¿Se está extralimitando el presidente Iván Duque en su defensa a Álvaro Uribe?

Archivo: El presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez, habla con la prensa durante una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 2 de marzo de 2020 en Washington, DC.
Archivo: El presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez, habla con la prensa durante una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 2 de marzo de 2020 en Washington, DC. © Getty Images / AFP

Ante los pronunciamientos hechos por el mandatario colombiano tras la orden de detención emitida por la Corte Suprema contra el expresidente Álvaro Uribe, expertos y juristas aseguran que el jefe de Estado se está excediendo en sus competencias, ¿por qué? 

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Pocas horas después de que la Corte Suprema ordenará el martes 4 de agosto la detención domiciliaria contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, al considerar que existía el riesgo de que pudiera obstruir a la Justicia en el avance de las investigaciones en su contra por presunto soborno y fraude procesal, el presidente Iván Duque salió en su defensa. 

En un pronunciamiento oficial, el mandatario se reconoció como un "creyente en la inocencia y honorabilidad" del ahora senador Uribe, quien gobernó entre los años 2002 y 2010. 

Según lo destacado por Duque, a lo largo de su trayectoria ha tenido la oportunidad no solo de trabajar, sino de construir una estrecha amistad con Uribe, quien es catalogado como su padrino político y principal gestor de su llegada a la Presidencia. 

"Álvaro Uribe enfrentó al narcotráfico, al terrorismo y a los regímenes totalitarios de América Latina (...) Duele, como colombiano, que muchos de los que han lacerado al país con barbarie se defiendan en libertad o, inclusive, tengan garantizado jamás ir a prisión y que a un servidor público ejemplar, que ha ocupado la más alta dignidad del Estado, no se le permita defenderse en libertad con la presunción de inocencia", señaló Duque en la alocución que ofreció desde el Palacio de Nariño.

Pero, aunque para el país no es un secreto la influencia del expresidente de 68 años en el Gobierno de Duque y sus decisiones, la rapidez y contundencia con la que el actual mandatario defendió al senador incluso a través de la cuenta oficial de la Presidencia de Colombia, generó controversia entre analistas y expertos que ven en su reacción una suerte de extralimitación en sus funciones. 

Para Rodrigo Uprimny, jurista colombiano, especialista en derecho constitucional e investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, el proceso contra Uribe no es un juicio sobre su legado histórico, ni tampoco busca juzgar si fue o no un buen jefe de Estado, sino determinar si cometió los delitos mencionados por la Corte. 

"En un Estado de Derecho, nadie está por encima de la ley. Incluso si Uribe hubiera sido el mejor presidente de la historia, en todo caso tendría que responder por esos delitos en caso de que los haya cometido. Paradójicamente, el discurso de Duque, defendiendo a toda costa la inocencia de Uribe y pidiendo su libertad, es el mejor argumento a favor de su detención por la Corte, pues mostraría su poder para interferir en el proceso", explicó Uprimny al ser consultado por France 24. 

Lo que señala el jurista da cuenta que, a su juicio, resulta  "inaceptable" que el presidente Duque haya ofrecido una declaración oficial en respaldo a Uribe y "cuestionando la decisión de la Corte Suprema", dado que debe ser fiel a sus competencias como líder de toda una nación y no solo atender a las afinidades con el Centro Democrático (CD), el partido fundado por el expresidente en 2013. 

¿Haber sido presidente ofrece ventajas procesales en Colombia?

Luego de la convulsa jornada que vivió el país por cuenta de las divisiones que afloraron todavía más entre líderes y simpatizantes tanto de izquierda como de derecha, en distintas ciudades se llevaron a cabo cacerolazos a favor y en contra a la medida y, posteriormente, una entrevista caldeó todavía más los ánimos. 

Se trató del diálogo sostenido entre la periodista colombiana Vanesa De la Torre y el presidente Duque en los jardines de la casa de gobierno, en el que la reportera le preguntó al mandatario si, con su reacción, no se estaría extralimitando, y le reiteró que no es el presidente solo de quienes apoyan a Uribe, sino de los cerca de cincuenta millones de habitantes con los que cuenta la nación. 

A la pregunta hecha por De la Torre, Duque respondió que partía de la base de defender la Constitución y que no estaba haciendo juicios de valor, sino abordando el caso de una persona (Uribe) que había ocupado el más alto cargo de poder y que le había "servido bien" al país. 

En el llamado a la reflexión hecho por Duque que, de acuerdo con lo señalado por decenas de internautas se habría comportado más como un abogado del expresidente que como un mandatario imparcial, el líder político insistió en la presunción de inocencia y en la defensa en libertad por parte de Uribe, basado en los resultados de su gobierno, lo que abrió el debate de si, entonces, el haber sido presidente otorgaría ciertas ventajas procesales. 

