Después de la tormenta, Italia ahora es modelo de control del virus en Europa

Un turista se refresca con el agua en la Piazza di Spagna, en Roma, Italia, el 12 de agosto de 2020.
Un turista se refresca con el agua en la Piazza di Spagna, en Roma, Italia, el 12 de agosto de 2020. © EFE

De epicentro de muerte por el Covid-19 en marzo pasado a ejemplo de la contención del virus. Esta, en las últimas semanas, ha sido la trayectoria de Italia, país que en la actualidad exhibe unas de las cifras más bajas de contagiados en todo el continente.

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Datos recogidos por el Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades señalan que, al 12 de agosto, la incidencia acumulada de contagios en la población italiana (el número de casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días) es de 7,9, una cifra inferior a la gran mayoría de los países de la Unión Europea (UE). 

En concreto, según esta fuente, el dato italiano es mejor que el de Francia (30,4), Alemania (14,0), Reino Unido (18,2), Grecia (15,5) y Croacia (20,0) —dos países, estos últimos, que en un primer momento parecían haber controlado el virus—, y hasta 10 veces más bajo que el de España (98,0), Luxemburgo (141,2) y Rumanía (86,1), que son ahora las peores situaciones del club europeo. 

Cifras mejores que las de Italia solo las tienen Finlandia (4,0), Hungría (2,9), Letonia (4,3) y Liechtenstein (5,2).

Pese a un ligero repunte en los últimos días, puesto que el país llegó a tener a comienzos de agosto una incidencia acumulativa de 5, la tendencia positiva ha permanecido estable en las últimas semanas. Al 12 de agosto, el número de casos activos es de 13.791 (de los cuales solo 49 están en terapia intensiva), lo que mantiene a los hospitales de todo el territorio italiano lejos de situaciones de saturación.

Una circunstancia que remite también a que la mayoría de casos actuales “son de menor importancia clínica, puesto que pocos requieren de hospitalización y la edad promedio de los contagiados ha bajado hasta los 40 años (era 64 en marzo)”, dice Giorgio Palú, prestigioso virólogo de la Universidad de Padua y unos de los asesores de de Véneto, una de las regiones que en la pasada primavera fue duramente golpeada por la pandemia. 

Archivo: El anestesiólogo italiano Marino De Rosa atiende a un paciente en la UCI de la unidad Covid-19 en el hospital San Filippo Neri, en Roma, Italia, el 29 de abril de 2020.
Archivo: El anestesiólogo italiano Marino De Rosa atiende a un paciente en la UCI de la unidad Covid-19 en el hospital San Filippo Neri, en Roma, Italia, el 29 de abril de 2020. © AFP

De hecho, en la actualidad, “solo cinco de cada 1.000 individuos terminan en las terapias intensivas y corren el riesgo de morir, si tienen más de 75 años”, añade Palú.   

Además de ello, gran parte de los rebrotes "no han superado el centenar de personas", según explicaba recientemente a esta periodista Giuseppe Ruocco, secretario general del Ministerio de Sanidad de Italia.

Prudencia italiana mientras los países vecinos sufren nuevos brotes

¿Cómo lo lograron? Hasta la fecha, la comunidad científica y las autoridades italianas han sido muy prudentes a la hora de explicar el secreto de este éxito y también en dar dilucidaciones sobre si se trata de una situación temporal o una tendencia establecida, en momentos en los que los países vecinos parecen estar sufriendo una segunda ola.

Algunos han apuntado a que el confinamiento italiano ha sido muy rígido y largo, así como el uso de las mascarillas tras la desescalada, que ha sido extendido y normalizado entre la población. Dicho esto, otra explicación que en las últimas semanas ha sido ventilada por parte de algunas fuentes, ha sido que las restricciones al ocio nocturno impuestas por el Gobierno nacional serían un factor significativo.

Lo cierto es que estas limitaciones fueron ya parcialmente levantadas en los últimos dos meses por parte de numerosas administraciones regionales, que son las que controlan este sector y, en los últimos días, la prensa italiana ha publicado numerosas imágenes de jóvenes abultados en discotecas ubicadas en distintas partes del país. 

Tanto así que tan solo esta semana la administración de la isla de Cerdeña (centro) decidió permitir la apertura solo de los espacios al aire libre de las discotecas, con un aforo limitado, luego de que detectaran 16 casos de jóvenes que habían ido a una fiesta en la localidad de Carloforte.

Continúa el estado de emergencia y la asesoría permanente de un comité científico 

Por otra parte, lo que sí ha seguido en vigor desde el 31 de enero, cuando por primera vez se impuso, es el estado de emergencia; un régimen que autoriza al Gobierno italiano a promover medidas sin la autorización del Parlamento, lo que reduce los tiempos de actuación de estas iniciativas. 

