Líderes de África Occidental llegan a Mali mientras aumenta la presión tras el golpe de Estado

El ex presidente nigeriano Goodluck Jonathan a su llegada al aeropuerto internacional de Bamako, Malí, el 22 de agosto de 2020.
El ex presidente nigeriano Goodluck Jonathan a su llegada al aeropuerto internacional de Bamako, Malí, el 22 de agosto de 2020. © EFE/H.Diakite

Los líderes de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, CEDEAO, llegaron a Mali este sábado 22 de agosto para tratar de presionar por un rápido retorno al Gobierno civil después del golpe militar. Sin embargo, la inestabilidad en la nación africana se hace sentir entre las celebraciones por el derrocamiento del presidente Keïta, que contrastan con una explosión, este sábado, que mató a cuatro soldados malienses cerca de la frontera con Burkina Faso.

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Todos los ojos están puestos en la visita de la delegación de alto nivel de la CEDEAO, encabezada por el expresidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, quien se reunió este 22 de agosto con el coronel Assimi Goita, declarado líder de la junta militar que llevó a cabo el golpe de Estado en Mali el pasado martes 18 de agosto. 

"Continuaremos involucrando a las partes interesadas de Mali hasta que se encuentre una paz duradera", anunció Jonathan en un tuit poco después de aterrizar en el aeropuerto de Bamako, la capital maliense.

Horas después tuvo lugar la reunión más esperada de la jornada, realizada en el Ministerio de Defensa de Mali. Fue allí llegó la comitiva de la CEDEAO encabezada con Jonathan y se reunió con el coronel Goita y con otros oficiales militares que lo acompañaban. 

Sin embargo, el encuentro, que debía durar cerca de 90 minutos, duró menos de media hora. No está claro si hubo un cambio en la planificación o si las conversaciones se interrumpieron, por el momento, ni la CEDEAO ni los líderes de la junta han hecho comentarios sobre el encuentro.

Las conversaciones, que prevén un encuentro entre la comitiva de mediadores y el presidente depuesto, Ibrahim Boubacar Keïta, y los demás funcionarios detenidos, pretenden un "ágil restablecimiento del orden constitucional" en el país. Sin embargo, esto no será fácil. Con parte de la población apoyando a los militares y la comunidad internacional presionando por el regreso de Keïta al poder, expertos auguran que la convulsión en el país no se atenuará pronto. 

La CEDEAO, compuesta por 15 naciones, ha adoptado una línea particularmente dura con el golpe. Tras el golpe militar, el bloque cerró rápidamente las fronteras de sus países miembro que colindan con Mali y puso fin a los flujos financieros con la nación. 

Los líderes de África Occidental también dijeron que están movilizando una fuerza militar regional, lo que sería una indicación de que podría haber una intervención militar en Mali, en caso de que fracasen las negociaciones con los líderes de la junta.

Representantes del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo se reúnen con una delegación de alto nivel de la región de África Occidental en el Ministerio de Defensa en Bamako, Malí, el sábado 22 de agosto de 2020.
Representantes del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo se reúnen con una delegación de alto nivel de la región de África Occidental en el Ministerio de Defensa en Bamako, Malí, el sábado 22 de agosto de 2020. © AP

Los presidentes de Costa de Marfil y Guinea se encuentran entre los que presionan por una respuesta dura, ambos han enfrentado protestas en sus países por sus intenciones de postularse a un tercer mandato. "No pueden tolerar que esto suceda. (...) Está a la vuelta de la esquina y creen que pueden ser los próximos", dijo un diplomático regional a la agencia de noticias Reuters. 

Entre tanto, mientras tienen lugar discusiones políticas y diplomáticas en Bamako, cuatro soldados murieron y uno resultó gravemente herido el sábado por la mañana por un artefacto explosivo en el centro del país, según fuentes militares y administrativas. 

La incapacidad del Estado de Mali para controlar gran parte del territorio ha sido denunciada durante meses por opositores al presidente Keïta. En el norte y el centro del país han ido ganando terreno en los últimos años grupos del Estado Islámico y la filial de Al Qaeda, Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes.

Multitudes celebran el derrocamiento del presidente

Los esfuerzos de mediación llegan un día después de que miles de ciudadanos se tomaran las calles de Bamako para celebrar el derrocamiento del presidente Keïta a manos de los militares.

Los manifestantes eran principalmente partidarios de la coalición de oposición de Mali, M5-RFP, que se había manifestado desde junio para que Keïta dimitiera del poder. Aunque la coalición no estuvo detrás del golpe de Estado, emitieron un comunicado expresando su apoyo a la caída del Gobierno y respaldando el plan de la junta para devolver el país a un gobierno civil.

Los malienses que apoyan el reciente derrocamiento del presidente Ibrahim Boubacar Keita se reúnen para celebrar en la capital, Bamako, Mali, el viernes 21 de agosto de 2020.
Los malienses que apoyan el reciente derrocamiento del presidente Ibrahim Boubacar Keita se reúnen para celebrar en la capital, Bamako, Mali, el viernes 21 de agosto de 2020. © AP / Baba Ahmed

La junta, a su vez, dio la bienvenida al apoyo de la coalición en un mitin en Bamako. "Hemos venido aquí para agradecerles, para agradecer al público maliense por su apoyo. Simplemente completamos el trabajo que ustedes comenzaron y nos reconocemos en su lucha", dijo el portavoz de la junta, Ismaël Wagué, a partidarios del movimiento M5.

La junta militar ha prometido que devolverá el país a un gobierno civil, pero no ha dado un plazo para hacerlo y Mali no tendrá nuevas elecciones hasta 2023. Sin embargo, los militares en África occidental no siempre han tenido prisa por entregar el poder. 

La delegación de la CEDEAO tiene previsto reunirse el domingo 23 de agosto por la mañana con los embajadores en Mali de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Francia, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido y China), según el cronograma establecido. 

Keïta, elegido por primera vez en el 2013, un año después de otro golpe militar similar, vio su popularidad caer en picado después de su reelección en 2018, cuando el Ejército de Mali enfrentó numerosas pérdidas por ataques yihadistas. 

El país ha estado luchando contra los extremistas islámicos con un fuerte apoyo internacional durante más de siete años, pero los yihadistas han utilizado los vacíos de poder en Mali para expandir su territorio.

Con AP y Reuters

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