A los ojos de la politóloga Karol Solis, candidata a doctora en ciencia política de la Florida International University, es "evidente" que el presidente Duque se extralimita en sus funciones dado que, al realizar abiertas declaraciones que sugieren a la rama judicial actuar en determinada dirección, supera sus competencias y vulnera los principios del estado democrático.

"La reflexión va más allá de un mero choque de trenes, es una forma de gobernar heredada precisamente del jefe político que Duque busca proteger, pues frente a los gobiernos de Uribe existieron amplias críticas por intentar intervenir en decisiones judiciales. El mensaje de fondo es peligroso, implica el desprecio por las instituciones, el rechazo de los valores democráticos y el querer que el Estado funcione a partir de intereses particulares", señala Solis. 

El segundo aniversario del Gobierno de Duque, empañado por cuestionamientos de parcialidad política

Pese a la ola de cuestionamientos contra la actuación de Duque provocada por la parcialidad de su pronunciamiento, dos días después, este jueves 6 de agosto, el presidente volvió a referirse a la orden de detención y, esta vez, aseguró que en Colombia hay "incoherencias" y "desequilibrio" en materia de Justicia. 

Nuevamente, el mandatario comparó el caso de Uribe con el de alias 'Jesús Santrich', el exjefe de la antigua guerrilla de las FARC, al recordar que la misma Corte que ordenó la detención domiciliaria del expresidente dejó en libertad desde mayo de 2019 al líder del desmovilizado grupo.

"Yo creo que esas incoherencias es importante que yo las pueda plantear para una reflexión pública porque son reflexiones que tienen que ver con el presente y con el futuro del país (...) Ojalá él (Uribe) pueda acudir a todas herramientas legales para que esa defensa se haga en libertad", precisó Duque. 

Las críticas a su segundo pronunciamiento público sobre el caso coincidieron con la víspera del cumplimiento de sus dos años en el poder, tras suceder en el cargo al expresidente Juan Manuel Santos desde el 7 de agosto de 2018 y que llegan empañados por la controversia sobre parcialidad política a favor del líder del CD.

La nueva solicitud de Uribe, que se haga público su expediente

En medio de la entramada de indagaciones sobre presunto soborno de testigos por la que este jueves también le fue ordenada la medida de detención domiciliaria a Diego Cadena, quien fue abogado de Uribe, llegó un nuevo pronunciamiento de Jaime Granados, el defensor principal del expresidente.

A través de un comunicado, el jurista Granados explicó que su defendido pide que la Corte Suprema levante la reserva del proceso por el cual le ordenaron la detención domiciliaria y que, con ello, haga público todo el expediente de su caso ya que, a sus ojos, este se ha "filtrado selectivamente" a la prensa. 

El inicio del caso contra Uribe data del año 2012, cuando el expresidente interpuso una demanda ante la Corte por la presunta manipulación de testigos en la que habría incurrido Iván Cepeda, senador del partido Polo Democrático Alternativo, quien en ese momento se encontraba preparando una denuncia contra el expresidente por nexos con el paramilitarismo. 

Contrario a lo esperado por Uribe, la acción contra Cepeda fue archivada y lo que comenzó fue una investigación en su contra justamente por el mismo cargo del que acusaba al senador: manipulación de testigos. 

La reforma a la Justicia, la carta del uribismo en la que Duque ha tomado partido

No solo la petición de que Uribe pueda defenderse en libertad ha puesto a Duque en el centro de señalamientos por parte de la opinión pública, sino también su referencia a las propuestas de reformas a la Justicia por parte del CD. 

De cara a la orden judicial contra el expresidente Uribe, su partido habló de la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente, planteamiento ante el que Duque reaccionó asegurando que era más sencillo implementar una reforma por la vía legislativa. 

Incluso 24 horas antes de que se conociera la orden de la Corte, ya Duque destacaba en medios nacionales la "honorabilidad" del expresidente en una suerte de defensa anticipada. 

"Ninguna propuesta se puede descartar, ni siquiera la Constituyente misma se puede descartar, pero sí es importante entender que el proceso de una Constituyente es lento y complejo", indicó el mandatario acerca de la propuesta hecha por el CD. 

En una escenario político como el colombiano, abiertamente polarizado, la analista y docente Consuelo Ahumada concluye que la decisión tomada por la Corte contra Uribe no fue dictada a la ligera y que el proceso apenas empieza con todas las garantías necesarias. 

"No hay una decisión de fondo todavía. Tiene todas las garantías. La actitud de la Corte no es una actitud de venganza ni de revancha, ni mucho menos, como lo quieren decir Uribe y los uribistas, sino tiene que ver con una decisión judicial", indica Ahumada. 

Con 24 meses al mando, Duque se enfrenta ahora al reto de sortear la crisis no solo sanitaria que afronta su país por cuenta de la propagación del brote de Covid-19 que, con 350.000 contagios, lo ubica como uno de los territorios más golpeados por la emergencia a nivel global, sino la profunda división política que polariza cada vez más a la población. 

Con EFE y medios locales

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