El patrimonio nacional del Líbano, en peligro por la explosión

Residentes de Beirut recorren un barrio céntrico devastado por la explosión del puerto el 4 de agosto de 2020.
Residentes de Beirut recorren un barrio céntrico devastado por la explosión del puerto el 4 de agosto de 2020. AFP/Archivos

Cientos de inmuebles históricos afectados y decenas en riesgo de derrumbe en el centro de Beirut se han convirtiendo en blanco fácil de la especulación inmobiliaria. 

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La explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio, almacenadas en el puerto de Beirut, acabó con la vida de cerca de 180 personas y dejó heridas a otras 6.000. Además, la onda expansiva destrozó unos 8.000 inmuebles, dejando a más de 300.000 personas sin hogar. La zona del centro de Beirut que comprende las áreas de Gemmayzeh, Mar Mikhael y Achrafieh, tiene la mayor concentración de edificaciones históricas. Las autoridades libanesas han contabilizado un total de 640 estructuras con valor patrimonial dañadas allí, de las cuales 60 corren el riesgo de derrumbarse. 

Ahora, a los activistas y expertos urbanos les preocupa que gran parte de la arquitectura histórica, que ya está desapareciendo de Beirut, se pierda debido a una ola de demoliciones que podrían derribar edificios demasiado dañados o demasiado costosos de reparar. 

"Nuestra mayor preocupación es que se haga rápida la rehabilitación de los edificios históricos dañados para que no vuelva a repetirse lo que hizo Solideire después de la guerra civil", señaló a France 24 Latino Fadlallah Dagher, arquitecto y restaurador, pero también víctima de la explosión, pues su vivienda de más de 200 años es una de las afectadas. 

Esta imagen muestra una vista del puerto de Beirut tras la enorme explosión química que desfiguró la capital libanesa, el 14 de agosto de 2020.
Esta imagen muestra una vista del puerto de Beirut tras la enorme explosión química que desfiguró la capital libanesa, el 14 de agosto de 2020. - AFP

Después de la guerra civil (1975-1990), el entonces primer ministro libanés, Rafic Hariri, creó Solidere, una empresa público-privada que se apropió del terreno, con el objetivo de incentivar la inversión en el centro devastado. Sin embargo, los inversionistas no tenían interés en restaurar los edificios históricos y compraron a los propietarios desesperados sus viviendas devastadas para demolerlas y construir edificios de lujo y tiendas de alta gama para los árabes del Golfo, que venían de turismo o negocio al Líbano.

En lugar de un renacimiento del centro, el distrito se convirtió, para muchos, en un símbolo de los males de la posguerra, es decir un ejemplo de cómo la corrupción y la administración incompetente llevaron a endeudar al país por estas inversiones millonarias en edificios de lujo que, al día de hoy, siguen estando vacíos. 

El temor a que la explosión se lleve también el patrimonio nacional del Líbano, por la mala gestión de las autoridades competentes, ha llevado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha hacer un llamado a las principales organizaciones culturales de Líbano y a la comunidad internacional a movilizarse para salvaguardar los edificios históricos de Beirut. 

Las autoridades libanesas insisten en que lucharán para impedir que se pierdan las casas patrimoniales y, desde el Ministerio de Cultura, no se ha prohibido demoler ningún edificio previo a su autorización. La pregunta que surge ahora es cuán eficaz será el decreto gubernamental, teniendo en cuanta que el Ejecutivo libanés dimitió en bloque el 10 de agosto por las protestas masivas por la indignación de los libaneses por la negligencia a la hora de gestionar la seguridad del puerto y haber permitido el almacenamiento de este fertilizante altamente explosivo cerca del centro. 

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