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Belarús: tres mujeres desafían la hegemonía de Alexander Lukashenko en las presidenciales

Personas sostienen retratos de Svetlana Tikhanouskaya, candidata en las próximas elecciones presidenciales, Veronika Tsepkalo, esposa del político Valery Tsepkalo, y Maria Kolesnikova, representante de la oficina de campaña del político Viktor Babariko, durante un mitin de campaña electoral en Borisov, Belorús el 23 de julio de 2020.
Personas sostienen retratos de Svetlana Tikhanouskaya, candidata en las próximas elecciones presidenciales, Veronika Tsepkalo, esposa del político Valery Tsepkalo, y Maria Kolesnikova, representante de la oficina de campaña del político Viktor Babariko, durante un mitin de campaña electoral en Borisov, Belorús el 23 de julio de 2020. © Vasily Fedosenko / Reuters
Texto por: Xavier Colás
7 min

Las encuestas apuntan a que el presidente Alexander Lukashenko volverá a ganar el domingo con una amplia mayoría en los comicios presidenciales en los que un alto porcentaje de votantes no había nacido cuando éste llegó al poder en 1994. Las protestas en Belarús han alcanzado una dimensión no vista antes y los mítines de la oposición están abarrotados. 

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Tres mujeres se han unido para luchar en las elecciones presidenciales del próximo 9 de agosto contra el 'eterno Lukashenko', que insiste en que el país no está listo para una presidenta. "Nuestra sociedad no está madura para votar por una mujer. Porque según nuestra Constitución el presidente tiene un poder fuerte y sólo un hombre puede tenerlo", ha dicho el veterano político.

Un nombre desafía esta visión. Svetlana Tijanovskaya ha pasado a ser una figura pública tras el arresto de su marido, el conocido 'youtuber' y bloguero Sergei Tijanovsky. Promete una amnistía para los presos políticos y, en un plazo de seis meses, nuevas elecciones con la participación de todos, también de los candidatos que se vieron obligados a retirarse.

El 'fenómeno Tijanovskaya' se beneficia de la impopularidad del presidente, al que sus detractores apodan 'Sasha 3%' por su supuesta tasa de respaldo real. El mandatario arrastra unos índices de confianza modestos, cercanos al 20%, a causa de una economía en apuros y el enfriamiento de las relaciones con Rusia, que suspendió a inicios de año el suministro de petróleo y gas a su vecino. 

La candidata presidencial Svetlana Tijanovskaya asiste a un mitin de la campaña electoral en Borisov, Bielorrusia, el 23 de julio de 2020.
La candidata presidencial Svetlana Tijanovskaya asiste a un mitin de la campaña electoral en Borisov, Bielorrusia, el 23 de julio de 2020. © Vasily Fedosenko / Reuters

"Hago esto por mi marido y por la gente que le siguió y que siempre le creyó", dijo Tijanovskaya en su primera declaración, en la entrada de la Comisión Electoral Central de Minsk. Acababa de recibir el certificado de registro como candidata presidencial.

Tijanovskaya ha conseguido unir con su candidatura a varios aspirantes obligados a abandonar la carrera electoral. Es el caso de otro candidato opositor con posibilidades, Viktor Babaryko, que también ha acabado en la cárcel. Babaryko, ex director general del poderoso banco Belgazprombank, está en prisión desde mediados de junio, junto con a su hijo Eduard. Ambos están acusados de corrupción y se enfrentan a una pena que podría alcanzar los 15 años. Aquí entra en escena Maria Kolesnikova, que era la directora de campaña de Viktor Babaryko y es considerada la "enemiga pública número uno" del presidente.

A esta alianza de mujeres se ha sumado Veronika Tsepkalo, la esposa de Valery Tsepkalo, el tercer candidato en discordia que antes de ser detenido escapó a Moscú. Las tres comparten un rasgo común: las candidaturas de sus maridos o jefes fueron excluidas de la carrera presidencial por ser críticos con el presidente. Unos arrestados, otros huidos. Pero todos presentes de manera indirecta contra un régimen tachado de autoritario que empezó a chocar con Occidente cuando Lukashenko organizó un referendo en 2004 para poder seguir indefinidamente en el poder. 

