Indígenas de Brasil mantienen corte de ruta amazónica pese a orden judicial

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Novo Progresso (Brasil) (AFP)

Decenas de indígenas kayapó mekragnoti mantienen este martes el bloqueo de una importante carretera amazónica del estado brasileño de Pará, negándose a acatar una orden judicial de levantar las barricadas.

"No vamos a abrir", dijo a la AFP un portavoz de los indígenas en el punto donde la BR-163, a la altura del municipio de Novo Progresso, permanece bloqueada desde el lunes por la mañana, provocando una fila de camiones de por lo menos 10 kilómetros, con cargas sobre todo de soja y maíz.

Armados con palos, flechas y machetes, los indígenas exigen más ayudas contra el coronavirus y mayores compensaciones por los daños ambientales causados por la carretera, construida en los años 70 durante la dictadura militar (1964-1985) y terminada de asfaltar este año. También reclaman el fin de la deforestación y de la minería ilegal en sus reservas.

El lunes por la noche, una juez federal ordenó a los indígenas desbloquear el tráfico alegando los "trastornos" provocados a la "economía regional" y a los "usuarios de la carretera", principal vía de distribución de las cosechas del centro-oeste de Brasil hasta los puertos fluviales de la Amazonía para su exportación.

La magistrada, Sandra Maria Correia da Silva, instó a la policía vial (PRF) a ejecutar el fallo, sin que hasta el momento se registren incidentes.

El abogado del Instituto Kabú, que representa a los kayapó mekragnoti, dijo a la AFP que los indígenas no han sido notificados de la decisión judicial y que seguirán con el corte hasta que las autoridades brasileñas acepten negociar.

Los kayapó mekragnoti, un subgrupo de la etnia kayapó (de la que forma parte el anciano cacique Raoni Metuktire, ícono de la lucha por la conservación de la Amazonía), habitan las reservas de Baú y Menkragnoti, que juntas ocupan 6,5 millones de hectáreas, una superficie un poco mayor que la de un país como Croacia.

De los 1.600 habitantes de las doce aldeas de las dos reservas, cuatro han muerto por el virus y hay unos 400 infectados, según datos de la ONG Kabú. Los primeros contagios se dieron por el contacto de indígenas con poblaciones urbanas y por la presencia de mineros ilegales en sus reservas.

Los indígenas son un blanco perfecto del coronavirus por sus precarias defensas inmunitarias y la desatención estatal histórica de que son objeto.

Un total de 618 indígenas han fallecido y 21.000 ha sido contagiados por el coronavirus en Brasil, según la Articulación de Pueblos indígenas de Brasil (APIB), que acusa al gobierno de Jair Bolsonaro de omisión frente a la pandemia.

Brasil, un país de 212 millones de habitantes (900.000 de ellos pertenecientes a los pueblos originarios), es el segundo país más afectado por la pandemia, con más de 108.000 muertos.