Adolescentes en pandemia

Sortear la pandemia con 15 años, una misión posible gracias al baile (1/5)

Gabriela Lagunes, de 15 años, ha logrado gracias al baile y a otras actividades atacar el aburrimiento que le deja la extensa cuarentena en Tabasco, México.
Gabriela Lagunes, de 15 años, ha logrado gracias al baile y a otras actividades atacar el aburrimiento que le deja la extensa cuarentena en Tabasco, México. © France 24

Gabriela Lagunes, habitante de Villahermosa, Tabasco, se aferró al ballet, la danza contemporánea y la repostería para hacer frente al hastío provocado por el encierro en uno de los cinco estados con más contagios en México. Esta es su historia, la primera de la serie 'Adolescentes en pandemia'. 

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La pandemia de Covid-19 y sus efectos no afectan de la misma manera a los grupos poblacionales de todas las edades. Los adolescentes son considerados por las autoridades sanitarias mexicanas como un grupo de de alta vulnerabilidad y por ello pueden presentar mayores desajustes emocionales y de conducta.

El encierro a esa edad es difícil de sobrellevar y los jóvenes enfrentan la situación en la medida de sus posibilidades sociales, económicas y familiares.

Gabriela Lagunes tiene 15 años y vive en la ciudad de Villahermosa, en el estado de Tabasco, al sureste de México. Como a todos los chicos de su edad, el aburrimiento la abruma, pero ha logrado sortear la situación gracias a una de sus grandes pasiones: el baile.

Gaby ama el ballet y la danza contemporánea y el coronavirus no ha impedido que siga practicándolos, sola y con sus compañeros… aunque sea a distancia.

"Al principio sí sentía mucho aburrimiento al estar encerrada aquí en mi casa porque no hacía nada, pero con el paso del tiempo mi escuela tomó la medida de dar clases en línea, igual mi academia de baile. Y pues con el tiempo me fui adaptando a este ‘nuevo estilo de vida’”, comenta para France 24.

Los expertos creen que los adolescentes pueden experimentar "problemas emocionales o conductuales" debido al periodo especial de la pandemia y en esencia, al encierro. Por ello Gabriela Lagunes se ha refugiado en lo que más le gusta hacer: el baile.
Los expertos creen que los adolescentes pueden experimentar "problemas emocionales o conductuales" debido al periodo especial de la pandemia y en esencia, al encierro. Por ello Gabriela Lagunes se ha refugiado en lo que más le gusta hacer: el baile. © France 24

Además de las clases cotidianas y para romper el hastío, Gabriela se inscribió ya a dos cursos especiales de ballet. “Normalmente hacemos festivales en los teatros, pero ahorita se tomó la medida de hacerlos por la plataforma Zoom”, menciona.

Que se pueda dedicar a lo que más le gusta no quiere decir que Gabriela no padezca la adversidad de entorno actual.

“Sí me ha afectado mucho el no salir, yo acostumbraba mucho a salir todos los fines de semana con mis amigos, con mi familia”, dice la adolescente, y comparte que otra de las cosas que más extraña es poder viajar y visitar a su familia, tanto en su ciudad como en el vecino estado de Veracruz, así como en la Ciudad de México.

Miedo, irritabilidad, ansiedad, tristeza, la factura para muchos jóvenes tras meses de confinamiento 

El doctor Emmanuel Sarmiento Hernández, director del Hospital Psiquiátrico Infantil ‘Dr. Juan N. Navarro’, señaló en conferencia de prensa el pasado 9 de agosto que “ha habido un cambio radical y completo sobre las rutinas que los adolescentes estaban acostumbrados a realizar".

"Desde hace más de cuatro meses dejaron de ir a las escuelas para cumplir con sus actividades académicas y para socializar, que es una parte muy importante dentro de las escuelas; desde hace más de cuatro meses han dejado de salir por las tardes, han dejado de salir los fines de semana a ver a sus amigos, a ver a sus familiares, a ver a sus novios, han dejado de salir a parques, a cines, a plazas comerciales", ilustró Sarmiento.

A ello atribuye que, naturalmente, los adolescentes empiecen a generar, después de tanto tiempo, “una serie de problemas emocionales o conductuales que probablemente se vayan incrementando con el paso del tiempo y que, bueno, del 20 de marzo a la fecha actual pues probablemente ya estén cobrando una factura elevada en muchos de ellos”.

Entre las alteraciones emocionales que los chicos experimentan, de acuerdo con el doctor Sarmento, pueden estar el miedo, la irritabilidad o el enojo, la ansiedad o la tristeza. Y entre los desórdenes conductuales están la desobediencia, las conductas desafiantes a la autoridad y el pasar demasiado tiempo frente a las pantallas.

Actividades extra, bálsamo para el tedio  

Inquieta por naturaleza, Gabriela Lagunes descubrió durante el confinamiento que entre más actividades tenía, mejor podía sobrellevar la compleja situación, así que dejó un poco de lado la aplicación TikTok y decidió inscribirse también a un curso de repostería. Durante las largas tardes en casa descubrió que disfruta mucho hornear pasteles y panes de todo tipo. Cocinar la relaja.

En su propia evaluación, Gaby considera que durante la pandemia ha aprendido a estar en casa, "obviamente a ser tolerante, a mejorar la convivencia con mi familia, aprender a estar todos juntos en un lugar cerrado".

En casa vive con sus padres, su abuela, y un tío con su esposa y dos niñas pequeñas, una de ocho años y una de seis.

La adolescente reflexiona y es crítica sobre el manejo que los mexicanos le han dado a la emergencia sanitaria: “México lo veía tan lejos y tan superficial, que al principio no se lo tomó nada en serio, hasta que vieron cómo iban aumentando los casos poco a poco. Por ejemplo aquí en Tabasco los casos están muy altos, es uno de los estados más contagiados que hay en el país”, lamenta.

Tabasco está entre los cinco estados de la República con el mayor número de casos acumulados distribuidos por entidad de residencia, según información oficial al corte del 23 de agosto. Este estado del sureste tiene –a esa fecha– más de 27.000 contagios confirmados y más de 2.400 decesos.

Consciente de que la emergencia va para largo, aun así Gaby, fiestera y amiguera como siempre ha sido, cuenta los días para que por fin el semáforo epidemiológico esté en verde. Entonces, “a mí me gustaría mucho volver a la escuela, a clases presenciales, a mis clases de baile”. Pero sobre todo, "volver a tener acceso a las fiestas que tenía cada fin de semana".

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