Renuncia el presidente de Mali tras amotinamiento militar en su contra

Los soldados malienses se celebran cuando llegan a la plaza de la Independencia en Bamako el 18 de agosto de 2020.
Los soldados malienses se celebran cuando llegan a la plaza de la Independencia en Bamako el 18 de agosto de 2020. © Malik Konate / AFP

La noticia ocurre horas después de que el presidente Ibrahim Boubacar Keïta, el primer ministro Boubou Cisse y otros funcionarios del Gobierno fueran detenidos por militares amotinados en la base del ejército de Kati, a las afueras de la capital, Bamako. La Unión Africana y Francia rechazaron el intento de golpe de Estado y llamaron al diálogo.

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Ibrahim Boubacar Keïta dimite de la Presidencia y anuncia que disolverá el Parlamento, luego de más de dos meses de protestas en los que la oposición pedía estas acciones. Pero no fueron las manifestaciones el punto de quiebre, sino el amotinamiento en la guarnición militar de Kati, en la capital Bamako.

“Si hoy, ciertos elementos de nuestras fuerzas armadas quieren que esto termine con su intervención, ¿realmente tengo otra opción?”, afirmó Keïta en un breve discurso emitido en la televisión estatal maliense. El líder añadió que no quiere que "se derrame sangre" por mantenerse en el poder.

El pronunciamiento ocurre el mismo día en el que tanques militares llegaron a la capital maliense y rodearon la residencia privada del presidente Keïta, quien ha gobernado el país desde 2013 tras un golpe de Estado en 2012. El líder se encontraba junto al primer ministro Boubou Cisse.

Los uniformados tomaron elementos de la armería del cuartel y luego detuvieron a los altos oficiales. "Se están realizando arrestos de funcionarios. Es una confusión total", dijo a la agencia de noticias AP un funcionario del Ministerio de Seguridad Interna de Mali, quien habló bajo condición de anonimato. 

El primer ministro Boubou Cisse instó a los soldados a deponer las armas y pensar en los intereses de la nación. “No hay problema cuya solución no se pueda encontrar a través del diálogo”, dijo Cissse en un comunicado antes de ser detenido.

Los trabajadores del Gobierno abandonaron sus oficinas cuando hombres armados comenzaron a detener a los funcionarios, incluido el ministro de Finanzas del país, Abdoulaye Daffe, de acuerdo con la información de los testigos. 

En esta foto de archivo tomada el 10 de agosto de 2018, el presidente en ejercicio de Malí, Ibrahim Boubacar Keita.
En esta foto de archivo tomada el 10 de agosto de 2018, el presidente en ejercicio de Malí, Ibrahim Boubacar Keita. © Michele Cattani / AFP

Los manifestantes antigubernamentales vitorearon las acciones de los soldados y algunos prendieron fuego a un edificio que pertenece al ministro de Justicia. 

La hipótesis sobre un posible golpe de Estado está en el aire en medio de la profunda crisis política que atraviesa el país. Múltiples sectores opositores al presidente Keïta han liderado protestas masivas desde junio pidiendo su renuncia por considerar que su gestión ha fracasado en términos de seguridad y lucha contra la corrupción, y al dudar de las elecciones legislativas de marzo a las que la oposición considera fraudulentas. 

Y es que el 30 de abril de este año, la Corte Constitucional anuló los resultados provisionales y le dio curules a diferentes políticos aliados del gobierno que habían perdido las elecciones. Incluso, uno de los parlamentarios restituidos fue Moussa Timbiné, miembro del partido oficialista Rally for Mali y quien luego fue elegido como el nuevo presidente del parlamento. Este tipo de acciones son las que rechazan la oposición y por las que pedían la disolución del Parlamento, algo a lo que cedió Keïta este martes.

La presión política en contra del Gobierno y de sus aliados en el Legislativo no cesó a pesar de que la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO) medió la situación y convocó una cumbre el 27 de julio para proponer una solución. Sus recomendaciones no tuvieron el respaldo de los opositores y no ayudaron a reducir la inestabilidad, pues las opciones propuestas no incluían la salida del presidente.

El llamado internacional al respeto del orden constitucional

Antes de que se conociera la renuncia de Keïta, diferentes estamentos se pronunciaron en contra del amotinamiento. La CEDEAO intentó presionar políticamente y se opuso a las acciones militares a través de tres recursos: los países miembro de la Comisión y vecinos de Mali cerraron sus fronteras con este territorio. Además, las 15 naciones suspendieron las ayudas financieras a Mali y su participación en los organismos políticos africanos.

Adicionalmente, el Palacio del Elíseo indicó que el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó este martes el aparente motín y dijo que ya había hablado con su homólogo Ibrahim Boubacar Keïta y con varios líderes de la región. 

"Francia reafirma con fuerza su pleno compromiso con la soberanía y la democracia maliense", subrayó Macron antes de que el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, publicara un mensaje al respecto.

El jefe de Estado francés transmitió a sus interlocutores su apoyo a los esfuerzos de mediación de la Comunidad de Estados de África del Oeste, que ha condenado el supuesto golpe y ha invitado a los militares a volver a sus cuarteles "sin dilación".

De igual manera, miembros de la Unión Africana expresaron su apoyo a Keïta e hicieron un llamado a respetar el orden constitucional en el país.

"Condeno enérgicamente el arresto del presidente Ibrahim Boubacar Keïta, el primer ministro y otros miembros del gobierno de Mali y pido su liberación inmediata", dijo este martes Moussa Faki Mahamat, miembro de la Comisión de la Unión Africana.

La oficina del Secretario General de la ONU también se pronunció en contra del arresto de Keïta y, a través del vocero Stephane Dujarric, el organismo hizo un llamado para la "restauración inmediata del orden constitucional y el imperio de la ley".

Mali arrastra una crisis política, económica y de seguridad 

La tensión política ha estado latente en el país desde que Keïta ganó la reelección en agosto de 2018 en un proceso que según la oposición estuvo marcado por irregularidades. Luego, en marzo pasado, el Gobierno siguió adelante con las elecciones legislativas.

La situación para los comicios se dio en medio de la pandemia de coronavirus y tras el aumento de ataques yihadistas y el secuestro por hombres armados aún no identificados del principal líder de la oposición, Soumaila Cisse, de quien no se ha sabido nada desde su desaparición forzada. 

Partidarios del Imam Mahmoud Dicko y otros partidos políticos de oposición asisten a una protesta masiva exigiendo la renuncia del presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, en Bamako, Mali, el 11 de agosto de 2020.
Partidarios del Imam Mahmoud Dicko y otros partidos políticos de oposición asisten a una protesta masiva exigiendo la renuncia del presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, en Bamako, Mali, el 11 de agosto de 2020. © Rey Byhre / Reuters

Estas irregularidades políticas se suman además a una situación de inestabilidad creciente desde 2012, cuando rebeldes yihadistas se apoderaron de una gran extensión del norte del país. Los ataques de estos grupos armados se han incrementado como forma de presión para ganar terreno hacia el centro de la nación. 

Los oponentes de Keïta lo acusan de no haber sido capaz de dar estabilidad y seguridad al país ante los crecientes ataques y lo señalan de concentrar el poder entre sus allegados y de fomentar una corrupción institucionalizada en el nepotismo. 

Por si fuera poco, la economía, dependiente del oro y del algodón, que se había visto afectada por la inseguridad y la inestabilidad política en el país, se ha debilitado aún más con el impacto de la crisis sanitaria del nuevo coronavirus. Ahora la incógnita es quién liderará al país en estas condiciones. 

Con Reuters, EFE y AP

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