaní, Imran Khan.

Con AFP

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