Archivo: el presidente bielorruso Alexander Lukashenko participa en las celebraciones del Día de la Independencia en Minsk el 3 de julio de 2020.
Archivo: el presidente bielorruso Alexander Lukashenko participa en las celebraciones del Día de la Independencia en Minsk el 3 de julio de 2020. © Vasily Fedosenko / Reuters

Una contienda contra la institucionalidad controlada por Lukashenko

"Hay que recomponer la relación con la Unión Europea. Tenemos un acuerdo de asociación de los noventa que después quedó congelado por culpa de aquel referendo que no fue reconocido por algunos países de la UE y no firmaron el documento al ver que Minsk iba en la dirección equivocada", explica en un café de Moscú el aspirante opositor Valery Tsepkalo. Representaba la opción liberal en un ramillete de candidatos que ahora sólo aspiran a reiniciar el sistema para poder elegir a su presidente de una manera más limpia. 

Pero la salida del poder de Lukashenko es difícil de imaginar. Sobre todo si se atiende a las cifras oficiales, que vienen de instituciones que están controladas por el Gobierno. Según los últimos sondeos dados a conocer por el canal de televisión público ONT, Lukashenko obtendría el 72,3% de los votos. Le sigue Svetlana Tijanovskaya, que recibiría el 7,5% de los sufragios. El resto recoge un apoyo insignificante: la candidata del Partido de Unidad Civil, Anna Kanopatskaya, obtiene el 1,6%; Andrey Dimitriev, el 0,7%; y Serguey Cherechnya, el 0,2%. La opción de voto "contra todos" recibiría el 3,7% de los apoyos, según estos datos. 

Partidarios de la candidata presidencial Svetlana Tijanovskaya asisten a un mitin de campaña electoral en Borisov, Belarús, el 23 de julio de 2020.
Partidarios de la candidata presidencial Svetlana Tijanovskaya asisten a un mitin de campaña electoral en Borisov, Belarús, el 23 de julio de 2020. © Vasily Fedosenko / Reuters

Pero las concentraciones de gente en las calles dicen otra cosa. Tijanovskaya juntó el fin de semana a más de 8.000 personas en un mitin electoral en Baranovichi, ciudad de la región de Brest con apenas 250.000 habitantes. Por su parte, Lukashenko ha optado por actos mucho más pequeños. La candidata revelación ha sido calificada como la 'Juana de Arco bielorrusa'. Hasta la fecha ha mostrado una actitud moderada pero desafiante y un masivo poder de convocatoria. 

La pandemia de coronavirus y la relación con Rusia presionan a Lukashenko

Mientras la popularidad de su oponente crece, Lukashenko se dirigió el martes a los bielorrusos en un discurso a la nación varias veces retrasado durante el año. El mismo presidente que repetidamente llamó a la Covid-19 una 'psicosis' y dejó a la ciudadanía a merced de la pandemia,  dijo al país: "Tomamos las medidas adecuadas. Es lo que llaman el enfoque 'especial' de Belarús. Y ahora todo el mundo dice que hicimos lo correcto", después de meses de que la población tomara por su cuenta las medidas preventivas en una demostración sin par de autogestión que ha venido cargada de un rechazo creciente hacia el mandatario. 

Una partidaria de la candidata presidencial Svetlana Tijanovskaya asiste a un mitin de campaña electoral en Minsk, Belarús, el 30 de julio de 2020.
Una partidaria de la candidata presidencial Svetlana Tijanovskaya asiste a un mitin de campaña electoral en Minsk, Belarús, el 30 de julio de 2020. © Vasily Fedosenko / Reuters

El presidente apuntó también hacia Moscú y denunció un intento de "organizar una masacre en el centro de Minsk" por parte de 33 hombres de nacionalidad rusa que las autoridades bielorrusas identificaron como "mercenarios". Según Lukashenko, se habrían invertido "miles de millones de dólares en recursos" con el objetivo de desestabilizar la situación en el país en vísperas de las elecciones del 9 de agosto, aunque no culpó al Gobierno ruso de ello directamente. 

Moscú, por su parte, asegura que se trata de mercenarios rusos que estaban de paso por Minsk, pero Lukashenko no ha perdido la oportunidad de volver a denunciar la injerencia extranjera en la campaña. La sexta de su vida, y la más difícil hasta la fecha. 

En un momento tenso para Lukashenko con la economía por los suelos y sus relaciones con Rusia -principal benefactor del país por décadas- más distantes que nunca, el mandatario presencia un cambio en el status quo que por primera vez desde 1994 podría poner en peligro su hegemonía. El presidente se prepara para librar la batalla desde la institucionalidad y en un ambiente cada vez más caldeado en el que desde mayo más de 650 opositores pacíficos, periodistas y manifestantes han sido detenidos por mostrar su desaprobación al mandatario. 

 

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