ADOLESCENTES EN PANDEMIA

En cuarentena, así vive una adolescente argentina su último año de secundaria (5/5)

Lucía Tuero aguarda el fin de la pandemia en Argentina.
Lucía Tuero aguarda el fin de la pandemia en Argentina. © France 24

La cuarentena por la pandemia de Covid-19 comenzó en Argentina el 20 de marzo. Ese mes, Lucía Tuero, de 17 años, inició su último año de secundaria, la etapa que casi todos los adolescentes esperan con ansias durante su vida escolar. 

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Sabe que atrás quedaron las fiestas y las despedidas, el aula, los recreos y las salidas del colegio con sus compañeros, al igual que el viaje de egresados. Desde su habitación, en la casa de su madre en la Ciudad de Buenos Aires, donde pasa la mayor parte de sus horas y donde grabó el video que acompaña esta nota, vive estos tiempos de pandemia con una buena dosis de optimismo y realizando múltiples actividades.

Una de esas actividades es el teatro, del que toma clases y para el que aprovechó la cuarentena para fortalecer su talento: preparó y grabó monólogos, se presentó en concursos y quedó seleccionada.

"Creo que esas cosas que antes capaz pasaban desapercibidas o no les dábamos el valor que de verdad se merecen, hoy nos damos cuenta cuánto las extrañamos. Y cosas súper básicas, como ir a una plaza y tomar algo, o juntarme en una casa o salir o hacer cualquier cosa", cuenta Lucía en medio de sus añoranzas. 

Lucía, con 17 años, espera el fin de la pandemia en Argentina para poder continuar con su vida normal.
Lucía, con 17 años, espera el fin de la pandemia en Argentina para poder continuar con su vida normal. © France 24

En la Ciudad de Buenos Aires, para menores de 16 años las restricciones fueron más estrictas y recién pudieron empezar a tener salidas recreativas una vez por semana, los fines de semana, durante una hora. Luego se fue extendiendo ese periodo. Si bien Lucía, con 17 años, tenía restricciones –y libertades– similares a las de un adulto, por lo que podía salir a hacer compras, por ejemplo, no salió tanto durante la cuarentena.

Otra variante del confinamiento para Lucía es que sus padres están separados y, al inicio del confinamiento, no se permitía el traslado de la casa de la madre al padre. Eso cambió en mayo, pero no implicó un regreso a la normalidad, en la que ella y su hermano podían pasar un día en cada casa. Ahora, ir de una a otra por varios días e implica, en su caso, mudar todo lo necesario para poder tener clases vía internet.

Aunque parece estar siempre de buen humor, reconoce que "hay días que son más tristes, con menos energía, con menos ganas de hacer cosas". Y, como todos, espera con ansias que pase la pandemia y el confinamiento: "Lo primero que quiero hacer apenas termine esto es ver a toda la gente que quiero, que extraño un montón; quiero ir al cine, quiero ir al teatro, quiero salir, tengo un montón de cosas que quiero hacer cuando termine".

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