De hecho, esta condición, que le permite al Gobierno de revisar más rápidamente sus medidas —también basados en las indicaciones dadas por un comité científico creado ‘ad hoc’ que asesora al Ejecutivo—, que caducaba el pasado 31 de julio pero que a finales de ese mes fue prorrogado hasta el 15 de octubre.

Otro punto es que Italia ha sido bastante restrictiva en abrir sus fronteras. En la actualidad, el país mantiene una “lista roja” de países considerados de alto riesgo, que incluye Chile, Brasil, Panamá, Perú, República Dominicana, Armenia, Bosnia, Serbia, Montenegro y Kosovo. Aquellos que hayan estado en alguno de estos Estados en los últimos 14 días no pueden entrar a Italia.  

Archivo: Un par de viajeros camina a las afueras del Aeropuerto de Roma-Fiumicino, al tiempo que decenas de personas protestan por mejores condiciones laborales, tras la crisis del Covid-19 en este país. En Roma, Italia, el 8 de julio de 2020.
Archivo: Un par de viajeros camina a las afueras del Aeropuerto de Roma-Fiumicino, al tiempo que decenas de personas protestan por mejores condiciones laborales, tras la crisis del Covid-19 en este país. En Roma, Italia, el 8 de julio de 2020. © Reuters/Remo Casilli

Desde finales de julio también se exige que las personas que hayan estado en Bulgaria y Rumanía hagan una cuarentena de 14 días. El confinamiento se mantiene también para los países que no son parte de la Unión Europea y que no pertenecen al espacio Schengen. Además, todos los que han estado en otro Estado y tienen derecho a regresar, están obligados a firmar un documento que certifica su lugar de origen y su estado de salud.

Más aún, a causa de los fuertes rebrotes en países como España, Croacia, Malta y Grecia, algunas autoridades regionales —entre ellas, las de Apulia, Emilia-Romaña, Campania y Sicilia— también han anunciado tests rápidos para detectar en los aeropuertos, puertos y fronteras terrestres, a posibles infectados que regresan de países con altas tasas de contagio.

El rastreo de contagios, fundamental en la lucha contra el virus

En total, el número de rastreadores suman 1 funcionario por cada 10.000 habitantes, algo que permite que el rastreo se desarrolle en un plazo medio de entre 24 y 48 horas, según una aproximación de las autoridades.

De hecho, según un estudio del Instituto Superior de la Sanidad (ISS) sobre una muestra de 2.746 individuos infectados y detectados entre el 6 y 19 de julio, Italia identificó los casos porque la persona tenía síntomas (29%) fue contactada por un rastreador (24%), o porque se hizo la prueba de manera voluntaria por ser grupo de riesgo, por motivos personales o de trabajo (43%).

Un trabajador de la salud italiano hace una prueba de Covid-19 a un migrante rescatado en el Mediterráneo a bordo del 'Ocean Viking' el 5 de julio de 2020.
Un trabajador de la salud italiano hace una prueba de Covid-19 a un migrante rescatado en el Mediterráneo a bordo del 'Ocean Viking' el 5 de julio de 2020. © Shahzad Abdul / AFP

El esfuerzo del sistema sanitario italiano está siendo mayúsculo. En total, hasta el miércoles 12 de agosto, el número de casos testados supera los 4,3 millones y 223.000 infectados habían sido identificados a partir de un sospechoso de Covid-19, según cifras del Ministerio de Salud, con base a datos enviados por las regiones.

Por el contrario y a diferencia de países como España, Italia no exige que se lleve la mascarilla en lugares abiertos si se puede mantener el distanciamiento social. En cambio, su uso continúa obligatorio en lugares cerrados.  

Pero también hay quienes dudan de si Italia lo está haciendo realmente bien. Por ejemplo, Andrea Crisanti, un virólogo que ha ganado fama en el país durante la pandemia, ha levantado la sospecha de que tal vez no se esté buscando a los infectados en los lugares correctos. 

No todos coinciden. Por ejemplo, Massimo Clementi, de la Universidad San Raffaele de Milán, subrayó que es un hecho que la carga viral de virus que circula ahora en Italia es “muy baja” y hay “muchos” asintomáticos.

El Gobierno italiano ha dejado claro que continuará tomando medidas restrictivas si lo considera importante y las circunstancias lo justifican. 

Tanto que este mismo miércoles el ministro de Salud de Italia, Roberto Speranza, anunció la propuesta de introducir tests rápidos para aquellos que regresan de viajes en España, Grecia, Malta y Croacia. Una decisión que ha sido justificada para mantener los buenos datos italianos.  

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