Incertidumbre en Sudán ante la suspensión de la exportación del maní, su producto estrella

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Jartum (AFP)

La ejecutiva Rimaz Ahmed todavía no da crédito a la repentina decisión del ministro sudanés de Comercio de prohibir la exportación de cacahuetes crudos, a fin de sustituirla por la de productos derivados más lucrativos, una transición para la cual el sector no está preparado.

"Fue un shock porque no nos avisaron. De la noche a la mañana perdimos importantes mercados. Inmediatamente la India nos reemplazó", dice. Los dos principales clientes de Sudán son China e Indonesia.

Quinto productor mundial de maní, con un 14% de la parte del mercado, según Naciones Unidas, Sudán prohibió desde el 1 de abril la exportación de este fruto seco que es el orgullo del país.

Tanto el maní como la goma arábiga son productos estrella en Sudán, y está tan vinculado al país que "cacahuete" en árabe se dice "sudani".

- Golpe duro -

La interrupción de ventas al extranjero del fruto ha sido un golpe duro para los sudaneses, que apenas están dejando atrás 30 años de dictadura con Omar al Bashir -derrocado en la primavera de 2019 por la presión de la calle- y las sanciones internacionales.

"Es como si Francia prohibiera de un día para otro la exportación del vino o como si Italia dejara de vender al extranjero sus espaguetis", lamenta Ahmed.

En 2019, se produjeron 1,5 millones de toneladas de maní en Sudán y su exportación reportó 205,7 millones de dólares (175 millones de euros), según el Banco Central sudanés.

El ministro sudanés de Comercio y de Industria, Madani Abbas Madani, justificó en un decreto el fin de las exportaciones con el deseo de "maximizar el valor mercantil de los cacahuetes y el valor añadido de los productos sudaneses, habida cuenta de los cambios climáticos".

Más que exportar únicamente cacahuetes crudos, Madani quiere desarrollar la producción de productos derivados, como el aceite o la mantequilla de cacahuete, cosméticos y detergentes.

- "Ni máquinas ni conocimientos" -

Pero los profesionales tienen dudas sobre si la decisión está bien fundada, y también sobre si todo el gobierno está de acuerdo en ella.

Frente a las críticas, Madani Abbas Madani aseguró que se trataba de una "decisión que se inscribía en el marco de la política gubernamental".

"Estamos de acuerdo en el principio. Esto puede ser bueno para el país pero no estamos en absoluto preparados, no tenemos ni las máquinas ni los conocimientos. Esto llevará tiempo y, mientras tanto, hemos perdido a nuestros mayores clientes", lamenta Ahmed.

"Con su decisión, Sudán se ha disparado en el pie. Mientras que habría que reducir el déficit de la balanza comercial, el ministro tomó una decisión que lo aumenta", critica Izzeldin Malik, que dirige la empresa de exportación Rubicon.

La balanza comercial de Sudán presentaba un déficit de 4.700 millones de dólares en 2018.

La suspensión de las exportaciones también podría tener consecuencias muy negativas para los agricultores, aunque todavía hay muchos que no tienen conocimiento de la nueva reglamentación.

"No he oído nada sobre la exportación. no sé si mis compradores venden mi producción localmente o si la exportan", explica Jair Daud, que vive en Ardashiva, un pueblo situado a 70 km al sur de Jartum.

Vestido con una galabiya blanca, este agricultor, de 31 años, cava en torno a sus plantas de cacahuete para retirar hojas y facilitar el riego.

"He plantado 30 feddanes [12,6 hectáreas] de cacahuetes, si los precios aumentan, el año que viene plantaré 10 feddanes más, si no, me enfocaré en las [ocras], el algodón o el sorgo".