Presionado por las calles, el Gobierno libanés dimite en pleno

Archivo: En esta foto publicada por el Gobierno libanés, el primer ministro libanés Hassan Diab, pronuncia un discurso en la Casa de Gobierno en Beirut, Líbano, el 7 de marzo de 2020.
Archivo: En esta foto publicada por el Gobierno libanés, el primer ministro libanés Hassan Diab, pronuncia un discurso en la Casa de Gobierno en Beirut, Líbano, el 7 de marzo de 2020. © AP / Gobierno libanés

El primer ministro libanés, Hassan Diab, anunció la dimisión de su consejo de ministros luego de tres días de manifestaciones en las que se reclamaba un cambio de poder profundo tras la explosión en Beirut, que ha exacerbado la crisis económica y sanitaria en el país.

Anuncios

El primer ministro libanés, Hassan Diab, anunció la dimisión en bloque de su gabinete este 10 de agosto. La noticia se da tras el estallido de protestas antigubernamentales surgidas a raíz de la explosión en el puerto de Beirut del pasado 4 de agosto que mató a 163 personas, dejó heridas a unas 6.000, arrasó con las viviendas de unas 250.000 personas y destruyó varias franjas de la capital mediterránea, agravando meses de crisis política y económica.

En un mensaje televisado a la nación, Diab dijo que "hoy seguimos la voluntad del pueblo en su demanda de responsabilizar a los responsables del desastre que ha estado escondido durante siete años y su deseo de un cambio real".

El líder habló de la lucha contra los "corruptos" y la necesidad de tener un Ejecutivo de "salvación nacional". 

"Los sistemas de corrupción son más grandes que el Estado", dijo el primer ministro dimisionario, cuyo gabinete fue formado en diciembre de 2019, en respuesta a la ola de protestas que estalló en el país en octubre contra el sistema de gobierno acusado de corrupto y sectario.

Diab responsabilizó de la catástrofe a la "clase política" que "lucha con todos los medios sucios (...) Deberían tener vergüenza de sí mismos porque su corrupción dura siete años", afirmó el líder y agregó que la explosión en el puerto se fraguó desde entonces.

El sábado, Diab anunció la convocatoria a elecciones anticipadas, pero muchos ciudadanos no confían ya en un Parlamento al cual achacan hacer leyes para su propio beneficio. La renuncia del Ejecutivo tampoco es suficiente para los manifestantes, quienes aseguran que "todos significa todos" y exigen también la retirada del presidente, Michel Aoun. 

La ira de los libaneses se intensificó desde que el propio Aoun dijo días atrás que las 2.750 toneladas de nitrato de amonio causantes de la explosión masiva habían permanecido almacenadas sin los controles de seguridad adecuados durante años en el puerto de Beirut.

Un grupo de manifestantes durante una protesta tras la explosión el martes en el área del puerto de Beirut, en Beirut, Líbano, el 9 de agosto de 2020.
Un grupo de manifestantes durante una protesta tras la explosión el martes en el área del puerto de Beirut, en Beirut, Líbano, el 9 de agosto de 2020. © Goran Tomasevic / Reuters

Cada vez son más las voces que apuntan hacia la clase dirigente por la responsabilidad de lo ocurrido.

El incidente ha encendido nuevamente la llama de las protestas antigubernamentales que iniciaron en octubre del año pasado y que se habían opacado durante la pandemia del coronavirus.

Este mismo 10 de agosto, el presidente Aoun aceptó la renuncia y pidió al gobierno de Diab, formado en enero con el respaldo del poderoso grupo iraní Hezbolá y sus aliados, que permaneciera como interino hasta que se forme un nuevo gabinete, según Reuters.

"Todo el régimen necesita cambiar. No habrá diferencia si no hay un nuevo gobierno"

Con miles de manifestantes en las calles y algunos lanzando piedras a las puertas del Parlamento, es evidente el enojo contra una élite política a la que acusan de actuar en su propio beneficio y responsabilizan de una aguda crisis económica, arraigada en una corrupción endémica y el despilfarro de las autoridades.

"La economía ya era un desastre y ahora no tengo forma de volver a ganar dinero", dice Eli Abi Hanna, cuya casa y taller de automóviles quedaron destruidos por la explosión. "Era más fácil ganar dinero durante la guerra civil, los políticos y el desastre económico lo han arruinado todo", asegura. 

Un hombre con una mascarilla pasa junto a edificios y vehículos dañados cerca del lugar de la explosión del martes en el área del puerto de Beirut, Líbano, el 5 de agosto de 2020.
Un hombre con una mascarilla pasa junto a edificios y vehículos dañados cerca del lugar de la explosión del martes en el área del puerto de Beirut, Líbano, el 5 de agosto de 2020. © Aziz Taher / Reuters

Para muchos con la renuncia del gabinete no basta. "Todo el régimen necesita cambiar. No habrá diferencia si hay un nuevo gobierno", asegura el ingeniero Joe Haddad. "No funcionará, son las mismas personas. Es una mafia", agrega Antoinette Baaklini, empleada de una compañía de electricidad que ha quedado en ruinas.

La comunidad internacional exige una investigación independiente

El 9 de agosto, una conferencia internacional de donantes organizada por Francia y las Naciones Unidas logró recaudar 298 millones de dólares para el país en medio de esfuerzos para convencer a las naciones del mundo a donar dinero a un Estado en cuyo Gobierno no confían ni sus propios ciudadanos. 

El presidente Francés, Emmanuel Macron, quien lideró la campaña de donaciones, dijo que estas deberían ir acompañadas de una investigación independiente "sobre las causas de la catástrofe. Es una cuestión de confianza", aseguró el mandatario galo. 

Sin embargo, su homólogo libanés no coincidió con Macron. Aoun consideró que "la demanda de una investigación internacional sobre el caso del puerto tiene como objetivo perder el tiempo" y aseguró que "el Poder Judicial debe ser rápido y sin apresurarse confirmar quién es el culpable y quién es inocente".

Vista aérea del daño masivo causado a los silos de grano del puerto de Beirut y el área circundante, el 5 de agosto de 2020.
Vista aérea del daño masivo causado a los silos de grano del puerto de Beirut y el área circundante, el 5 de agosto de 2020. © AFP

La postura del mandatario ha servido para incrementar la desconfianza y sus declaraciones han levantado recelo. Días atrás, Aoun aseguró, después de confirmar que el nitrato de amonio había permanecido en el puerto desde 2013, que la investigación no solamente estudiaría la hipótesis de negligencia si no también la una posible "interferencia extranjera".

Mientras tanto, a una semana de la explosión, los servicios de rescate continúan buscando entre los escombros con la esperanza de encontrar más sobrevivientes y la crisis política, económica y sanitaria se agudiza mientras los libaneses intentan reconstruir sus pérdidas.

Con Reuters y EFE

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24