Confluyen en Minsk la 'Marcha por la Libertad' y una manifestación oficialista

Simpatizantes de la oposición bielorrusa participan en un mitin contra el poder en el centro de Minsk el 16 de agosto de 2020.
Simpatizantes de la oposición bielorrusa participan en un mitin contra el poder en el centro de Minsk el 16 de agosto de 2020. © Sergei Gapon / AFP

Cientos de opositores se reunieron en Minsk en la llamada 'Marcha por la Libertad' realizada durante la octava jornada de protestas tras las elecciones del 9 de agosto, que le dieron la victoria al presidente Alexander Lukashenko, quien convocó en la misma jornada una manifestación oficialista.

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Ocho días después de las elecciones en Belarús, tuvieron lugar en Minsk dos manifestaciones simultáneas. Una en la que miles de asistentes le gritaron "¡Vete!" al presidente Alexander Lukashenko en el mayor acto de protesta registrado en los 26 años que lleva en el poder, y otra, oficialista, convocada por el propio mandatario. 

La 'Marcha por la libertad', reunió en la Avenida Independencia en la capital a cientos de manifestantes vestidos de blanco, color que ha pasado a simbolizar el movimiento opositor. Los presentes cargaron pancartas con lemas como "Estamos contra a violencia" o "Lukashenko debe responder por la tortura y los muertos". 

Las protestas contra el mandatario estallaron al término de las elecciones presidenciales del 9 de agosto, cuando se dio a conocer un sondeo a pie de urna según el cual el presidente bielorruso había sido reelegido con cerca del 80% de los votos.

Los resultados, que luego recibieron la confirmación de la Comisión Electoral Central, fueron rechazados y denunciados como fraudulentos por la oposición. Sus simpatizantes salieron desde esa noche a protestar en 33 ciudades y localidades del país y, desde entonces, las manifestaciones no han cesado.

Las personas que fueron detenidas durante las recientes protestas de la oposición contra los resultados de las elecciones presidenciales reciben tratamiento médico después de ser liberadas de un centro de detención en Minsk, Bielorrusia , el 14 de agosto de 2020.
Las personas que fueron detenidas durante las recientes protestas de la oposición contra los resultados de las elecciones presidenciales reciben tratamiento médico después de ser liberadas de un centro de detención en Minsk, Bielorrusia , el 14 de agosto de 2020. © Stringer / Reuters

A lo largo de la semana, al menos dos personas murieron, casi tres centenares sufrieron heridas y cerca de 7.000 han sido detenidas en medio de la represión policial que ha marcado el desarrollo de las manifestaciones.

La concentración convocada por Lukashenko, tildada de obligatoria

La 'Marcha por la Libertad' coincidió con una manifestación convocada por Lukashenko. El encuentro oficialista congregó a miles de personas, aunque según indican algunos medios de comunicación opositores, muchas fueron llevadas en autobuses desde distintos puntos de la ciudad por parte de la Administración. 

"Queridos amigos, los he llamado no para que me defiendan, aunque también. Han venido para que, por primera vez en un cuarto de siglo, defendamos nuestro país, nuestras familias, nuestras esposas y hermanas, nuestros hijos", dijo Lukashenko a los presentes. 

A los señalamientos realizados por los medios se suma el del portal digital local 'tut.by', que aseguró que había recibido múltiples denuncias de funcionarios del Estado que aseguraron haber sido amenazados con ser despedidos si no asistían a la manifestación convocada por Lukashenko.

Lukashenko recurre a Rusia por segunda vez 

A medida que se prolongan e intensifican las protestas en su contra, Lukashenko ha buscado ayuda en el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien ha llamado dos veces en menos de un día.

Este 16 de agosto, Putin expresó su disposición de "prestar la ayuda necesaria para resolver los problemas" y ofreció hacerlo, de ser necesario, a través del Tratado de Seguridad Colectiva. El acercamiento ocurre después de que Lukashenko llevara semanas acusando a Rusia de intentar instigar malestar en su país. 

Sin embargo, la aproximación entre ambos líderes, tensiona aún más la situación en Europa del este en un momento en el que Polonia ha pedido a la Unión Europea que intensifique las sanciones contra Belarús y en el que la principal líder opositora se encuentra exiliada en Lituania. 

Este domingo, Belarús anunció que llevará a cabo un entrenamiento militar en las áreas colindantes con ambas naciones, después de que Minsk acusara a la OTAN de concentrarse en la frontera con su país cuando entre el 4 y el 12 de agosto Lituania realizó maniobras en esa zona.

Lituania, por su parte, asegura que la crisis en Belarús es puramente política y señala que cualquier acusación "sobre la interferencia de países extranjeros o sobre las amenazas que plantean es un intento de echar la culpa y justificar sus propias acciones", dijo el ministro de Defensa, Raimundas Karoblis.

Entre tanto, la ministra de Relaciones Exteriores lituania, Linas Linkevicius, dijo que la declaración de Lukashenko sobre un fortalecimiento militar "es una mentira" y está destinada a crear una excusa para pedir ayuda a Rusia. La injerencia rusa "arruinaría completamente la independencia del país, lamentable", aseguró. 

Con EFE, AFP y Reuters 

 

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