Cuarentena para viajeros, medida fuente de tensiones en Europa

Alemania, Reino Unido, Noruega y Austria han impuesto medidas de cuarentena a algunos viajeros de la UE.
Alemania, Reino Unido, Noruega y Austria han impuesto medidas de cuarentena a algunos viajeros de la UE. © Eleonore Sens / AFP

Mientras la epidemia de Covid-19 repunta de nuevo en Europa, cada vez más países imponen una cuarentena a los viajeros que regresan de destinos considerados en riesgo en el seno de la Unión Europea. Una medida preventiva impopular que genera tensiones.

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Zonas rojas que no cesan de extenderse. Ahora que Europa se enfrenta a un resurgimiento de la epidemia de Covid-19, varios países decidieron volver a imponer medidas de cuarentena en el seno de la Unión Europea.

De esta manera, desde el 15 de agosto, todos los viajeros provenientes de Francia que quieran ingresar al Reino Unido son llamados a permanecer en su residencia por un periodo de 14 días. 

Alemania siguió el ejemplo de los británicos al añadir a España a su lista de zonas en riesgo. Desde hace poco, Noruega, Austria o incluso Bélgica también le imponen cuarentenas a los viajeros que desembarcan de ciertos países europeos.

Poco a poco, un control draconiano en las fronteras parece imponerse en Europa como una medida indispensable. Sin embargo, se mantiene un debate en cuanto a la eficacia real de ese tipo de cuarentenas y sobre la complejidad logística que generan.

¿Una medida sanitaria eficaz?

Al igual que las pruebas de detección o el uso de mascarilla, la cuarentena hace parte de las medidas preventivas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para frenar la pandemia de Covid-19.

Según la OMS, su rol es doble pues permite “evitar la introducción de la enfermedad en nuevas regiones” y también “reducir la transmisión interhumana en las regiones donde el Covid-19 ya circula”.

Mientras el virus causa estragos de manera activa en la mayor parte de los países europeos, los poderes públicos le apuntan ampliamente a esta medida para contener la ola epidémica. 

Un equipo clínico se prepara para tomar pruebas de PCR por Covid-19 a diferentes personas en Azpeitia, en el País Vasco, España, el 17 de agosto de 2020.
Un equipo clínico se prepara para tomar pruebas de PCR por Covid-19 a diferentes personas en Azpeitia, en el País Vasco, España, el 17 de agosto de 2020. © Vincent West / Reuters

“Existen dos modos de transmisión del coronavirus, respiratorio y por contacto. El aislamiento reduce fuertemente los riesgos y es entonces innegablemente eficaz”, afirma Marc Gastellu-Etchegorry, médico epidemiólogo del Epicentro Médicos Sin Fronteras, entrevistado por France 24. “Sin embargo, las medidas de cuarentena son aplicadas en correlación con otras medidas preventivas, como las reglas de distanciamiento social y el uso de la mascarilla y actualmente existen pocos elementos de prueba que permitan evaluar su eficacia individual”, agrega.

Un punto de vista compartido por Jan-Cédric Hansen, médico miembro de la Sociedad Francesa de Medicina de Catástrofe: “Si tomamos el ejemplo de la gripa, vacunar de manera masiva a la población no evita los casos de gripa individuales. Pero permite evitar una oleada de la epidemia. Ocurre lo mismo con las cuarentenas; utilizadas de manera acertada tienen un efecto innegable en la situación epidémica global”. 

Una medida impopular que genera problemas logísticos

La cuarentena es entonces una herramienta eficaz de lucha contra el Covid-19. Eso no evita que su aplicación pueda ser extremadamente restrictiva. La mayor parte de los países no se ocupan de los viajeros y simplemente les imponen un auto-aislamiento durante un período de 14 días en el lugar donde tienen previsto alojarse.

Es el caso para los viajeros que llegan de zonas consideradas en riesgo por el Reino Unido, quienes deben proporcionar informaciones en cuanto a su lugar de residencia y respetar la cuarentena bajo pena de multas que pueden ser hasta de 3.500 euros. Durante 14 días, estos viajeros no tienen derecho de recibir amigos, familia ni de hacer compras, salvo en casos de extrema necesidad. 

Se trata entonces de una medida extremadamente restrictiva, a menudo mal vista por la población. Sin embargo, este aspecto representa un freno mayor para su eficacia, según Jan-Cédric Hansen. “La experiencia muestra que en términos de medidas sanitarias, la aceptación es mucho más importante que el miedo a las sanciones. Si se quiere que sea eficaz, es necesario explicar la complejidad de la situación al conjunto de la población. Un gran esfuerzo de pedagogía es esencial”.

Una pedagogía que parece haber faltado durante el anuncio de la cuarentena obligatoria hecho por el Gobierno británico el 13 de agosto y que provocó un amplio número de regresos precipitados hacia el Reino Unido, a pesar de las advertencias. 

¿Instrumentalización política?

¿Por qué el Reino Unido le impone medidas tan restrictivas a Francia, un país menos afectado por la epidemia de Covid-19? “Se podría considerar que la decisión británica está basada en un cálculo estadístico”, sugiere Marc Gastellu-Etchegorry. “Inglaterra impondría una cuarentena porque anticipa una oleada de casos en Francia. Pero en realidad, el efecto de esta cuarentena frente a un país así de afectado es mínimo. Parece evidente que no está motivada por razones sanitarias”, concluye.

Una decisión que ocurre mientras el primer ministro británico, Boris Johnson, enfrenta acusaciones por negligencia en la gestión de la crisis sanitaria. 

En cualquier caso, herida en lo más vivo, Francia, a través de la voz de su secretario de Estado encargado de las Relaciones europeas, Clément Beaune, afirmó lamentar esta decisión que “causará una medida recíproca”.

Transeúntes llevan máscaras protectoras mientras hacen cola en una heladería el 22 de mayo de 2020 en Estrasburgo, este de Francia.
Transeúntes llevan máscaras protectoras mientras hacen cola en una heladería el 22 de mayo de 2020 en Estrasburgo, este de Francia. © AFP / Frederick Florin

Para Jan-Cédric Hansen, el ejemplo franco-británico es sintomático de la mala gestión de la cuarentena a nivel europeo: “Los Estados imponen cuarentenas entre países con repercusiones extremadamente fuertes para los ciudadanos. Sin embargo, esta medida sería mucho más eficaz si se estableciera sobre los flujos de bienes y de personas en el seno de la UE y no en las fronteras nacionales. No es lógico que después de haber visitado un pequeño pueblo español, donde la población circula poco, se esté en cuarentena en Alemania, mientras el riesgo es mucho mayor en un trayecto como París-Berlín. Las cuarentenas sistemáticas como las que están imponiendo actualmente los gobiernos son demasiado pesadas e incomprensibles para las poblaciones”. 

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés 

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